12/08/2018 - 19:24

Javier Riol García, un fisioterapeuta teldense a la vanguardia

Dani Ojeda

Javier Riol García, un fisioterapeuta teldense a la vanguardia
Javier Riol, en su consulta de Playa del Hombre (Foto TA)

En la recoveca calle Zorrilla, al socaire de la siempre ventosa Playa del Hombre y a poco más de doscientos metros de su fina capa de arena negra, se levanta la consulta del fisioterapeuta teldense Javier Riol García, un especialista en lesiones deportivas que no ceja en su empeño por estar a última en las técnicas y tratamientos terapéuticos propios de esta rama sanitaria.

 

Hijo del escultor Máximo Riol Cimas y de la profesora jubilada Maribel García Zapata, el protagonista de este domingo en la sección Rostros de Telde se define como un fisioterapeuta con más de 18 años de experiencia y en constante formación y reciclaje. Y también deportista aunque ahora, ya retirado de los triatlones, solo participa en carreras de montaña como la Transgrancanaria siempre y cuando la agenda laboral y sus obligaciones familiares como padre de dos retoños se lo permiten.

 

Su pasión por la actividad física nació desde muy pequeño. Ya en su etapa de niñez y juventud se acercó al deporte a través del skate, el surf y otras disciplinas relacionadas con el mar; como no podía ser de otra manera viviendo en un lugar dado a ello como lo es el barrio teldense de Playa del Hombre, cuna de tantos riders.

 

Años más tarde, tras estudiar primero en el CEIP Esteban Navarro de El Calero y luego en el IES Casas Nuevas, Javier Riol decidió vincular su vida profesional al mundo deportivo. Se montó en un avión y se marchó a Madrid a estudiar Fisioterapia en la Universidad Alfonso X el Sabio. A los tres años, en junio de 2000, se licenció y retornó a su tierra natal para poner en práctica todo lo aprendido en su periplo por la capital del reino. Apenas unas semanas después de tocar tierra en Gando ya escribía las primeras páginas de su andadura profesional y desde entonces no ha parado de trabajar.

 

En septiembre de ese mismo año se colegió y se incorporó a la plantilla de la ya desaparecida Residencia Médica Asistida de San Juan. Allí estuvo ininterrumpidamente durante 16 años, hasta que el centro de rehabilitación de la calle Profesor Francisco Cruz echó el cierre. Pero entretanto siguió ampliando sus conocimientos -cursó el Grado a distancia de Fisioterapia- y compaginó su faceta profesional con otra paralela como fisioterapeuta del también extinto Club Balonmano Telde. De su paso por esta entidad deportiva, a la que llegó de mano de su amigo, entrenador y presidente Jesús Alemán, guarda gratos recuerdos ya que fue una experiencia de lo más enriquecedora para él. Aprendió mucho, tratando esguinces de tobillo o rodilla, quizás los más comunes; dolencias de hombros algo más complejas o las siempre recurrentes contusiones.

 

En 2016 abre su propia consulta

Una vez se cerró su ciclo en la Residencia Médica Asistida, Javier Riol puso punto y seguido en su trayectoria profesional y decidió montarse por su cuenta. Abrió una coqueta consulta que hoy ya tiene dos años y por la que han pasado cientos y cientos de deportistas, sobretodo, pero también personas más sedentarias.

 

En sus 90 metros cuadrados, decorados cuidadosamente con esculturas de su progenitor Máximo Riol y con paredes colmadas en gran parte por una sucesión de diplomas que acreditan sus estudios, la consulta alberga tres espacios (un pequeño gimnasio para los ejercicios de rehabilitación y dos salas de tratamientos), además de una recepción y un despacho. Y en el exterior, varias plazas de aparcamiento.

 

Allí, en sesiones de 60 minutos, trata todo tipo de patologías relacionadas con la Fisioterapia. Desde roturas de fibras a achaques provocados por inmovilizaciones prolongadas, pasando por dolores de espalda, etc… En esto último, en la importancia de la ergonomía e higiene postural, hace especial hincapié ya que son de las lesiones más comunes. “Viene mucha gente a los que enseñas pero que al cabo de 15 o 20 días siguen con los malos vicios a la hora de sentarse y vuelven a recaer. La postura e muy importante, tanto en el puesto de trabajo como en el ámbito doméstico”, insiste.

