12/09/2021 - 10:38

Acaso posibles desajustes entre Madrid y Canarias

Nicolás Guerra

Nicolás Guerra

El viernes de la semana pasada el Parlamento de Canarias aprobó por unanimidad -máxima expresión de consenso, asenso o avenencia- recurrir ante el Tribunal Constitucional el “incumplimiento ‘sustancial y formal’ del REF” por las Cortes Generales y el Gobierno español (PSOE – Unidas Podemos).

 

Las tres palabras anteriores y la locución “por unanimidad” vienen a ser lo mismo cuando, por ejemplo, sus señorías dialogan sobre subidas de emolumentos o viajes gratis sin justificación. Pero consensos, asensos, avenencias... no son fáciles en la cosa política (rarisima especie si se trata de unanimidad). Por lo cual el caso del Parlamento canario con el tema REF fue considerado peligrosamente revolucionario: son setenta señorías de dispares intereses.

 

Si en Canarias las tres voces aparecen como endiabladamente perversas o malditas cuando buenas voluntades intentan llevarlas a la Cámara para consensuar temas políticos, ¿qué puede pensarse de la unanimidad conseguida? ¿Acaso que la Virgen de Candelaria (agosto) y la Virgen del Pino (septiembre) impusieron sus respectivos mandos de presidenta honoraria y perpetua (la primera) y patrona principal de la diócesis de Canarias (la segunda) para lograr una sola voz parlamental?

 

Así, se forzaron asenso, consenso, avenencia… y unanimidad a pesar de que durante el debate siete portavoces difieren en consideraciones aristotélicamente filosóficas (“no está garantizado el autogobierno”; ”es incomprensible la inacción del Gobierno”…),. Por tanto, dominaron sensatez y buen juicio en sus señorías (dícese que Alcorac también intervino). Pero eso sí: sin relajientos abusos. El exceso haría sospechar que algunas palabras sirven para activar la serena reflexión...

 

Lo cual lleva a dos primeras conclusiones. Una: a pesar de su humana condición y el predominio de intereses partidistas de las setenta señorías, pueden unanimizarse para la defensa de nuestros intereses, caso del Régimen Económico y Fiscal, garante de políticas especiales para Canarias frente a lejanías, insularidades... Dos: sin embargo, parece que es el único gran problema de Canarias capaz de establecer entre ellas setenta armónicos lazos.

 

Podría deducirse, entonces, que el miserable trato recibido por ancianos en ciertas residencias privadas (¡informe oficial de 2019!), Educación, Sanidad, cambio climático, casi monolítica dependencia económica del Turismo, valles sepultados bajo escombros, precariedad social, la gran amenaza del proyectado puerto de Fonsalía sobre el santuario de ballenas… nada tuvieran que ver con la realidad canaria, la de sus señorías y la nuestra, estimado lector.

 

Realmente, ¿quién propició la unanimidad de la Cámara regional (PSOE, Grupo Canario Nacionalista, PP, Nueva Canarias, Sí Podemos Canarias, Asociación Socialista Gomera, Grupo Mixto y diputada no adscrita)? Pues, según leo en periódicos, el mérito corresponde a las Cortes Generales y al Gobierno del señor Sánchez.

 

Y como en las Cortes Generales (Congreso de los Diputados, Senado) tienen representación parlamentaria y senatorial casi todos los partidos políticos presentes en el Parlamento canario (e incluso el mismo Parlamento), viene a darse una curiosa paradoja o hecho aparentemente contrario a la lógica: los socialistas canarios difieren radicalmente de sus colegas en Madrid. Y votan aquí contra una política económica del Ministerio de Hacienda contraria a los intereses canarios recogidos por el REF. (PSOE y Podemos forman parte del Gobierno. Y el Ministerio de Hacienda, hacedor de tal entuerto, también. ¡¿No fumas, inglés?!)

 

Ante tanto tira y afloja entre Madrid y Canarias parece como si el REF fuera un régimen fiscal recién nacido, fruto de algún gobierno inmediatamente precedente. Pero el Régimen Económico y Fiscal de Canarias es muy anterior, centenariamente anterior aunque su nombre sea del siglo pasado (si no me equivoco. Si yerro, discúlpeme). Y lo sospecho porque ya desde marzo / abril de 1970 la revista canaria Sansofé (“Nido de comunistas […] y portavoz ideológico incompatible con el ideario de nuestros Principios Fundamentales”) dedica amplísima atención a los puertos francos, autonomía regional y el momento histórico.

 

Entre los distintos colaboradores, el economista González Viéitez reclama una planificación regional hecha desde Canarias “a definir por nosotros, los canarios, en el ámbito más amplio de la política global de la nación”. Así lo ratifica El Día, periódico tinerfeño: “Canarias tiene que tomar conciencia de su existencia con unidad geográfica y económica […]; debe afrontar con sentido político de región sus problemas”.

 

Sí, en efecto: Sansofé defendió la necesidad no solo de un Régimen Especial para Canarias, sino que abogaba por la representatividad en las comisiones nombradas al efecto. Así, consideraba irracional que Madrid incluyera en la comisión canaria a técnicos que desconocían la realidad de una provincia nuestra si lo que se pretende, precisamente, es hablar de Canarias, del Archipiélago.

 

Además, muchos especialistas propuestos por Madrid dependían política y administrativamente de los ministerios: ¿cómo iban a defender un proyecto que precisamente buscaba la descentralización y el autogobierno para proteger los intereses canarios?

 

Es más: si los hipotéticos representantes canarios eran cargos políticos, procuradores en Cortes sin aval democrático... anclados en la bipartición provincial de Canarias e, incluso, incitadores del pleito interprovincial, ¿no estarían excesivamente condicionados por sus intereses feudales, cargos y situación de absoluta dependencia respecto a Madrid?

 

Pues algo parecido, sospecho, ocurrió con la aprobación del recurso (Parlamento de Canarias) ante el Tribunal Constitucional: unanimidad por incumplimientos del REF desde el Ministerio de Hacienda, parte del Gobierno español. No entro, lógicamente, en minuciosos detalles sobre las diferencias con Madrid, aspecto técnico complejo. Pero sí vuelvo cincuenta años atrás para hacer paralelismos con la situación actual.

 

Parece que Madrid retorna a tiempos pasados. Canarias, recordemos, pidió respeto a sus especiales condiciones geográficas y económicas para comenzar a ser una región dependiente de sí misma dentro de lo que el señor González Viéitez, insisto, llamó “política global de la nación”. Empresarios, economistas, clandestinos políticos y cuatro procuradores en Cortes no devotos, comerciantes, directores de bancos regionales... se unieron frente al centralismo.

 

El empecinamiento del Ministerio de Hacienda actual, pues, contradice a su propia gente canaria. De rebote, los siete grupos políticos se aúnan no solo para rechazar el ordeno y mando de Hacienda: reclaman, además, justicia ante el Tribunal Constitucional. Madrid deja en puro pellejito a los psocialistas canarios. ¿Hasta cuándo?

 

Nicolás Guerra Aguiar es catedrático y escritor.

 

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