31/08/2019 - 17:53

Mi pequeño homenaje a un gran hombre (Juan Luis Bautista Suárez)

Víctor Manuel Rivero Lezcano

Mi pequeño homenaje a un gran hombre (Juan Luis Bautista Suárez)

Estoy roto……. aturdido, no salgo de mi asombro de como el tiempo puede ser tan inexorable. No perdona, y está claro que estamos aquí de paso. Lo único que podemos hacer es cuidarnos para que esta transición sea lo más normal posible. Unos……se dan cuenta pronto y cuidan su cuerpo físico y logran tener una vida sana con posibilidades de ser longeva, pero ello no lo garantiza.

 

Otros, maltratan dicho cuerpo con todas las agresiones externas que pululan a nuestro alrededor que son como pequeños diablillos y que intentan perturbar nuestra seguridad física y minarla hasta destrozarla, pudiendo ser estos…. ¿cómo les llamé?, diablillos, voluntarios o involuntarios.

 

En el caso de mi tío político, Juan Luis, el diablillo fue involuntario. No lo origino él por su mala alimentación o sus malos hábitos, simplemente, que el cuerpo, después de estar caminando por estos mundos durante 86 años dijo, hasta aquí he llegado.

 

No me cabe duda que en esta transición que pasamos todos los seres humanos hay una parcela muy importante que hay que olisquearla, vivirla, atraparla, alimentarla y practicarla. Hablo de los sentimientos, del espíritu, del amor, de la comprensión, del afán por hacer y realizar las cosas bien hecha, de estar y sentirse orgulloso a cada minuto de todo lo que hace, basado en unas creencias con nombres propios……o no, pero lo suficientemente fuertes como para formar la familia que ha formado con una integridad y una seguridad en sí mismo que abruma los sentidos.

 

Todo ello en su conjunto hizo que creyera en él desde el mismo momento que empecé a formar parte de esta familia. Tengo en la memoria muy presente que hace 34 años, el coche que llevo a la que iba a ser mi mujer a la iglesia era su coche, un mercedes barra 8, precioso, heredado de su padre, conducido por su hijo mayor, Juan Luis.

 

En el transcurso de nuestra relación se ganó mi confianza y cariño. Mi suegra junto a sus hijas, mi cuñada y mi mujer, los tuvieron de vecinos unos cuantos años en la plaza Obispo Frías de Escaleritas, así que el trato era más que fluido.

 

Era un libro abierto. Fue un baluarte del control aéreo en canarias pues no sé si me equivoco si no fue de los primeros que ejerció dicha profesión aquí en Gran Canaria. En los últimos años de su trayectoria, creo que llego a ser Jefe de la División de operaciones del ACC de Canarias.

 

Mi último contacto con él fue por desgracia en otro funeral, de Mae, prima-hermana de Uchy, su mujer y prima-segunda de mi mujer. Tuve la sensación de tener una conversación pendiente con él por las palabras de ánimo que me dijo y haberle aclarado muchas cosas. Aquel momento no era la ocasión de hablar del tema y …………. como dije al principio, el tiempo es inexorable, no perdona, ni me lo perdonaré yo.

 

La foto es de la celebración de sus 50 años de matrimonio con Uchy, su mujer en la ermita de Cazadores-Telde. 2008.

 

Este es mi pequeño homenaje a su memoria y mi gratitud eterna por la buena acogida que tuve siempre en su familia como uno más.

Nunca lo olvidare. El vacío que deja será difícil de rellenar.

 

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