 

También en el tema del intrusismo de masajistas que no están debidamente formados y que ponen en riesgo la salud de las personas. “Es algo muy serio. Una lesión cervical, por ejemplo. Una mala manipulación de las vértebras cervicales puede ocasionar desde una hernia a dejarte en silla de ruedas o a padecer vértigo”, advierte.

 

A la última en equipos

Y para prestar todos los tratamientos que ofrece dispone de dispositivos de lo más avanzado en el campo de la Fisioterapia. Un equipo de diatermia (tratamiento a base de corrientes eléctricas de alta frecuencia que elevan la temperatura en partes profundas del cuerpo humano y que funciona muy bien sobre todo en lesiones músculo-esqueléticas), otro de presoterapia que acelera el proceso de recuperación o un ecógrafo que le sirve, entre otras cosas, para guiar la punción seca (una técnica que se basa en aplicar pequeñas punzadas sobre los músculos y que resulta muy efectiva para el tratamiento del dolor miofascial y las contracturas).

 

Javier Riol no solo atiende a pacientes con lesiones, sino que también dedica buena parte de su jornada laboral a terapias de prevención. “La persona tiene que ir al fisio no cuando tiene el dolor, sino antes de que llegue para intentar llevar un mantenimiento”, una vez al mes sería lo ideal a nivel general. Y para los deportistas en base a la intensidad del deporte que practican”, detalla.

 

A grandes rasgos, el perfil de sus pacientes responde a una persona de entre 18 y 80 años. Aunque no se cierra a nada. De hecho, a raíz de su paso por la Residencia Médica Asistida de San Juan, en la que prestaba Fisioterapia Pedriátrica, trató el caso de un bebé con tortícolis (previa al parto) al que ayudó a desarrollar y estirar su musculatura.

 

Otro de los casos que recuerda con especial satisfacción es el de un jugador del Tercera División de la Unión Deportiva San Fernando de Maspalomas que se rompió el tendón rotuliano y que, tras operarse, en cuestión de dos o tres meses ya estaba empezando a correr.

 

Un enamorado de la Fisioterapia

Javier Riol García es todo un enamorado de su profesión. Asegura que no podía ser de otra manera ya que la Fisioterapia, una carrera que descubrió cuando todavía era una disciplina desconocida y que poco a poco le fue gustando cada vez más, es muy exigente y sacrificada. “Te tiene que gustar. El que se mete en esto es porque realmente te gusta. No puedes meterte por dinero. Los pacientes se ponen en tus manos para que les soluciones sus dolencias”, enfatiza. Y al margen de los conocimientos sanitarios, la empatía en el trato directo y el aspecto psicológico también juegan un papel fundamental.

 

Y requiere de una constante evolución. De hecho, cuando él empezó básicamente se limitaba a masajes, algo de estiramientos y manipulaciones. Ahora ha ido evolucionando hacia técnicas más invasivas como la punción seca, la diatermia o la electrólisis percutánea para las tendinopatías. “Salvo el ecógrafo, la mitad de los aparatos que utilizo yo ahora no existían cuando estudié o, por lo menos, no estaban en manos de fisioterapeutas”, explica.

 

Contacto

Fisioterapia Javier Riol

C/ Zorrilla, nº 16 (Playa del Hombre)

606.32.40.34 o fisioterapiajavierriol@gmail.com

 

Comentarios

  • Pepe Báez
    15/08/2018 - 11:44

    ¡Enhorabuena Javier! Excelente reportaje.

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  • Juan Diaz-Casanova Santana
    13/08/2018 - 09:12

    JUAN CASANOVA También le conozco hace años cuando era paciente en la Residencia Médica asistida. Gran profesional y persona.Es muy recomendable

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  • Jesús Alemán
    12/08/2018 - 23:46

    Le conozco hace muchos años y me consta que es un enamorado de su trabajo a la vez que profesional en su campo y a la vez muy cercano, todo eso es el protagonista del reportaje, Javier Riol fisioterapeuta de Telde y un gran amigo.

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