05/09/2021 - 10:41

Fragmentos de rebelión

Francisco González

Francisco González

«Los monstruos existen pero son demasiado pocos para ser realmente peligroso; más peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios dispuestos a creer y obedecer sin discutir…“ Primo Levi.

 

En septiembre de 1942 Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco, fue deportado junto a su esposa y sus padres al campo de concentración cercano a Praga, el Theresienstadt.

 

De 1942 a 1945 estuvo en cuatro campos de concentración, incluyendo Auschwitz, conocido como el campo de exterminio. Lo que experimentó en esos años es inimaginable. Logró sobrevivir; no así su mujer, sus padres, hermano, cuñada, muchos colegas y amigos.

 

En su obra recogió gran parte del horror de esos espacios para el sufrimiento y la muerte, lo contó todo con detalle, con una precisión tan grande, como si allí hubiera una cámara de televisión durante veinticuatro horas.

 

Un día una periodista norteamericana le dijo en la presentación de una de sus obras, que era muy complicado leer sus testimonios por la inmensa crueldad. Viktor le respondió que es imposible dulcificar el holocausto, los horrores que el fascismo es capaz de generar.

 

Esta misma respuesta define lo que he escrito en mis tres primeros libros, que engrosan la trilogía, «Crónica del genocidio fascista en las Islas Canarias», integrada por las publicaciones, «Tormenta en la memoria» (2015), «Semilla de memoria» (2017) y «El viento más rebelde» (2019).

 

Lo reflejado en sus páginas da voz a miles de personas asesinadas por pistoleros falangistas, por oligarcas, terratenientes, curas y militares sediciosos, visibiliza a sus familias, a quienes directa o indirectamente sufrieron todo ese terror silenciado, ocultado, encubierto, negado por la mayoría de los políticos e instituciones públicas actuales.

 

Ahora llega un nuevo libro escrito desde el dolor, pero sin odio, sin rabia, tan solo tratando de buscar amor en donde solo hubo barro ensangrentado, paredones, fosas comunes, cunetas, pozos, agujeros volcánicos, sofisticadas cámaras de tortura.

 

No ha sido fácil llevar a cabo este nuevo proyecto, las amenazas que recibo en mensajes y correos son casi diarias, me dan mucho que pensar, temer por mis seres queridos.

 

Personas, partidos y grupos concretos, no quieren que todo esto salga a la luz, que las entrañas del holocausto canario se abran en canal para relatar lo que realmente sucedió, que lo que llaman «Alzamiento», «Santa Cruzada», «Movimiento Nacional», no fue más que un genocidio organizado para acabar con la vida de cientos de miles de personas, para destrozar a millones de familias que tuvieron que sufrir todo tipo de aberraciones, recurriendo muchas al exilio para salvar sus vidas.

 

«Fragmentos de rebelión» (2021), llega sin apoyo institucional, sin interés editorial, sin reflejo mediático, tan solo el medio digital alternativo Kaosenlared, me ha entrevistado y se ha hecho eco de esta nueva publicación.

 

Esa falta de respaldo me ha dado más fuerza para seguir, sobre todo recibir los ánimos diarios de miles de amigas y amigos que cada día me estimulan desde la Red Social a seguir escribiendo sin miedo, jugándome la vida y la tranquilidad, para que el silencio amordazado se convierta en gritos de esperanza y dignidad.

 

Mi obra más reciente es una composición de cientos de entrevistas y testimonios, 533 páginas repletas de vida y coraje, de valentías indefinibles, de historias que nos revelan la importancia de la resistencia, aún cuando todo pueda parecer perdido.

 

Un legado para las generaciones futuras es mi premisa, dejar escrito parte de todo lo que pasó, una rebelión contra el mutismo impuesto a sangre y fuego, por la memoria, por la reparación, por la verdad, por la justicia histórica.

 

Francisco González Tejera es activista de izquierdas.

 

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