05/11/2019 - 08:45

El oportunismo de las minorías políticas

Liduvino Fleitas

Liduvino Fleitas

Está más que claro, tienen que aprovechar la coyuntura de las próximas elecciones del 10 de noviembre para ejercer, una vez más, el chantaje al que nos tienen acostumbrados las diferentes minorías que pululan por las distintas autonomías de esta España de comportamientos cainitas, tirando de actitudes desafiantes, provocadoras y tratando de imponer sus criterios y normas.

 

Un “toma y daca” que contempla nuestro sistema electoral. En el otro lado se encuentran los prudentes que con su eterno espíritu de desconfianza, bien por intereses personales o de partido son incapaces de ponerse de acuerdo para configurar una mayoría estable que garantice la gobernabilidad de este país. Un gobierno que tenga en consideración los intereses generales de la ciudadanía. Entiéndase la diferencia entre el interés general que prevalece sobre el particular pero no sobre los derechos individuales.

 

Esta deseada pero a la vez temida solución parece ser que no cabe ni en la razón ni en la aritmética de los “galanes” de los partidos apodados institucionales. De este comportamiento se aprovechan dichas minorías, son como una especie de cáncer, sufren la metástasis de la insolidaridad y el egoísmo desde territorios en los que gobiernan y que ya gozan de unos derechos muy peculiares que soportan el resto de los españoles sin decir ni “mu”.

 

A pesar de todo, siguen pidiendo sin ningún tipo de sonrojo; porque ellos caminan con la verdad absoluta, sobre todo si la guardan en sus abultados bolsillos. Así pues, en este contexto pedir mesura y templanza a puntuales respuestas de los partidos constitucionalistas, tanto de la izquierda como de la derecha y demandar que salgan de esa etapa de enfrentamientos, que merece ser tachada de inmadurez política, podría producir un efecto positivo en la convivencia generando espacios de encuentro y la posibilidad de establecer unos compromisos concretos que seguramente importan más a la gente que determinados actos, o identidades ideológicas, o acuerdos y alianzas de tipo oportunista o coyuntural.

 

En esa tesitura y desafío la factura que nos toque pagar entrevé muy pocas puertas en donde buscar una salida. Si no somos capaces de cambiar el “chip”, utilizando el sentido común, es posible que acabemos dándonos de bofetadas y entonces “llegará el momento de llorar pero cada cual deberá hacerlo con sus propias lágrimas”.

 

Liduvino Fleitas es ciudadano de Telde.

 

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