24/06/2008 - 12:32

El núcleo histórico de San Juan atesora gran parte de las esculturas figurativas y monumentales de Telde

posee auténtica joyas escultóricas que hay que conocer, mantener y respetar para que las generaciones venideras puedan disfrutar de ellas

Pedro Andrés Naranjo Jiménez

El núcleo histórico de San Juan atesora gran parte de las esculturas figurativas y monumentales de Telde
Monumento a León y Castillo (Foto Tito Pulido)
La escultura urbana en Telde posee un papel destacado en la provincia de Las Palmas. De hecho, somos el tercer municipio con mayor número de esculturas (sólo nos superan Las Palmas de Gran Canaria y Puerto del Rosario).También quiero hacer constar la posición destacada del municipio de Agüimes, insisto, en el número de esculturas en la calle. Por otro lado, y como característica general la relación entre el número de esculturas en los municipios provinciales guardan una relación directa con su número de habitantes, pero no es el asunto que nos ocupa, así que nos centraremos en nuestro breve periplo cronológico de las esculturas urbanas por el histórico barrio de San Juan.
 
En primer lugar, debemos indicar que hasta los años ochenta del siglo pasado la Ciudad contaba con muy pocas esculturas en la calle y se concentraban precisamente en este barrio con un carácter tradicional de conmemoración hacia algún insigne personaje. Así nos encontramos con la presencia de dos bustos en el entorno de la Plaza de San Juan; el más antiguo inaugurado en 1964, se dedicó a D. Fernando León y Castillo (1842-1918), obra elaborada por Eloisa Bloch (1848-¿?) que lo realizó en 1900 y por tanto, es el busto más antiguo del pasado siglo. A muy pocos metros y cercano a la Basílica Menor de San Juan Bautista nos observa otro busto en memoria del cofundador del Museo Canario D. Gregorio Chil y Naranjo (1831-1901), obra de un auténtico especialista en el retrato: José Perera Valido ( fue ingente la labor de este escultor teldense en la referida temática.).
 
Es cierto que en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado José Arencibia Gil (1914-1968) ya había realizado distintos trabajos escultóricos para la ciudad que no podemos ningunear, como el escudo que realiza para el Instituto que hoy lleva su nombre. Pero tendremos que esperar hasta los años ochenta para hallar nuevamente una obra en Telde. Es cierto que en 1972 se inauguró un homenaje a la Lucha Canaria, obra de Charina García, pero en un ámbito privado (finca de Salinetas). Debemos, pues, esperar unos cuantos años para que la escultura vuelva a sorprendernos en la calle, e incluso atreviéndose a salir de la figuración.
 
En este sentido destacamos dos obras en los exteriores del Teatro Juan Ramón Jiménez (el homenaje a la “Escuela Lírica de Telde”, realizada por Juan Antonio Giraldo y la obra “Domus Áurea” de Máximo Riol Cimas). En los años noventa se llevó a cabo una experiencia artística decisiva en el barrio de San Juan que, bajo el título “Casa de Colores”, eran encuentros de creación, adelantándose a muchos de los principios educativos que hoy forman parte de cualquier enseñanza: promover la interdisciplinariedad y fomentar el respeto entre los diferentes campos de la creación y sus protagonistas, mostrar en condiciones dignas las nuevas posibilidades de creación, cambiar los esquemas tradicionales en la relación arte/ público...El fruto de estos encuentros para la escultura en la calle se corrobora en el barrio de Los Llanos.
 
Pero volviendo al barrio, objeto de este episodio escultórico, en 1990 se inaugura la escultura en homenaje a López Botas (1818-1888), obra del escultor galdense fallecido en 2004, Juan Borges Linares (también autor del busto, rehecho por Máximo Riol, en homenaje a Plácido Fleitas). La escultura de López Botas será testigo, al mismo tiempo que la ciudadanía, del proceso de creación de la “Fuente Magma” de Tony Gallardo (1929-1996) en la rotonda del Cubillo.
 
