FLASH

TELDEACTUALIDAD RADIO: Emisión en directo.

13/02/2021 - 20:41

No se nace feminista

Nieves Rodríguez

Nieves Rodríguez

No se nace feminista se llega a serlo. Cuando la mujer toma conciencia del papel que la sociedad patriarcal le ha adjudicado por razón de su sexo, de las desigualdades que sufre con respecto al hombre, desigualdades históricas y estructurales, es precisamente entonces cuando toma conciencia y se vuelve feminista.

 

La lucha feminista, de las mujeres que nos antecedieron y nos fueron abriendo paso, ha tenido y sigue teniendo como objetivo la igualdad de los sexos. A través de estas reivindicaciones hemos consiguidos avances históricos como el derecho al aborto, la paridad de las mujeres en la vida pública, las leyes por la igualdad, dependencia, la conciliación familiar, batallas ganadas gracias al esfuerzo y trabajo de las mujeres.

 

Precisamente fueron las mujeres feministas, intelectuales y pensadoras las que nos alertaron de que uno de los aspectos en los que se basaba las desigualdades estructurales entre hombre y mujeres se encontraba en los mandatos de género diferenciados para cada sexo y los roles impuestos a la mujer por una sociedad patriarcal dominante. Sólo liberándonos de estos patrones de género y estereotipos, (que la mujer debe ser amable, no debe ser agresiva, pero sí cariñosa, sumisa, maternal, complaciente…) roles fundamentados en criterios religioso, patriarcales o ideas míticas sobre el eterno femenino, que deberán ser abolidos para que la mujer pueda adquirir su grado de autonomía y liberación.

 

La lucha feminista hoy más que nunca se hace necesaria porque estos derechos conseguidos están en peligro. La ley trans que pretende llevar Podemos al parlamento, no quiere abolir el género sino realzarlo, llevarlo a su máximo valor.

 

Esta propuesta de ley basada en teorías queer, que coinciden curiosamente con las teorías de neoliberalismo que defiende aspectos como los vientres de alquiler, la legalización de la prostitución o la pornografía, y que se ha impuesto como una moda o un disparate especular, pretende negar que el sexo como categoría existe. Pero no se puede dejar de ser mujer como una realidad biológica que sufre discriminación, precisamente por el hecho de serlo, pues no podemos obviar que son a las mujeres a quienes matan cada día, tenemos ejemplos diarios de ello, a las que acosan y violan, a ellas, precisamente por el hecho de serlos.

 

Si el sexo es irrelevante, como pretende esta ley, todas las políticas para combatir la desigualdad estructural que como mujeres padecemos desaparecerían, al igual que todos los aspectos de protección que se han conseguido hasta ahora no tendrán valor, ni habrá leyes de igualdad, o de protección contra la violencia hacia la mujer.

 

Intelectuales, feministas históricas como Amelica Varcarcel, Marina Gilabert, Rosa María Rodríguez Magda, Victoria Sendón o Alicia Miyares ya han alertado del retroceso que esta ley implicaría en los derechos adquiridos y lo que supondría el borrado del sujeto mujer como categoría.

 

Esto es en definitiva, es lo que defendemos las feministas, que nunca nos hemos opuesto a que los trans tengan su derechos como cualquier otro colectivo, pero sí que alertamos de los peligros de estas teorías queer que defienden la identidad de género y permite que los menores puedan hormonarse en edades tempranas, sin autorización paterna y con los riesgos que ello conlleva. No sólo esto, sino que, además, puedan cambiar de sexo sin más pruebas médicas que el sólo deseo, en unas edades donde la confusión de identidad y orientación es enorme.

 

Hacernos creer que el deseo es un derecho y que una vez obtenido este, vendrá la felicidad es una estrategia neoliberal y capitalista que siempre busca nichos de mercado, ya sea en la infancia o en nuevos creyentes de las teorías queer o postgeneros que imbrican tan bien con el relativismo cultural, la mercadotecnia o la industria farmacéutica.

 

Pero no podemos olvidar que la identidad es algo personal, y no es el objeto de la lucha feminista, ocupada como está aún en el problema de las desigualdades estructurales entre hombres y mujeres.

 

El feminismo es un movimiento político y social que reclama los principios universales de igualdad y libertad, no se basa en identidades ni deseos. Esto parece no comprenderlo la ministra de igualdad ni un colectivo aguerrido que no ha encontrado otro argumento contra las feministas que acusarnos de delito de odio e insultar a quienes han luchado toda la vida por la igualdad.

 

Porque la lucha de los derechos, como ya han dicho tantas feministas, jamás podrás ser sustituida por la lucha de los deseos, porque cuando se comienza a hablar de identidad y diversidad corremos el riesgo de obviar, como si ya estuviese resuelto, el problema de la igualdad. Y sin igualdad no hay justicia.

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura y escritora.

 

Comentarios

  • Carlos Santana
    14/02/2021 - 17:00

    Una pregunta...¿qué es el neoliberalismo?

    0
    0

Enviar Comentario

X