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20/02/2021 - 11:22

Semidioses; humanos...

Nicolás Guerra

Nicolás Guerra

Es portada del periódico 'El Día' (febrero, 10) leída a eso de la del alba, ¡como para empezar la jornada distendidamente relajado y confiado en acertados procederes de quienes son notables autoridades por estas ínsulas!

 

Trátase de lo siguiente: el señor Matos, presidente del Parlamento de Canarias, «realiza una obra sin autorización en su casa de La Laguna». Descubierta lo que el diario llama «negligencia urbanística» (en román palaciego podría tratarse de semiendiosamiento o RH de adelantada estirpe), el supuesto infractor reconoce como «error» -¡horror!- el cerramiento metálico con cristaleras en la azotea sin el visto bueno de los técnicos municipales, legalmente imprescindible para cualquier ciudadano anónimo (salvo autoconvencidos de lo contrario), incluso hasta sin estudios universitarios ni experiencia alguna en políticas municipales.

 

Pero consciente de la magnanimidad canaria (el «¡chaaacho, no te vaya angustiá: un fallo lo tiene cualquiera!») y por si afectara a la regia autoridad implícita, acude a las oficinas técnicas una vez destapado el caso por el rotativo tinerfeño para, a continuación, solicitar perdón. (Humanum errare est, dice la sentencia latina. Y añade: Perseverare autem diabolicum, «Pero perseverar [en el error] es diabólico».)

 

¿Y cuál es la reacción de los grupos políticos presentes en el Parlamento de Canarias? ¿Por qué un abogado debe caer en minucias como la obligación de presentar el proyecto al Ayuntamiento?

 

La petición de tal gracia o indulgencia puede entenderse, claro: ¿acaso es obligatorio que un adelantado sepa de leyes urbanísticas, más cuando se trata de aspectos puramente municipales? ¿Por qué un abogado debe caer en minucias como la obligación de presentar el proyecto al Ayuntamiento para obtener su aprobación legal a pesar de que las obras no se realicen en inmueble protegido?

 

Y aunque así fuera. La Laguna fue declarada Patrimonio de la Humanidad cuando el señor Matos solo contaba 26 juveniles añitos: posiblemente no acumulaba experiencia profesional para conocer todos los intrincados caminos y entresijos de las nuevas leyes, a veces muy complejas. Tanto, que hasta sus ejercientes mantienen encontradas diferencias.

 

¿Y si se trató de una urgencia vital, hipercardíaca, gélida en sus inmediatas consecuencias? Quienes allí hemos vivido sabemos del frío lagunero, de chirotes, lluvias ajenas al chispichispi y birujillas («La calle de la Carrera / ya no es calle, que es un río», cantaron Los Sabandeños)... A veces en ciertos atardeceres -camino de Los Toneles, El Dos y Una, Artillería, Maquila o la oficinesca 'inyección intra-vinosa'-, el jodelón y muy jeringón airecillo lagunero se colaba hasta los tuétanos y sentimientos e instalaba sus cuarteles de invierno azocadito, casi hibernado a costa de nuestras elementales reservas caloríferas. ¿Qué delito hubo, entonces, si a fin de cuentas solo se trataba de evitar inundaciones, glaciales ventiscas portadoras de bichitos microscópicos acaso pandemizados?

 

Y luego está la botánica, la de veroles, verodes, beroles, berodes, góngaros, sanjoras o bejeques, arbusto endémico de Canarias muy característico en zonas de medianías y ejemplo de variantes lingüísticas de la misma planta (Diccionario Básico de Canarismos). Tejados, azoteas y balcones laguneros suelen estar bien servidos de esta especie cuyas hojas forman una roseta ya inmortalizada por el mismo Miguel de Unamuno. Este entrecomilla la forma berode (¡y siguen ausentes del Diccionario de la lengua española las siete variantes!): «...una planta que parece un pequeño pino [...] humildes plantas, que hacen como un bosque liliputiense [...] son algo, a la vez que decorativo, simbólico». Por tanto, el cerramiento azoteíl denunciado pudo deberse en su más pura esencia a una acción ecologista e, incluso, casi pastoril a la manera renacentista cantada por el lagunero Viana cuando habla de la Naturaleza nivariense.

