14/04/2008 - 05:44

Jaque a la Logia

Sancho Michell de Diego

Sancho Michell de Diego
El pasado verano compartí inolvidables momentos con mi buen amigo Antonio Monclús, aragonés de nacimiento y madrileño de adopción. Y es que siempre hay tiempo para conversar con cierta tranquilidad y relativa calma, a pesar de la intensa y frenética actividad de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. A él le fascina Santander. Tras haber residido en París y América Latina en sus comienzos, ejerció como funcionario internacional de Naciones Unidas en África y como diplomático en Australia y Nueva Zelanda. Lejos queda ya su primera publicación literaria, una biografía sobre Pasolini, siguiendo posteriormente por la senda del pensamiento utópico.

Una novela de intriga histórica que tiene como escenario a su Zaragoza natal es ahora lo que le tiene más que entretenido. En Jaque a Logia, unos cuantos atentados hacen tambalearse a las más emblemáticas logias internacionales. Sus Grandes Maestros reciben un amenazante mensaje anónimo de destrucción si revelan un secreto guardado durante varios siglos. Una carta del tarot acompaña siempre a esos mensajes. Es entonces cuando se descubre un misterioso cartapacio de piel, propiedad del inquisidor Pedro Arbués, asesinado en misteriosas circunstancias cuando guardaba un comprometedor manuscrito en La Seo. Esta novela conjuga intriga y misterio, con acción y entretenimiento; todo ello con un tema de fondo interesante: la Masonería y los masones.

Pero tras la ficción novelesca de Jaque a la Logia se halla buena parte de la historia de la Masonería universal. Ésta guarda estrechos lazos con la historia de los medievales Caballeros Templarios, historia que hoy en día es un área que seduce notablemente, como evidencia el apoteósico éxito de la novela de Dan Brown “El código Da Vinci”. Iniciada como una asociación separada de constructores y arquitectos medievales, los masones se convirtieron en una influyente fraternidad de los mejores y más brillantes hombres de Europa y América. De la raíz masónica de los Padres Fundadores de Estados Unidos no cabe ninguna duda. Ocho de los 55 firmantes de aquella “Declaración de Independencia” de 1776 fueron masones: B. Franklin, J. Hancock, W. Hooper, R. Stockton, M. Thornton, G. Walton y W. Whipple. También fueron masones 13 de los 39 individuos que suscribieron la Constitución, entre ellos su primer presidente George Washington. Tras él vendrían otros quince “hermanos” más en la Casa Blanca, entre ellos y sólo en el siglo XX vale citar los nombres de William McKinley, Theodore Roosevelt, William Taft, Warren Harding, Franklin Delano Roosevelt, Harry Truman, Lyndon Johnson o Gerald Ford.

Sobre la Masonería hay muchas cosas todavía que aprender y conocer. Lo que resulta interesante es observar que en Estados Unidos, el país más libre y avanzado de la tierra, la Masonería es bien aceptada e incluso se considera popularmente como algo positivo, parte de una herencia histórica y cultural. En España la Masonería ha contribuido históricamente a la libertad y a la tolerancia. Masones fueron también Ramón y Cajal, el general Prim, Emilio Castelar o Manuel Azaña. Sólo en países con regímenes totalitarios (España de Franco, Alemania de Hitler, Italia de Musolini o Unión Soviética de Stalin) la Masonería ha sido perseguida.

Es por todo ello que dentro de la herencia judeo-cristiana de nuestra civilización y dentro del ideario liberal la Masonería tiene un espacio innegable. Jaque a la Logia pone ante nuestros ojos una historia de ficción, pero sobre cuyos conceptos históricos hemos de profundizar. En la España del siglo XX la historia de la Masonería fue una historia lamentablemente silenciada, ocultada y demonizada por el falso “contubernio judeo-masónico” de la dictadura franquista. Es penoso que esa historia siga siendo atacada a estas alturas: desde los voceros ultracatólicos hasta la errática utilización de dicha Orden por los círculos radicales del separatismo catalán para ensalzar a nefastas figuras de una historia falseada y antiliberal en su máxima expresión.

Espero y deseo que Antonio Monclús esté pronto en Cantabria -no obstante se lo he hecho prometer- para que presente Jaque a la Logia en una Comunidad como la nuestra, de larga tradición liberal.
 
Sancho Michell de Diego es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, analista político y periodista, editor-jefe de España Liberal, presidente de la Asociación Española de Periodistas Liberales (AEPL), director-adjunto de Diario de América y director de Cantabria Liberal.
 
X