14/04/2019 - 09:52

Volverán las oscuras golondrinas

Ibán Uriarte

Ibán Uriarte

Volverán las oscuras golondrina en tu balcón sus nidos a colgar y otra vez con el ala a sus cristales, jugando llamarán. Fue Gustavo Adolfo Bécquer quien, nuevamente, no se sabe si inspirado por su realidad o la que podría acontecer, inició este poema que, actualmente, tras 49 años de su muerte se torna en realidad, en esta ocasión, política.


¿Es, ciertamente, tan complicado buscar nuevas personas y fueros diferentes para que cualquier partido político pueda encauzar un proyecto ya no sólido, sino creíble?.


Los partidos políticos, perdón, más bien las personas que se aferran a los partidos de cualquier sigla, están empecinados en el lamentable refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”, preocupa la nueva auto nobleza que frena cualquier iniciativa del dar el bastón de mando a alguien, sencillamente más capacitado.


La política se ha convertido en una asociación de amiguetes en donde nadie quiere perder su sitio y, por ende, su condición social y obvia remuneración pero, ¿hasta qué punto el ciudadano no dispone de memoria histórica?


Harto estamos de observar encuestas preconcebidas que, curiosamente siempre y reitero, siempre, dan como ganador al que en el momento de hacer esta cábala de recuentos está en el Poder.


Llegados a este punto y de manera más que sopesada creo que la imparcialidad en los fueros narrados no existen, tan sólo, en el mejor de los casos, guerra interna de egos que, ulteriormente se convierten en abrazos de convertirse en caballo ganador.


Del bipartidismo se ha pasado a un quinteto difícilmente explicable y mucho menos predecible y, en teoría, en Democracia debiera ser una gran noticia pero la realidad es que nuestro “aún” unido país está más desintegrado que nunca ya no en ideologías, sino en metodologías de cómo encauzar nuestra Nación, desde el pragmatismo más leve o popular  hasta la crudeza más existente en la toma de decisiones.


Y es aquí cuando el poema del gran Bécquer prosigue, “Pero aquellas que el vuelo refrenaba tu hermosura y mi dicha a contemplar aquellas que aprendieron nuestros nombres..ésas... ¡no volverán!”.


Se supone que estamos en una década en donde la formación ha pasado de ser una anécdota o un papel enmarcado a una necesidad compartida y sobre todo necesaria y aún así, ¿por qué no podemos olvidar al Sr Suárez, a Felipe Gonzalez, incluso el Sr Fraga o Aznar?.


¿Por qué no se ha dado otra generación de oro que hizo de la Constitución, nuestra Carta Magna, una realidad irrefutable y absolutamente compartida?, es inentendible, disponemos de más información, más medios, más profesionales cualificados, mayor seguridad y sin embargo nuestro futuro, a día de hoy, es imposible que supere nuestro pasado democrático.


“Volverán del amor en tus oído las palabras ardientes a sonar; tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará”; Espero que estos fragmentos de tan linda poesía nos deje, cuando menos, la esperanza de despertar en una España digna de admirar.

 

Ibán Uriarte Rivero es abogado.

 

 

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