 

¿Qué es, entonces, una autorización municipal sino nimiedad burocrática, simple papeleo, puro trámite si se trata de proteger el patrimonio cultural de nuestra tierra? (Estoy seguro de que los denunciantes nada saben de patriotismo, acervo histórico, secular tradición tinerfeña...)

 

Pero el señor Matos, presidente del Parlamento de Canarias, echa la potala tras el honroso acto de contrición (¿fuerzan las circunstancias cuando la prensa denuncia?). Y allí permanece, chalana al pairo, como piloto en el «bajel de ensueño» a la manera moralesana acaso esperando que pase el viento Norte, «desapacible y rudo». Por tanto, guarda silencio con aterido pudor tras la palabra «perdón»: nada añade sobre el prudente aislamiento para la meditación -y acaso flagelación política- recomendadas. No se trata de actuación delictiva, por supuesto. Pero en pureza estética ciertos comportamientos y concretas representaciones institucionales son antagónicos.

 

(Algo así como el obispo de Tenerife, quien cogido en la mentira que usó cual argumento para justificar su aventajada vacunación -'El Día', 5 de febrero- tampoco deja el cetro obispal, seguramente para que el rebaño no quede abandonado. Gracias sean dadas a Dios, pues incluyó en la vacunación a otros obispos: de Mallorca -«no ve nada de malo en ello»-, Cartagena -pide perdón: figuraba en el listado como capellán de una residencia de ancianos-, Murcia; arzobispo emérito de Burgos -invitado del segundo-... Por cierto: ¿las mentiras obispales son pecado capital, mortal o venial?)

 

¿Y cuál es la reacción de los grupos políticos presentes en el Parlamento de Canarias? El PP, experimentado paciente, actúa con rigurosa prudencia y máximo respeto: pedirá explicaciones (¿cuándo?) al señor Matos. En este caso, magistral enseñanza la del Partido Popular: antes de definirse debe conocer los argumentos del hipotético infractor. Lo cual, así de entrada, riza el rizo de la pureza, sublima su recato, embelesan cautela y pudor pues está en juego la profesionalidad de la segunda autoridad canaria. ¡Para que luego digan las hordas sociata-marxistas-comunistas-bolivarianas-castristas-podemitas-persas que no hay sentido de Estado!

 

¿Y los aliados del Pacto de las flores? Nueva Canarias y los gomeros andan enredados en consultas trascendentales: por tanto, ni tiempo para saber lo más mínimo (acaso ni tan siquiera leen los periódicos, ¡Señor Señor!). Y el esperanzador Podemos / IU, martillo de herejes, cimitarra de hipocresías y vanguardia de pudores políticos, nada conoce (¡tampoco!): por tanto, nada contesta (¿cuándo será?). Guarda silencio hasta que a lo largo y ancho del Archipiélago pueda encontrar el expediente, imprescindible documentación para discutir hasta el verano si procede o no iniciar debates populares sobre tal hecho. (Pero quizás su novísima visión de la Política desde la realidad lo considere hoy nimiedad, insignificancia, acto baladí.)

 

Nicolás Guerra Aguiar es catedrático y escritor.

 

Comentarios

  • Antonio Cruz
    21/02/2021 - 14:43

    y no dimite 😂😂😂

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  • pepe pérez
    20/02/2021 - 17:47

    Demasiada literatura para un simple caradura. Algunos políticos creen que estás por encima de los ciudadanos, cuando, en teoría, están para gestionar "transparentemente" los intereses de éstos. En todo caso encantado con su artículo Sr. Guerra.

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