17/04/2008 - 07:45

Los silencios inquietantes

Teresa Cárdenes

Teresa Cárdenes
Hay episodios realmente difíciles de comprender. El primero, la insultante indiferencia con que algunos partidos políticos pasan por alto las tropelías de algunos de sus cargos públicos. El segundo, la aparente tibieza con que la Fiscalía asiste a determinados espectáculos de imputados por corrupción sin decir, por el momento, esta boca es mía. A lo largo de la pasada semana, dos cargos públicos con asuntos pendientes ante la Justicia protagonizaron dos espectáculos realmente delirantes.
 
El primero, el alcalde de Mogán, Francisco González, del PP, con esa pintoresca rueda de prensa donde vino a reconocer que pretendió usar los privilegios de su cargo para su promoción personal y patrimonial, que quiso poner freno a un empresario porque no le acababa las obras a tiempo para rentabilizarlas en términos electorales y que consideraba tolerable y justificable (“sus razones tendría”) que una ex concejal de su grupo, imputada como él por delitos de corrupción en el caso Góndola, contrainvestigara a una comisaría de Policía. Todo ello después de acudir a la recurrente y rocambolesca teoría de la conspiración para desacreditar a policías y jueces con la patraña de que obedecen al Gobierno de España para triturarle por ser alcalde del PP.
 
El segundo, Guillermo Reyes, que en medio de una corte de hollingans, acusó al juez del caso Faycan nada más y nada menos que de “montar un circo” mediático para perjudicarle.

Nadie ha ido tan lejos en el intento de desprestigiar a los servidores públicos que desde la Policía o la Justicia persiguen los indicios de corrupción. Pero una semana después, la Fiscalía, aquella que supuestamente debería intervenir de oficio para salvaguardar los principios del sistema, no ha hecho el menor gesto público del que se permita inferir que perseguirá tan deleznables comportamientos, siquiera por un interés ejemplarizante.
 
Por mucho menos, Carmelo Padrón fue objeto de una actuación fulminante de la Fiscalía, que sí actuó de oficio cuando el socialista criticó duramente al ex presidente del Tribunal Superior de Justicia. Una semana después, sin embargo, tras los disparates perpetrados por González, la única sensación que queda al ciudadano es que su partido le redime y la Fiscalía calla, mientras el alcalde de Mogán se mofa del sistema y así sigue, de rositas y riéndose de su gracia.
Teresa Cárdenes es periodista y subdirectora del periódico La Provincia-DLP. Artículo publicado en el blog En tiempo real de este rotativo.
 
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