02/02/2020 - 13:31

Los videojuegos y la competencia digital

Esteban Gabriel Santana

Esteban Gabriel Santana

La Ley de Educación Lomce, en su Preámbulo, afirma que hay que propiciar en la escuela las condiciones que permitan el cambio metodológico, donde el alumnado sea el protagonista del aprendizaje. A nadie se le esconde que las nuevas formas de enseñar deben adaptarse a las nuevas formas de aprender que tienen nuestros alumnos y a los entornos en los que se mueven.

 

Y con esto me refiero a entornos reales y virtuales. Dice la propia Ley que las nuevas tecnologías hacen que sea distinta su manera de aprender, de comunicarse, de concentrar su atención o de abordar una tarea, por lo que la escuela no puede darle la espalda a esta realidad.

 

Pero es en este mismo preámbulo donde se afirma que las Tecnologías de la Información y la Comunicación deben ser una pieza fundamental para producir el cambio metodológico que lleve a conseguir el objetivo de mejora de la calidad educativa. En pocas palabras, nos habla de cambio educativo, nuevas tecnologías, nuevas formas de aprender, nuevas formas de comunicarse y mejora del rendimiento. Pero todo dentro de un aprendizaje significativo.

 

La Escuela no debe de ser más que el reflejo de lo que se vive en la sociedad. No puede ir el profesorado y sus metodologías por un lado y la sociedad por el otro. Como bien le digo a mis alumnos: "en clase no venimos a aprender solo contenidos, sino que venimos a prepararnos para ser personas competentes y que podamos salir de las cuatro paredes del centro teniendo herramientas para enfrentarnos de manera eficaz a los retos que nos va a ir ofreciendo la sociedad día a día".

 

Todas las áreas del Currículo de Primaria, incluyendo Educación Física, deben contribuir al desarrollo de la Competencia digital (CD) mejorando la motricidad final del alumnado a través del uso de las distintas aplicaciones existentes en las Tecnologías de la información y comunicación (TIC), tanto en la práctica motriz como en otros contextos educativos (el aula ordinaria, el aula TIC y el medio natural). Los procesos de la indagación, selección, análisis, transformación, elaboración e integración de información y experiencias relacionadas con los distintos entornos tecnológicos de enseñanza y aprendizaje y su transferencia al ámbito motor constituyen indicadores que favorecen el desarrollo de esta competencia.

 

De este objetivo, de obligado cumplimiento para el profesorado, podemos extraer varias cosas que me llaman la atención. Por un lado insta a mejorar la motricidad fina a través del uso de distintas aplicaciones TIC, pero no solo eso, sino que especifica que en otros contextos educativos, por lo tanto, debemos trabajar la motricidad fina fuera del aula, del patio, en contextos de especial significación para el alumnado.

 

Está claro que a nuestros alumnos les encantan, a la mayoría, los videojuegos. Conozco a varios de Primaria que juegan habitualmente al Fortnite y no son controlados por sus progenitores, es más, estos no saben ni cómo es el juego, ni que la edad recomendada es superior a la edad de su hijo. Los casos que yo conozco son anecdóticos porque a nadie se le escapa que son muchos los niños y niñas de Primaria los que juegan a videojuegos, mi hijo es uno de ellos, pero afortunadamente realizo un control sobre lo que juega y además practica tres deportes, realizando actividad física todos los días.

 

La Escuela como institución debe estar al servicio de la ciudadanía y por lo tanto trabajar la competencia digital debe estar presente en nuestra práctica diaria y el enseñar los riesgos de los videojuegos debe de ser una obligación, pero también es una obligación que conozcan su lenguaje específico, textual, icónico... Por ello también deben aprender a conocer los videojuegos con los que puede aprender, y qué es lo que puede aprender, por lo que la investigación es obligatoria a este respecto.

 

Utilizar videojuegos, algunos videojuegos, en el aula para la mejora de la comunicación y la resolución de problemas se me antoja hasta vital. Como necesario es que sea el propio alumnado el que se inicie en la creación y programación de nuevos videojuegos, o al menos de prototipos, lo que los llevará en el futuro a tener una actitud crítica y a hacer un uso más ético de los mismos.

 

Esteban Gabriel Santana Cabrera es maestro de Primaria.

 

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