04/03/2018 - 10:28

Un libro. Un secuestro. ¿Un país europeo?

Nicolás Guerra

Un libro. Un secuestro. ¿Un país europeo?
Nicolás Guerra

La fotografía y el pie que encabezan este artículo, estimado lector, aparecen en la página correspondiente a la dirección Fariña - Libros del K.O. El libro se cotiza en el mercado de segunda mano a 300 euros… y sigue subiendo.

 

Tal éxito de reventas llama la atención cuando la lectura no es, precisamente, una de las virtudes patrias.

 

Por tanto, ¿estará editado en láminas de papiro cual los antiguos manuscritos? ¿Será Incunable, publicado entre la invención de la imprenta y el siglo XVI? ¿Podría ser considerado como extraordinaria obra literaria comparable a La Odisea (Homero), La Eneida (Virgilio), Don Quijote (Cervantes), El proceso (Kafka), Cien años de soledad (García Márquez), Los restos del día (Kazuo Ishiguro)…? ¿O acaso se trata de un Impactante y revolucionario trabajo de investigación periodística a la manera del Caso Watergate, los Papeles de Panamá, el terrorismo de Estado en España –GAL y el señor X-, la barbarie de los gulag -campos de concentración y trabajos forzados en la extinta URSS-…?

 

Pues parece que hechizos, seducciones y fascinaciones no van por ahí. Muy al contrario, son consecuencia directa de una actuación judicial: la señora Pontana, jueza, ordenó su secuestro. Por tanto, se prohíbe también la distribución… casi tres años después de la primera tirada y tras la décima edición. Responde así la autoridad judicial a la denuncia presentada por el señor Bea Gondar (exalcalde pepero y gallego): demandó (diciembre 2016) al autor -el periodista Nacho Carretero- por supuesta vulneración de su derecho al honor. (Pero si bien es cierto que la Constitución lo ampara, el señor Bea fue condenado a cuatro años precisamente por blanquear dinero del narcotráfico.)

 

Y como “el honor es cosa de hombres / y el hombre es cosa de Dios” según el clásico, resulta entendible que el exalcalde presentara denuncia contra quien, presuntamente, habría puesto en entredicho su reputación y fama inmaculadas al relacionarlo con el tráfico de estupefacientes desde Galicia.

 

A tal hipotética desestabilización ética debemos añadir el también supuesto perjuicio causado al señor Bea por su condición de criatura de Dios, pues el periodista quizás puso en peligro su estado de bienaventuranza, fase definida por la contemplación de Dios y reservada para gente sana, sencilla y humilde como el exalcalde.

Sin embargo resulta algo así como contradictorio, racionalmente desequilibrador o de otros tiempos que la señora jueza ordenara el secuestro físico de una obra hecha exclusivamente con palabras escritas… pero no haya prohibido, a la vez, la emisión de la serie televisiva basada en el trabajo de investigación periodística realizado por Nacho Carretero; es decir, Fariña. Parece, pues, ante la comunicación escrita (libro) y la oral - visual (TV) sobre el mismo tema que fuera altamente tendenciosa la primera y angelical la segunda.

 

Sucede tal éxito en un país europeo donde hasta La Casa del Libro (Madrid) cierra sus puertas. Además, bibliotecas y hemerotecas son casi exclusivamente salas de estudio para la preparación de exámenes y oposiciones. Más: un alto tanto por ciento de las lecturas está relacionado con boletines oficiales, revistas y periódicos. Así, es poco habitual ver a multitudes de usuarios asomadas a estanterías o listados bibliográficos a la búsqueda de títulos concretos o libros especializados.

 

Por el contrario, la televisión es otra cosa: le lleva galáctica ventaja a cualquier otro medio de comunicación, incluida la lectura. El español –generalizo- pasa muchas horas al día frente al aparato. Y las más de las veces no busca un programa específico –los hay muy buenos, relajantes o entretenidos; también de encefalograma plano o ausencia de básica actividad cerebral-; muy al contrario, es capaz de arrepollinarse (canarismo: ‘arrellanarse’) para ingerir pura basura televisiva, histéricos gritos de intervinientes, inmorales intromisiones en vidas de famosos ya no privadas sino íntimas, extrema ridiculización del habla canaria (¡y los canarios aplauden!, dicho sea de paso)… Y peor aun: acepta como verdad incuestionable y argumento irrebatible toda la información recibida a través de los tvdiarios.

 

La voz secuestrar, pues, viene definida (quinta acepción) como ‘Impedir, por orden judicial, la distribución y venta de una publicación’. Y la orden puede significar no solo la parada de la cadena que distribuye, sino la titánica intención de recuperar ejemplares ya vendidos o guillotinarlos.

 

Un ejemplo es el de Diario de Las Palmas (periódico vespertino ya desaparecido, Editorial Prensa Canaria): la tirada del 19 de junio fue secuestrada por orden judicial previa denuncia de la Delegación Provincial de Información y Turismo. La Policía Armada llegó a requisar ejemplares a lectores plácidamente ubicados en el Parque Santa Catalina. Corría el año 1967.

 

Otro, la revista Sansofé, semanario publicado también en Las Palmas: acompañado por miembros de “la social” y Policía Armada, el inspector de Información y Turismo registra sus dependencias y “procede a la destrucción por guillotina de 2830 cuadernillos […]” de la revista número 43. Ocurrió en 1970.

 

No fueron los únicos casos. Desde 1966 (“Ley Fraga de Prensa e Imprenta”) la revista Millares (luego, sancionada) inaugura los secuestros en Canarias. En territorio peninsular lo fueron varias (Mundo Social, Juventud Obrera…) y algunos libros (Mao Tse Tung; Alrededor de un día de abril…). En 1967, el diario Madrid; La Actualidad Española; semanario Presencia… y varias obras (Marius, Comisiones Obreras…), por solo citar algunas intervenciones judiciales, pues el número de expedientes a periódicos y revistas se disparata demencialmente. Así, solo en 1970 hubo siete a diarios canarios… ¡incluido El Eco de Canarias, prensa del Movimiento!

 

Eran tiempos dictatoriales, bien es cierto. Pero la pregonada democratización no impidió el secuestro de algunos libros y varias revistas (la última fue El Jueves) entre 1978 y 2007. Los desequilibrios frente a la libertad de expresión cesaron, pero llegó 2015 con la “ley mordaza” (¿será, al fin, derogada tras el nuevo planteamiento de Ciudadanos? Ajolá).

 

De cualquier manera, ¿es el secuestro del libro la única opción posible en un Estado de derecho? ¿No podría ser, acaso, secuestro a palabras escritas bajo el amparo de la libertad de expresión?

 

Nicolás Guerra Aguiar es catedrático y escritor.

 

Comentarios

  • Francisco Jones
    05/03/2018 - 20:41

    ¿ Donde está el límite del derecho a la información,a la expresión,o a la intimidad?,si bien es cierto que toda censura recuerda a otros tiempos ,y ponemos el grito en el cielo por ello y sin ir mas lejos,en este mismo medio ,de vez en cuando la ejercen y censuran comentarios y artículos que para nada son ofensivos,esta muy bien ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio.También hay que resaltar la chapucería en estos casos pues un libro o una exposición como la de los presos políticos de ARCO en Madrid ,hacen de una obra simplona y que pasaría sin pena ni gloria ,la convierten en la mas visitada y vista por miles de personas,consiguiendo el efecto contrario de lo que querían .En fin la chapuza no tiene limites.

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