20/04/2008 - 22:48

Nunca dos valieron tanto

Pablo Rodríguez Valido

Pablo Rodríguez Valido
Queda el recuerdo de un sabor agrio. Prueba que la tensión política experimentada en Canarias durante los últimos dos años fue forzada, artificial y sin arraigo en la ciudadanía. Aunque siempre hay algunos, de uno u otro bando, que se resisten a vivir fuera del vómito; el resto de los que en Canarias participamos en el debate político continuamos manteniendo la postura que hay que tener en la vida: No sólo serlo, sino parecerlo.
 
En consecuencia con esta actitud, los que realizan labores de gestión política en cualquiera de los niveles de la Administración pública, han de actuar sin que les condicionen los dos tenebrosos años pasados. Mientras que los que estén en la oposición o fuera de ciertas instituciones, deberán estar a verlas venir por si sobreviene una manera ineficiente de gestión, convertirse en la alternativa democrática.

No descubro nada nuevo si desvelo que a nivel municipal será donde se producirán las situaciones de gestión con más riesgo de fallidos. No son iguales los cambios en unos municipios que en otros. Tampoco las repeticiones de alcaldes y concejales van a dar una forma de gestión igual que en el pasado. Tal vez por esos motivos, sea previsible que el periodo de tregua política tenga una duración menor en la Administración pública local. Incluyendo en este grupo a los Cabildos Insulares.

Más certeza de culminar con tranquilidad la gestión encomendada, pueda encontrarse en el nivel autonómico y en el estatal, donde no es previsible que en ambas Cámaras se dé el transfuguismo, cosa que sí se percibía desde el principio en la legislatura anterior. Tampoco se prevé que se italianice el Parlamento autonómico, con broncas, forcejeos por el uso de micrófonos y tribunas, ni se repitan veladas mentiras y demagogia a “tutiplén”; que fue el temor que más preocupó al inicio de la actual legislatura autonómica. Temor que ha desaparecido junto con el causante.

Además, con respecto a Coalición Canaria, habría que destacar que si bien no ha logrado constituir Grupo parlamentario propio; sí es verdad que esos dos escaños cuentan más en el hemiciclo que los tres anteriores. En el sentido interno, porque tanto José Luís Perestelo como Ana Oramas, son convencidos nacionalistas que hace muchos años que dejaron atrás la enfermedad infantil del insularismo. En el sentido externo, porque ambos han participado en la elección de la mesa del Congreso y en la del presidente del Gobierno, de una manera coordinada con el Gobierno de Canarias, el grupo parlamentario de Coalición Canaria en el Parlamento Autonómico; y por supuesto, con los órganos de dirección de este partido.

Esa unidad de acción será la principal fortaleza del nacionalismo canario, cuya identidad crece cuando es reconocida fuera del ámbito de las Islas. Un ejemplo lo tuvimos en la anterior legislatura, en la que pese a constituir grupo parlamentario, no contábamos para nada por el criterio absorbente de los socios que tuvo el gobierno socialista, que les marcaron una hoja de ruta al PSOE en la que no cabía ningún flirteo con otro partido o grupo que no fueran ellos.

Ese ninguneo al que sometieron al nacionalismo canario fue mermando la autoestima de algunos nacionalistas poco convencidos, hasta llegar al ridículo menos recomendable. Cosa que naturalmente, acabó afectando al electorado de Coalición Canaria.

En cambio, ahora los dos escaños cuentan. Prueba de ello es que fuera del Archipiélago se habla de Canarias; pues aunque los dos votos de Coalición Canaria no son imprescindibles para tomar cualquier acuerdo, su aportación ayudaría a otros a decidirse.

Pablo Rodríguez Valido es presidente de los Jóvenes de CC y miembro de la Ejecutiva Nacional de CC.

 
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