12/04/2008 - 23:11

Educación y Política Social: ejes para el siglo XXI

Antonio Hernández Lobo

Antonio Hernández Lobo
Es una sorpresa agradable la que nos hemos llevado mucho al enterarnos de los nombramientos de los nuevos ministros y ministras, así como la nueva definición de algunos ministerios. Ejemplos claros son el nombramiento de la primera ministra de defensa, la joven catalana Carmen Chacón, autora, sobre todo, en la pasada legislatura de medidas como las ayudas a los jóvenes para la adquisición y/o alquiler de la vivienda.
 
A todos nos ha saltado la sorpresa al ver los nuevos nombramientos de ministros y ministras de la nueva legislatura que comenzamos, en los que se apuesta, además, por una auténtica política de igualdad, no sólo por el número de las ministras, sino también por el nacimiento de un Ministerio de Igualdad, personificado en una joven y además mujer. Pero quizás, lo que a nuestro parecer, si que es relevante es la nueva definición del Ministerio de Educación, Política Social y Deportes. Dejaremos el deporte para otra reflexión, aprovechando este coyuntural momento para hablarles sobre las relaciones entre educación y política social, como ejes para la sociedad del siglo XXI.

Somos muchos los que desde hace mucho tiempo vemos la educación como uno de los pilares donde se sustenta la integración de todos los ciudadanos en las sociedades en las que viven. Ya se adelanta lo nueva LOE al hablar, entre sus ochos competencias básicas, de una muy importante, la competencia social. En definitiva, tomar conciencia de la necesidad de promover la competencia social de los educandos como senda que permita avanzar hacia la convivencia. La educación debe ayudar a preparar a todos los niños y niñas para una vida participativa completa en una sociedad culturalmente diversa y distinta. La educación que ejerce un rol de liderazgo en el trabajo por la diferencia y por la atención a la diversidad.

En un período enormemente transformador del Estado y modernizador de la sociedad y la economía, el estado español ha sabido construir y armonizar un sistema educativo competitivo y capaz de corregir desigualdades. Estudios muy importantes como los de la OCDE reflejan la diversidad y la pluralidad que caracteriza al sistema educativo español y muestra lo que parecen diferentes ritmos de evolución de las comunidades autónomas sin detrimento de la equidad. Sobre todo porque el gran reto del sistema educativo para los próximos años debe ser también el de la excelencia. Dos son las fortalezas en materia social del sistema educativo español: la escolarización total entre 3 y 6 años, y la etapa de 18 a 24 años con estudios universitarios, en la que alcanzamos un 40%, índice también superior al europeo. Debemos, pues, concentrar esfuerzos fundamentalmente en la promoción y éxito de la formación profesional y el bachillerato. Para ello será necesario un compromiso firme para establecer políticas compartidas entre las comunidades y el Estado. Y cuando hablamos de formación profesional estamos hablando, por una parte de formación, capacitación y adecuación al marco europeo, así como de integración laboral en las mejores condiciones de nuestros jóvenes dentro del libre mercado laboral de la Europa en la que nos encontramos.

Por tanto, podríamos decir que la Educación en el estado español es y debería ser uno de los ejes fundamentales dentro de las políticas sociales a afrontar por este remodelado ministerio. Hablamos de la integración en el sistema educativo de grupos minoritarios, menores inmigrantes acompañados y no acompañados a través de una política educativa intercultural en todos nuestros centros. Nos referimos también a la inclusión total del alumnado con alguna discapacidad en los centros, sobre todo, para que no existan centros accesibles y centros que no lo son, apostando por la total eliminación de barreras físicas, arquitectónicas y de la comunicación en todos los centros y en todos los niveles educativos.

Otros problemas que afronta este ministerios son también los del acoso escolar, la violencia de cualquier tipo de naturaleza: género, étnica-racial, etc.; el problema de las drogodependencias, donde se hace necesario un verdadero plan que afronte esta situación particular de la escuela; el absentismo escolar.

Son muchos los problemas sociales que existen en la escuela y esta es una oportunidad de oro para ayudar a resolverlos. Me alegro de la decisión del nacimiento de este nuevo ministerio que trabajará por educar a nuestros jóvenes para que sean responsables y se comporten como tales en los estudios, el consumo de alcohol y drogas, el sexo, la conducción, el uso de los espacios públicos, la convivencia en la escuela o la participación política, la sensibilidad por los más desfavorecidos, por la integración de los inmigrantes, de los niños y las niñas con discapacidad, por la diversidad cultural, religiosa, política, por desterrar cualquier acción de tipo violento, etc.

Así pues, muchos ánimos por el trabajo que resta. Con el granito de trabajo que podamos aportar y sumar cada uno de nosotros lograremos esa verdadera transformación de la sociedad en la que creemos. Por supuesto, nuestro ruego compartido, no valen ya las quejas, hace falta ilusión y trabajo, todo desde la participación de la sociedad al completo, aquí no sobra nadie.

Antonio Hernández Lobo es presidente de la Asociación Plan Estratégico Ciudad de Telde, vicepresidente del Consejo Escolar Municipal de Telde y profesor de Enseñanza Secundaria.
 
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