16/06/2019 - 13:15

Hipocresía ecologista

J. Ignacio Quintero

J. Ignacio Quintero

Los motores de los barcos modernos pueden quemar cualquier tipo de combustible, incluido, el desecho que se bota del petróleo, ese que ya no sirve para nada y que la misma industria petrolífera denomina como, basura. Un barco de contenedores, puede llegar a quemar hasta 200 Tn diarias de mazú (ese excedente o basura del refinado del petróleo).

 

Este mazú o combustible de caldera, cuesta menos de la mitad que cualquier otro tipo combustible, como es lógico. De hecho, es una forma de darle un uso a un residuo que, de otra manera, sería botado (no se sabe donde) por su inutilidad para cualquier otro tipo de uso; y debe ser cierto, pues si la industria más contaminante lo denomina así (basura) es que sabe de lo que habla. Este “combustible” es altamente tóxico pues contiene una altísima concentración de azufre, metales sobrantes, ceniza, y partículas, por lo que posee una alta densidad.

 

Esa basura petrolífera que queman estos motores, ha demostrado ampliamente su negatividad; sus “malos humos” son bien conocidos en las regiones costeras donde existen grandes puertos, sí, ese olor que todos reconocemos con claridad. Estos malos humos altamente tóxicos, contienen 3.500 partes por millón de partículas de azufre, vamos, ¡una refinería flotante!. En comparación, un coche de gasoil (por ley), no puede superar actualmente 10 partes por millón. Si seguimos comparando encontramos que, un barco portacontenedores contamina como 50 millones de coches, y eso significa que matemáticamente, solo los 20 buques más grandes del planeta, contaminan más que los 1.000 millones de coches que circulan por él. Sí, han leído bien, solo 20 buques. Si existen 80.000 buques navegando por todo planeta, pregunta de examen ¿cuánto daño medioambiental provoca el resto de los barcos?

 

600 millones de contenedores surcan los mares del planetas gracias a estos barcos. La tan publicitada globalización, es la responsable del esta inmensa red de comercio que produce es incalculable e inmensa contaminación. ¿Alguno de los lectores de este artículo ideó la globalización? ¿podría sentirse culpable por tal motivo? ¿dónde están los ideólogos, promotores y organizadores responsables de este sistema de contaminación planetario asumiendo sus responsabilidades? ¿los conocen? ¿algún movimiento ecologista (green peace por ejemplo) se ha dedicado a denunciar insistentemente esta cuestión? ¿recuerdan alguna de sus estridentes acciones de protesta sobre este asunto? No, pero ¡a que si ven todos los días por los locutorios de la información manipulada (prensa, radio, tv, documentales, películas, libros, reportajes, etc), una infinidad de ésta que nos culpabilizan y responsabilizan a todos, por lo que ni hemos decidido ni ejecutado!.

 

Siempre que se habla de daño medioambiental referido a la atmósfera, la industria del automóvil es la primera señalada, pero nadie se acuerda de la que es verdaderamente contaminante de forma importante. ¿Porqué? ¡Y nos estamos olvidando de la segunda más importante!: la aérea. ¿Alguien les ha contado alguna vez cuanto contamina el transporte aéreo mundial? ¿Algún ecologista se ha preocupado por hacer los cálculos, por conocer las cifras y publicarlas, de tamaña contaminación? ¿De verdad que nuestros vehículos caseros son los mayoritariamente culpables de la contaminación del planeta? ¿De verdad que son los máximos responsables del efecto invernadero tan cacareado últimamente? ¿por qué no se legisla de manera tan restrictiva sobre barcos y aviones igual que con los automóviles? A la vista de estas cifras, ¿algún ecologista, movimiento ecologista, político o partido político, gobierno u organismo supranacional –entiéndase ONU, IPPC, Unión Europea, etc- pueden tener algún tipo de credibilidad ante la opinión pública inteligente? El proceso de manipulación masiva que se ejecuta contra esta población mundial ignorante (nosotros), puede calificarse de bestial.

 

Culpabilizar a una población mundial empobrecida a propósito, de los desmanes de las ecológicos grandes compañías y de las élites económicas internacionales que las dirigen y explotan, puede tener el calificativo exacto de depravado.

