01/12/2019 - 08:51

Cabildo de Gran Canaria y política deportiva

José Miguel Álamo

José Miguel Álamo

Una de las ultimas noticias que hemos conocido desde el Instituto Insular de Deportes es que cambian la fecha del Gran Canaria Maratón para noviembre de 2020. No sólo eso, además, es que coincide con el Maratón de Tenerife y por si fuera poco, en nuestras islas en 20 días, habrá tres pruebas atléticas de este tipo, si sumamos la de Lanzarote.

 

Una conclusión rápida es que la coordinación no ha sido la mejor herramienta de trabajo por parte de la institución insular. Tres maratones seguidos es una locura en cuanto a programación en una misma comunidad autónoma, si tenemos en cuenta además que, generalmente, a un atleta se le recomienda disputar unas tres pruebas de estas al año, ya que el periodo específico de preparación de cada carrera de esta distancia dura entre diez y doce semanas.

 

Sí, ya sé, que la opción está en que cada atleta elegirá el maratón que más quiera: el de Tenerife, el de Lanzarote o el de Gran Canaria. ¿Pero no es de sentido común que nos ordenemos un poquito, que no compitamos entre nosotros en cuanto a organización de pruebas y que distribuyamos éstas de forma más coherente durante el año, precisamente, aprovechando la bonanza del clima respecto a otros maratones de Europa en los que la climatología es adversa? ¿El buen tiempo, no era la razón que más se argumentó en su momento cuando se puso en enero? En noviembre todavía hace mucho calor y lo sé porque he corrido esta prueba en un periodo en el que se celebraba ese mes. La opción de enero era fantástica. De hecho se había anunciado para 2020 el día 26. Por lo menos en algunas páginas webs, así estaba anunciado.

 

La supuesta importancia del deporte en la sociedad, se consigue cuando se trabaja de forma rigurosa, esto significa fundamentar tus propuestas. Si no, el deporte sigue siendo una “maría”. Un área en el que cualquier cosa vale y en el que los objetivos de fomento y promoción de la práctica deportiva se diluyen entre un montón de cosas que se hacen, sin conexión entre ellas y con el argumento simple y triste de “algo hay que hacer”.

 

Lo contrario y lo adecuado, es establecer un diagnóstico de los eventos de carreras, que hay en Canarias, en cuanto a cantidad y las características, con una definición precisa del contexto en el que se desarrollan, así como las debilidades y fortalezas de todos.

 

Aunque un primer diagnóstico sobre este tipo de practica de actividad física y deportiva es que no hay una pista de atletismo homologada en Gran Canaria, de momento, y se tienen que suspender pruebas organizadas en pista, por la federación o que Tenerife duplica el número de clubes de esta modalidad respecto a Gran Canaria, según referencias de la Federación de Atletismo de Canarias.

 

Un deporte como éste, que es la base para otros muchos, además de ser una actividad física fundamental entre la población como medio de mantenimiento y mejora de la salud, se ha olvidado en cuanto a generar la cultura necesaria respecto a él, para que sus fundamentos se asienten y tenga además, en las edades de infantil y secundaria, un buen número de practicantes habituales, como indicador de éxito en cuanto a su fomento y promoción.

 

Sin embargo, una vez más, en esta sociedad de la inmediatez, tenemos muchas carreras organizadas entre empresas y administraciones públicas y la cultura de la práctica de actividad física y deportiva, es decir, lo básico, lo hemos descuidado.

 

José Miguel Álamo Mendoza es vicesecretario de acción sectorial del PP y exconsejero insular de Deportes.

 

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