11/03/2008 - 08:05

Una reflexión de un 'Gran Canario' despechado

Daniel Martín Castellano

Una reflexión de un 'Gran Canario' despechado
Marino Alduán fue el candidato al Congreso por la coalición NC-CCN (foto TELDEACTUALIDAD)
Despecho1. (Del lat. despĕctus, menosprecio).
1. m. Malquerencia nacida en el ánimo por desengaños sufridos en la consecución de los deseos o en los
empeños de la vanidad.
2. m. desesperación.
3. m. desus. Disgusto o sentimiento vehemente.
4. m. desus. rigor (ǁ aspereza). Las inclemencias y despecho de la noche.
(Definición tomada de la Web de la R.A.E.)

Desde hace años vengo, como ciudadano, observando y analizando la realidad social y política más próxima. No estoy, aún, afiliado a ningún partido, aunque los que me conocen saben qué pienso y cuál es la carga ideológica que me acompaña en mis decisiones.

Me siento despechado de los que desean representar una opción política legítima y necesaria para nuestra tierra, nuestra cultura y nuestra manera de sentir las cosas. Ser canario, hacer de canario y saber hacer de canario no es un sentimiento reservado a unos pocos, pero son unos pocos, bajo mi punto de vista, los que anteponen esos sentimientos de un pueblo a sus propios intereses personales, como individuos o como miembros de un partido político.

Mientras unos luchan por sus cuotas de poder, los ciudadanos que necesitamos de una opción nacionalista que defienda nuestra idiosincrasia nacional en Madrid, Bruselas o en donde sea, nos quedamos a dos velas,
sintiéndonos desamparados, desesperados y desarmados (se me acabaron los des-).

Mientras unos esperan que “las ratas abandonen el barco”, porque se hunde, otros se muestran como salvadores de la patria nuestra, cuando no sabemos bien a quién o a qué quieren salvar, y se presentan como evangelizadores y patriotas reconvertidos.

Unos son capaces de agarrar con su mano izquierda la bandera con siete estrellas verdes y a la vez tender la mano derecha hacia extrañas posiciones; aunque ya saben: “lo que haga la mano derecha…”.

Así, mientras ustedes (no vosotros) analizan los resultados electorales en comisiones, despachos, desayunos, asambleas, chateando, comidas o sentados en el wáter, un ciudadano se come las uñas, tararea el “mándese a mudar” de Braulio o piensa si es verdad eso que nos decía el maestro en la
escuela: “las Islas Canarias son unas cagadas de mosca en medio del Atlántico”.

Sea como sea, queridos y queridas nacionalistas, mientras ustedes no me miren de frente, yo, seguiré mirando para otro lado o me sentaré en las múltiples sillas que existen en el camino o sembrando dudas.
 
X