26/03/2017 - 09:53

La infancia perdida

Nieves Rodríguez

Nieves Rodríguez

Hace ya unos cuantos años cuando trabajé como educadora en varios centros de protección de menores, recorrí todas las fases por las que ellos pasan,  desde centros de protección y  pisos tutelados,  hasta centros de medidas judiciales.

 

Desgraciadamente ese es el recorrido que hacían muchos de ellos. Los centros penitenciarios eran el último escalafón a donde llegaban muchos de los niños que habían estado  primero en hogares de protección durantes largos años y cuyo final trágico era acabar en una institución penitenciaria.

 

Aquella experiencia que duró sólo unos pocos años me marcó para siempre. En los ojos de aquellos niños abandonados, marcados ya de por vida, comprendí la tremenda injusticia de una sociedad narcotizada y aberrante,  que abandona a  la infancia para después acabar encerrándolos en cárceles.

 

En aquellas instituciones, donde el estado confinaba a los menores vi de todo: niñas embarazadas, menores prostituidas, muchachos enganchados a las drogas, niños y niñas a fin de cuentas que habían perdido la infancia por las terribles circunstancias sociales que les rodeaban.

 

Sin embargo, lo peor de todo aquello fue la comprobación de que las educadoras apenas podíamos hacer nada por aquellas criaturas, la mayoría provenientes de barrios pobres y marginales de la ciudad. Nada, porque quienes imponían sus propias reglas eran empleados de la seguridad,  muchos de ellos sin una cultura básica o una preparación para el cargo. Seguridad Integral Canaria, propiedad de Miguel Ángel Ramírez, (actual presidente de la U.D las Palmas) era la empresa encargada de la seguridad de uno de los mayores centros de menores de las Palmas y de la contratación de su personal.

 

En una ocasión presencié cómo uno de aquellos  seguritas, escogidos especialmente por su fuerza bruta, golpeaba a un menor ante mi presencia. Aunque le ordené que se detuviera,  continuó golpeando al muchacho, aislado y sólo en su celda.  Ese mismo día denuncié los hechos ante  la directiva del centro. No tardé dos días en ser despedida,   mientras el empleado de Miguel Ángel Ramírez seguía en su puesto.

 

 Años más tarde,  en ese mismo centro murió asfixiado un menor al prenderle fuego a un colchón. Probablemente para llamar la atención sobre el abandono institucional que padecía, al igual que las niñas del Centro de Menores de Guatemala. Las menores sólo querían denunciar la situación de malos tratos, vejaciones y abusos sexuales que sufrían por parte de los propios monitores. Murieron 22 niñas en el incendio.

 

De nuevo  en Canarias ha vuelto a aparecer un nuevo caso de abuso de menores en una de estas instituciones encargada de  protegerlos. No es la primera vez, hace apenas unas semanas se conoció que las niñas de la red de prostitución del sur de Gran Canaria estaban tuteladas por el Gobierno de Canarias.

 

Si todo esto no revuelve nuestra conciencia,   es que ya estamos muertos en vida. Si no somos capaces de defender a los más desprotegidos, a los que ya han sido castigados,  abandonados,  excluidos y estigmatizados desde su más tierna infancia   y,  lo que es peor aún,  si las propias instituciones encargadas de hacerlo no  lo hacen como debieran, es que hemos perdido realmente el norte y no conocemos cuáles son las prioridades y hacia dónde estamos dirigiendo nuestro futuro.

A estos chicos y chicas la vida les falló desde el principio,  que  lo haga también el estado encargado de su custodia es una tragedia añadida.  Pienso que  tal vez,  a costa de ver atrocidades televisadas, nos creamos que todo lo que ocurre es ficción. Pero, les aseguro que estos niños y niñas, la existencia miserable a que se ven abocados a vivir,  son reales. No es una película, existen, yo les miré a los ojos y jamás pude olvidarlos.

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.

 

Comentarios

  • MeiideMi
    12/04/2017 - 07:34

    hablamos de la destruccion de la infancia desde las mismas Instituciones de Proteccion de Menores en España y Canarias...hablamos desde el año 2000 en DGAIA , CCAACataluña

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  • MeiideMi
    12/04/2017 - 07:28

    Desgraciadamente formo parte del grupo de familias, que son en gran mayoria madres monoparentales a quienes la Instituciones corrompidas retiran hijos falseando documentación para entregar a un juez y fiscal que no va a valorar nada y obviará toda prueba y testigo que se presenten al juicio para mantener el sucio engaño administrativo . Estoy hablando de la negación de tutela judicial efectiva , de la violación de los derechos humanos y la negación de justicia instaurada contra mujer-madres de familia en pleno siglo XXI , su razón es negociar con la vida de niños , destruir su infancia y torturar a sus familias. El robo de hijos es la forma de hacer crecer y llenar Centros de Menores . Revisense todos los Expedientes de los diez a veinte años anteriores de dónde proceden miles de niños substraidos a quienes se les ha destruido la infancia y han traumatizado sus vidas . Espero que todos los hijos recuperen su identidad ; integridad; derecho y justicia ante esta tortura , que cese la impunidad de sus autores y la verguenza no les deje esconder en ninguna parte del mundo

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  • María de Jinámar
    27/03/2017 - 12:08

    Buenos dias me ha gustado su articulo y que triste ,estamos viviendo en una sociedad donde muchos hablan de solidaridad con otros y sin embargo en nuestra tierra vemos como personas han sufrido en el pasado y lo siguen en el presente de un sistema injusto que favorece a los que tienen el poder , y la justicia que e sla que tiene el derecho de poner fín que nadie ,pero nadie tiene el DERECHO de quitar la calidad de vida a otro ser humano para vivir en un mundo mejor,pero la JUSTICIA calla y es la que lo permite,ella se olvido que todavia lleva la VENDA PUESTA,para no ver y oir lo que el PUEBLO sufre.

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