25/02/2018 - 08:46

Con el himno en la entrepierna

Cristóbal D. Peñate

Cristóbal D. Peñate

Es muy mosqueante que cada vez que el partido gubernamental está en aprietos, con juicios a sus más preclaros representantes, aparezcan noticias absurdas como la de la letra del himno nacional escrita por una cantante florida y petulante para taparlo todo como el que corre un tupido velo.

 

Muy mal debe andar este país como para perder el tiempo en tales minucias.

 

España es hoy uno de los pocos países del mundo, al igual que Bosnia Herzegovina o San Marino, que no cuentan con un himno letrado. Aquí tarareamos como tontos cada vez que suena el himno en alguna olimpiada o acontecimiento, preferentemente deportivo. Da la impresión de que los himnos nacionales solo se escuchan en campeonatos deportivos y en las marchas militares.

 

A la presumida Marta Sánchez, como estaba aburrida en Florida, no se le ocurrió otra cosa que ponerle letra a un himno que ya de por si es musicalmente bastante feo, sobre todo si se le compara con el francés, el italiano, el alemán, el ruso o el norteamericano, países que lo escuchan más que nosotros porque por lo general sacan más medallas que nuestros deportistas. La letra de la repipi Marta Sánchez hace que uno sienta vergüenza ajena.

 

La derecha más casposa, liderada por Mariano Rajoy, reaccionó como reaccionan los patriotas de hojalata: felicitando al unísono a la cantante y letrista de ocasión. No me imagino a ninguno de nuestros deportistas de élite cantando esa letra mientras suena el himno nacional. Estarían ridículos y a más de uno se le escaparía la risa tonta.

 

Es curioso que sea justamente una pija presumida como Marta Sánchez, que tiene su residencia fiscal fuera de España para no pagar impuestos en ese país al que dice amar (como Julio Iglesias o Bertín Osborne), la que ose poner letra a una música militar de la época de Carlos III. Como ella, que paga menos dinero en su residencia fiscal de Miami, hay muchos más: esos españoles que presumen de serlo con su pulserita rojigualda pero a los que les importa un bledo sus compatriotas porque evaden impuestos y eligen Suiza o paraísos fiscales para burlar a la Hacienda de su país.

 

Lo que les faltaba a los deportistas españoles de élite que no pagan sus impuestos en España (como Muguruza los hay a mansalva, además de los artistas) es cantar encima un himno escrito por una cantante que también tiene fuera su residencia fiscal. No tenemos arreglo. Vivimos en un país de toletes.

 

Cristóbal D. Peñate es periodista.

 

Comentarios

  • Margarita
    28/02/2018 - 16:03

    Desconfío de los defensores a ultranza del himno porque suelen ser los que menos defienden los derechos ciudadanos de sus semejantes, sobre todo de los más desfavorecidos.. Menos himnos y menos símbolos y más justicia social y redistribución de la riqueza..

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