En este sentido recogemos las palabras del propio Gallardo: “...Soy tan afortunado, me repito una y otra vez, de dejar mi huella escultórica integrada a todo el proceso histórico de un lugar emblemático en nuestros orígenes más remotos y el reciente pasado histórico... Quisiera, reflexiono, dedicar esta nueva obra mía al ciudadano de Telde, que me ha soportado pacientemente estos dos años, me ha criticado y alentado por señas y a gritos desde los vehículos que cruzan a diario la rotonda del Cubillo” .

En 1998 una sensacional obra- “Atlas”- del docente y artista Boro Silva sorprende a la ciudadanía en homenaje a los deportistas canarios y un año antes se producía la inauguración de la “Fuente de Telde” de Bernardino Hernández que había dejado perplejo a propios y extraños con su obra llena de simbolismos de esta Gran Ciudad.

En 1996 se abre al público el Parque Urbano de San Juan y con ello también se hace público el grupo escultórico abstracto “Magia de la Naturaleza” , realizado por uno de los genios de la plástica nacional: Plácido Fleitas (1915-1972). También se irán instalando otras obras figurativas y semifigurativas de Eva Montoro Pericás (busto al Ché Guevara), Mauricio Romero (hueco-relieve en los accesos principales) Pablo Luis Tejada (Homenaje a Iqbal Masih: 1983-1995), y Máximo Riol Cimas (El Jardín de las Hespérides).
Con el cambio de siglo y milenio se produjo la mayor densidad de esculturas en la calle como consecuencia de la Celebración del 650 Aniversario de la Ciudad y el barrio de San Juan se inundó de numerosas obras, destacando especialmente la labor desarrollada por Luis Arencibia Betancor en el Parque de Arnao y la realización de diversas obras como “El Faycán” para la Plaza de San Pedro Mártir, el alto relieve en homenaje a la Ciudad de la calle Inés Chimida o el busto en homenaje a Juan de León y Castillo (1834-1912) así como algunos de los medallones en relieve, situados en las casas de los poetas de la denominada “Escuela Lírica de Telde”, trabajo que compartió con Eva Montoro, que también dejó en el entorno urbano el busto a José Martí (1853-1895).

.Por último, debemos señalar las esculturas exentas de la “Justicia”, ejecutada por Juan Bordes Caballero en la Plaza del Palacio de la Justicia de Telde y la de “María Auxiliadora” obra de Francisco Fuente.
Tras el breve recorrido por la escultura urbana en San Juan, llegamos a una serie de conclusiones:

1.-El barrio de San Juan es el germen de la escultura en la calle.
2.-San Juan concentra una parte muy importante de las innumerables obras que se extienden por todo el municipio.
3.- El barrio mantuvo durante mucho tiempo el carácter figurativo y conmemorativo a grandes personajes que han contribuido a que Telde sea hoy una gran Ciudad.
4.- El barrio de San Juan posee auténtica joyas escultóricas que hay que conocer, mantener y respetar para que las generaciones venideras puedan disfrutar de ellas como hoy podemos hacerlo nosotros.
5.- La inauguración del Parque Urbano de San Juan nos enseñó a que este no sólo servía para ofrecer una mejor calidad de vida de la ciudadanía como pulmón regenerador del aire contaminado o lugar para combatir el estrés, sino que posee capacidad cultural a través de sus esculturas.
6.- Que una mayor información sobre la riqueza de nuestro Patrimonio histórico artístico contribuirá a mitigar los actos vandálicos, muchas veces producto de la ignorancia.

Y para finalizar, debemos expresar la importancia en el conocimiento y respeto por nuestras esculturas que transforman los espacios donde se ubican (cuando se hace con el “genio” dieciochesco) en únicos e irrepetibles.
Pedro Andrés Naranjo Jiménez es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Granada y profesor del IES José Arencibia Gil.
 
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