20/04/2008 - 07:11

Refundación y cambio político

Francisco Santiago Castellano

Francisco Santiago Castellano
Mucho se habla estos días sobre la necesidad de que el nacionalismo canario vuelva a ser un proyecto unitario. A lo mejor porque, entre quienes así se pronuncian, los hay que sólo están dispuestos a poner sobre la mesa eso, exclusivamente palabras. Si así fuera, se equivocan de pleno. El futuro del nacionalismo en Canarias no pasa, al menos a mi entender, por la reunificación de las fuerzas políticas que ya existen y que sólo tienen en común, a día de hoy, su condición de partidos de disciplina canaria.

Las bases y fundamentos que dieron origen, sentido y proyección a aquella confluencia nacionalista de los años 90, ya no son los mismos que se necesitan hoy. Y no pueden serlo por varias razones, entre ellas, que ya Canarias, sus problemas y retos son otros, que el trayecto andado ha dejado meridianamente claro que hay formas y maneras que no compartimos o que lo que nos pudiera unir no puede estar por encima de cualquier cosa. Para quienes entendemos la política como un instrumento para transformar en positivo nuestra sociedad, para quienes entendemos este país nuestro como una realidad que se debe construir sobre pilares que van mucho más allá de una convocatoria electoral o de un mercadeo de relaciones con el gobierno del Estado, los fundamentos son otros bien distintos y la solidez de la propuesta política algo trascendental.

El peso político que tiene actualmente Nueva Canarias es incuestionable y a poco que a algunos se les pase el efecto de espejismo del 9M así lo constatarán. Por tanto, va siendo hora de que todos se sitúen en un escenario que no es de tripartito (PP-CC-PSOE), sino que tiene en NC un actor político relevante, sobre todo en Gran Canaria. Quienes piensen que Nueva Canarias, va a contentarse con asumir el rol de necesaria bisagra para el cambio político que necesita Canarias, a costa de su ideario nacionalista se equivoca, pero también lo hacen aquellos que piensan que vamos a levantar banderas de canariedad al precio de renunciar a un modelo de sociedad más justo, a una práctica política honesta y a un proyecto de país con horizontes claros.

La propuesta política que Canarias necesita pasa por una reformulación en profundidad de sus estructuras de poder. Una reformulación de vocación federal en lo territorial, que reconozca de una vez por todas que la isla es una realidad incuestionable de la que hay que partir para servir mejor a los ciudadanos, pero que debe renunciar a toda ansia de hegemonismo e injustos desequilibrios sobre las demás. Una reformulación política que pasa por establecer unas relaciones de mutuo respeto con el resto de los actores sociales, lejos de clientelismos, de subordinaciones, de formas y maneras que degradan y extienden injustamente una imagen nefasta de la clase política. Una reformulación política que pasa por dotar a Canarias de instrumentos y competencias reales, que nos permitan afrontar los problemas de las islas con solvencia y no desde vergonzosos victimismos que a nada conducen.

No atravesamos en las islas precisamente momentos como para encima divagar ahora y por mucho tiempo, sobre insustanciales cantos a la unidad. Nueva Canarias no hace de ella su principal objetivo político, porque entiende que son otras las prioridades que demandan los canarios y en ellas hay que centrarse, pero con esa misma firmeza de principios, estará atenta a los comportamientos políticos e institucionales que puedan conducir a más autogobierno, a más cohesión territorial y social, a más progreso y bienestar para la mayoría de los canarios, que en mi opinión así lo demandan.

Francisco Santiago Castellano es alcalde de Telde y presidente de la Ejecutiva Local de Nueva Canarias en Telde.
 
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