13/06/2018 - 15:09

El aikido, un arte marcial especial

J. Ignacio Quintero Rosales

El aikido, un arte marcial especial
Exhibición de Aikido (Foto Multimedia)

En un mundo donde la violencia se está “destilando” cada día por los medios de comunicación, con mujeres maltratadas, y jóvenes o niños cada vez más, muchos se preguntan si no hay soluciones para que las personas que se sienten indefensas, puedan proporcionarse seguridad a sí mismas.

 

Paradójicamente, a pesar de tanta visibilidad de la violencia, afortunadamente, cada día está peor vista en nuestras democracias, y se espera cada vez más, que aún las acciones de autodefensa, sean controladas y con mínimos efectos negativos; por ejemplo, esto es lo que se le exige cada vez más, a las fuerzas de seguridad del estado.

 

Evidentemente, el acoso se fundamenta en el miedo personal y social, al daño físico con el que amenaza el acosador o acosadores. Sin este miedo, el acoso no funciona. Aunque parezca increíble, los acosadores solo se dirigen a aquellos que “permiten” el acoso; son depredadores, y como buenos depredadores, solo se dedicarán a aquellas “presas” que les cuesten lo menos posible “cazar”.

 

que, evidentemente, una de las formas más lógicas de impedir el acoso y la agresión, es el cambio de la actitud de los acosados y de los que los apoyan. Si se sienten fuertes, con confianza, difícilmente volverán a ser acosados.

 

El aikido, es el único arte marcial, que permite una defensa contundente, sin violencia. Moriei Ueshiba, experto en el arte marcial más mortífero de Japón, se dio cuenta que la violencia provocaba más violencia, incluso, aunque fuera en legítima defensa, generando un ciclo que no acababa nunca; por ello, reformó el sistema que había aprendido, y lo adaptó para que siguiera siendo efectivo, pero no letal. Generó así un enfoque, que permite una actitud de defensa efectiva, pero que es menos violenta y más fácil de poner en práctica por las personas menos fuertes, de manera que la fuerza, no constituya el factor más determinante en una agresión física.

 

En la actualidad, aprender a defenderte de agresiones físicas, implica un programa de entrenamiento basado en el endurecimiento físico y la mentalización en una actitud agresiva. Esto, limita muchas veces las posibilidades de autodefensa de las personas acosadas, ya que, a menudo, son las que físicamente están menos desarrolladas o, o bien, les disgusta tener que convertirse en parte como su agresor, en aquello que internamente rechazan.

 

El aikido, permite que una persona no dependa de su capacidad física o en tener que convertirse en un “Killer”, para poder defenderse. Mujeres, jóvenes o incluso, niños, pueden defenderse de personas más fuertes con efectividad, utilizando su energía y la de su agresor, o agresores, de una manera inteligente. Al igual que la lucha canaria, “maña vence a fuerza”.

 

experiencia demuestra, que incluso con poca fuerza, se puede generar un daño muy grande. Esto es algo de la que todos tenemos experiencia, cuando por casualidad, hacemos un movimiento inesperado y, sin querer, provocamos un daño del que luego tenemos que arrepentirnos por los efectos tan exagerados que no quisimos provocar. El aikido se basa en esto precisamente: una fuerza pequeña, pero bien aplicada, que actuando como las leyes de la palanca, producen unos grandes efectos controlados.

 

la estrofa 78 del Tao Te King (el libro del camino), se recoge: “Nada hay más blando en la naturaleza que el agua, sin embargo, nada la supera contra lo duro; lo blando vence a lo duro, lo débil a lo fuerte; esto es algo que todo el mundo conoce, pero nadie lo practica. Las palabras del Tao, son paradójicas”.

 

Todos tenemos por derecho natural, el deber y el derecho a la autodefensa, y es más inteligente que la defensa no se convierta en otra agresión de la que tener que defenderse, porque así se extinguirá la necesidad de continuar con la necesidad de volver a defenderse. Muchas veces, nos queremos defender con tanta contundencia que nos pasamos “al lado de los violentos”, con lo que mantenemos el ciclo de la violencia, que nos ha obligado a defendernos.

 

La idea del aikido, es romper este ciclo, consiguiendo que la persona agresora no se convierta en agredida y desista de su acción, al no tener motivo para continuar con su actitud. En aikido lo que buscamos, es disuadirlo de continuar con su ataque. Solo así, la violencia acabará. Cuando el agresor no tiene alternativa y no se siente agredido o humillado, es probable que “que caiga un enemigo y se levante un amigo”. Esto es lo que se denomina: No violencia activa.

 

Nadie como los japoneses, para que se les ocurriera esta idea, ya que nadie como ellos, habían exaltado tanto las actitudes agresivas en la guerra, y nadie como ellos, han perdido de manera tan trágica y contundente.

 

En fin, las ventajas del aikido podemos resumirlas en que: puede ser practicado sin límites de edad, sexo o tipo de corpulencia física; la fuerza no se opone a fuerza, sino que se redirige la fuerza del contrario; posee una filosofía no violenta y entrenas tanto el cuerpo, la mente como el espíritu, favoreciendo valores positivos y con ello, la armonía y el equilibrio mental; es un arte sintético, con pocas técnicas, con economía y rapidez de ejecución, pues requiere menos movimientos, incluyendo también, técnicas frente a armas (cuchillo, espada o garrote) y además, se puede practicar como una meditación en movimiento. ¿Qué le falta?. Realmente, es un arte completo.

 

Nosotros, después de más de 18 años de profundo estudio y práctica, hemos comenzado a impartir esta preciosa disciplina en Telde, en el dojo Mena. Invitamos a todas las personas interesadas, a compartir con nosotros este maravilloso Budo.

 

J. Ignacio Quintero Rosales es 2º Dan de aikido.

 

Enviar Comentario

X