 

La próxima vez que un Pseudo-ecologista, les diga que son responsables del calentamiento global por el uso que hacen de su vehículo, pueden mirarle perfectamente con cara de pena y darle la espalda. Por si ustedes no lo saben (y esto es bastante probable), el mayor gas de efecto invernadero no es el afamado CO2 sino el olvidado vapor de agua, que, dicho de otra manera, es el agua en estado gaseoso. Si, esa agua que todos tanto necesitamos, calienta más el planeta que el CO2 (el agua acumula el calor, es un modulador de la temperatura como todos sabemos) ¿Dónde están los científicos que conocen este engaño y no dicen nada manteniendo en indefensión a toda una población ignorante de estos hechos? Silenciados. El año pasado más de 31.500 (si, 31.500 han leído bien, no 284 o 1.027) científicos de las más reputadas universidades y centros de investigación, firmaron una declaración en la que se oponían contundentemente a la campaña de manipulación masiva a la que estaba siendo sometida la opinión pública mundial en este tema del calentamiento global. ¿Alguno recuerda esta información en los numerosos medios informativos de los que disponemos y redes sociales? Nadie se enteró, no interesaba. Tampoco los colectivos ecologistas se hicieron eco de ellos, quedan por tontos, les resta influencia, pierden poder, pierden votos, no les da dinero. El dinero, el poder y la influencia, fluyen en la misma dirección que la información, si vamos en sentido contrario, sabemos que viviremos pobres.

 

Verán, esta manipulación es muy simple de resolver en un aspecto concreto. El cambio climático es un hecho, no una opinión. No es discutible que el tiempo ha cambiado, por eso es un hecho, pero la explicación que damos a este hecho, no es un hecho es una opinión. Una opinión ¿es un hecho?. La forma de manipular es siempre la misma: igualar opinión con hecho. En este caso, el hecho se denomina cambio climático, la opinión, calentamiento global. Calentamiento global, es una explicación, una opinión de ciertos “científicos”, no un hecho, por eso muchos otros científicos han sido silenciados, porque su opinión no sigue la mayoritariamente impuesta y aceptada del IPPC, que es la de las élites que lo sustentan, pero no porque no tengan razón. Observen como en los informativos de cualquier cadena (¿dónde están los periodistas?) comienzan la noticia con la idea del “cambio climático” y seguidamente, continúan hablando de “calentamiento global”, dando por hecho que son lo mismo, y van alternando entre uno y otro concepto indistintamente: así queda igualado el hecho con la opinión predominante.

 

Sabemos la desazón que debe provocar entender lo que aquí decimos; apenas nos estamos colocando en la “marcha verde ecologista” convencidos de sus argumentos en pos de la defensa del planeta, y viene aquí “un pringao” a echarlos por tierra e infundir desconfianza e incertidumbre en todos los argumentos socialmente aceptados ya como dogma de fe. Lo sentimos, pero nos parece más honesto hacerles sentir mal un poco de tiempo, para que se sientan mejor el resto de sus vidas.  Es cierto, hemos de cuidar el planeta, no ensuciarlo, administrar su recursos con inteligencia, cuidar a nuestra madre Tierra, pero ¿se consigue  eso con mentiras y manipulación? ¿el que nos está manipulando quiere el bien de la Tierra o de nosotros?.

 

No se dejen manipular. ¿Sabían que los coches eléctricos es otra campaña manipulativa? Han hecho cuentas y contaminan más que los de gasoil a lo largo de su vida útil. ¿Porqué quieren imponer los coches eléctricos? ¿Qué hay detrás de esta otra campaña de manipulación masiva (concienciación la llaman ellos) de la población mundial? ¿Quiénes están interesados en manipular -y pueden hacerlo- a países enteros con conferencias y cumbres climáticas cada cierto tiempo -Kyoto, Río, Paris, etc- reuniendo a todos los líderes mundiales? ¿Qué leyes quieren imponernos para manipular nuestras vidas coartando nuestra libertad y nuestro desarrollo económico? ¿Cuáles los votos que quieren cosechar para promulgarlas? ¿Cuál es el nuevo negocio que tanto dinero va a proporcionar? Por ejemplo, ¿qué cantidad de cobre (y otros materiales) se necesitaría para que todos los coches del mundo fueran eléctricos? ¿A quienes va a beneficiar? Seguro que no será ni a usted ni a mi.

 

Salud y suerte.

 

José Ignacio Quintero Rosales es coach y entrenador de Inteligencia Emocional.

 

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