28/02/2021 - 10:53

Ya basta

Colectivo Draga

Ya basta

Ha vuelto a pasar, la Asociación Draga Espacio Feminista LGTBIQ* en cada edición de su Taguri, en el que se pretende abrir debate y reflexión con temas de actualidad en el feminismo, desata en algunos sectores extrema vehemencia. El año pasado intentaron censurar un debate y denunciamos las prácticas censuradoras que tan comunes y preocupantes están siendo en el seno del feminismo. 

 

DRAGA es una asociación feminista que mantiene un largo recorrido de compromiso con la defensa de los derechos humanos. Trabaja activamente contra la violencia machista y lleva un programa de gran prestigio educativo que cumple ya quince años, como es el Programa Por los buenos Tratos. Desde sus orígenes, Draga se ha caracterizado por condenar la trata de mujeres con fines de prostitución forzada a la vez que defiende los derechos de las trabajadoras sexuales y combate todas las expresiones de odio, discriminación, estigmatización, violencia y acallamiento, así como las políticas encaminadas a condenar a las prostitutas a la marginalidad, la estigmatización y la violencia institucional que producen, evidenciada por organismos como Amnistía Internacional. 

 

En todas las ediciones del Taguri hemos incorporado una conferencia sobre prostitución porque ha sido un tema candente en los últimos años en el feminismo y en las políticas públicas. En todas esas conferencias hemos contado con trabajadoras sexuales, feministas organizadas y otras mujeres que desde espacios académicos investigan la realidad social de la prostitución desde la defensa de los derechos humanos.

 

Esta es la tercera edición del Taguri y en las tres hemos recibido acusaciones, acciones de descrédito y presiones con la finalidad de dañar la imagen de nuestra entidad y que nuestras actividades no se realicen. En esta ocasión se ha llegado muy lejos, acusándonos de promover el proxenetismo y la prostitución, ya no sólo en el acto concreto, sino en la labor educativa que realiza la entidad. Esto es muy grave y preocupante para quienes defendemos los derechos y libertades democráticas. 

 

A estas alturas de la narración, se podría pensar que estas acciones vienen de la mano de la ultraderecha, de quien es propio hacer uso de la censura, las prohibiciones, la difamación y los fakes news, estrategias que nada deberían tener que ver con un movimiento que se ha caracterizado por la defensa de los derechos de todas las mujeres. En estas prácticas, predominan las actitudes autoritarias, vehementes e intransigentes, que espectacularizan el debate de ideas como si de un programa televisivo se tratase. 

 

Las redes sociales se han convertido en un espacio tremendamente asfixiante y violento en el que predominan los perfiles falsos creados con la intención de que el efecto pantalla facilite todo el daño posible, da igual cómo, “hay que tumbar a la enemiga”. Lamentablemente, también estas estrategias vienen de mujeres que hablan en nombre del feminismo, en singular, como si en el feminismo hubiera un pensamiento único y además se consideran poseedoras de “la verdad”.

 

Parece ya algo obvio que el feminismo es plural desde sus orígenes y en su seno hay diferentes y encontradas ideas.

 

Desgraciadamente algunas posiciones no toleran el disenso y, frente al debate democrático, optan por la persecución, la censura, la confusión y la falsedad para imponer sus planteamientos. Quienes afirman que el debate sobre la prostitución no tiene cabida en el feminismo reconstruyen la genealogía de éste a su antojo desde determinadas posiciones de poder. Además, hay quienes hacen uso de ese poder para frenar derechos, como en este caso concreto, criminalizando y negando la voz a las prostitutas organizadas. Lo realmente alarmante de este tipo de actitudes, copiadas de la extrema derecha, es que hablan en nombre de un proyecto como el feminista, claramente defensor de los derechos humanos.

 

Resulta abrumador y lamentable que haya voces que en nombre del feminismo dedican sus esfuerzos a lanzar campañas calumniosas y a confrontar con otras posturas feministas diferentes, en lugar de dedicar esos esfuerzos a exigir derechos para todas las mujeres, especialmente para las que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad, como es el caso de las trabajadoras sexuales. Las soluciones que proponen, basadas en prohibiciones, contribuyen a agravar las condiciones de vida de quienes, como las putas, ven mermar día a día sus derechos, más aún en una situación de pandemia como la que estamos viviendo. Un feminismo defensor de la libertad y de derechos para las mujeres no puede hacerse oír a costa de empeorar la vida de otras mujeres.

 

El feminismo que define a Draga va encaminado a mejorar la vida de todas las personas, especialmente de aquellas que la sociedad sitúa en los márgenes, como es el caso de las putas. Por ello contribuimos a darles voz, a crear espacios donde se sientan seguras y libres de violencia. Tenemos la fuerte convicción de que para construir democracia es necesario escuchar a aquellas mujeres más estigmatizadas y violentadas que, desde la autoorganización, luchan por el reconocimiento de sus derechos. No toleraremos la estrategia del miedo para acallar las voces de las protagonistas: ¡ya basta de censurar la voz de las trabajadoras sexuales!

 

Desde Draga seguiremos trabajando contra todo tipo de violencia machista como lo son la trata y la prostitución forzada y seguiremos dando voz a todos los colectivos que defiendan los derechos de las trabajadoras sexuales, porque con derechos mejora la vida de las mujeres y con derechos tendremos herramientas para combatir la violencia, fruto del estigma y la clandestinidad. Les invitamos a que conozcan y escuchen a las mujeres organizadas que luchan por sus derechos. Sin duda será enriquecedor tener presente la voz de las protagonistas ¿o deberían hablar otras por ellas? No, que tomen la palabra, es suya. 

 

Noemi Parra, profesora de trabajo social en la ULPGC e investigadora

María Nebot, exconsejera de igualdad del Cabildo de Gran Canaria

Cleia Montesdeoca, activista feminista LGTBIQ

 

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