06/10/2019 - 09:38

Lo políticamente correcto

Michael A. Galascio

Michael A. Galascio

Podríamos afirmar que vivimos en una sociedad políticamente correcta donde todo el mundo está muy ocupado ofendiéndose todo el tiempo, inmersos en un ambiente de degradación cultural y empobrecimiento intelectual. Es difícil ser un liberal en una generación de profesionales políticamente castrados al servicio del poder y unas tribus urbanas de jóvenes acomplejados y en constante autoflagelación que se refugian en diversas subculturas entre las que destacan los emos, góticos, pijo-punks, hípsters, rockers, los heavies, muppies, lumbersexuales, swaggers, los bohemios y los grunges.[1]

 

Se trata de un proceso conveniente para el Estado porque cuando quitamos las capas de propaganda y las formas en que se presentan las cosas en los medios de comunicación, comenzamos a ver las conexiones y comprendemos hacia dónde nos llevan. El desertor soviético y ex propagandista Yuri Bezmenov explicó en su libro “Carta de amor a Estados Unidos” que cuando un régimen comunista intenta subvertir un país, ataca todos los fundamentos morales y culturales de la nación.[2] Precisamente esa es la finalidad de lo políticamente correcto.

 

En el mundo globalizado de hoy con sus vertiginosos cambios sociales y tecnológicos el ser humano se encuentra en un constante proceso de adaptación. Hay que estar verdaderamente trastornado para encajar en esta sociedad en toda su estupidez, dolor y horror. Una sociedad dominada por mentes mediocres donde el mérito no significa nada y se iguala a los ciudadanos por abajo para que no se cuestione a los líderes con pie de barro. La excelencia y la creatividad están proscritas, sólo avanzan aquellos cuya consigna de elevados valores es “sí señor”. ¿Le enseño la rabadilla, señor? “La mediocracia lleva a todo el mundo a subordinar cualquier tipo de deliberación a modelos arbitrarios promovidos por instancias de autoridad”.[3]

 

La historia ha demostrado una y otra vez lo importante que es reflejar continuamente las acciones de las personas pues los regímenes más siniestros se han levantado y cometido sus horrendos crímenes porque millones eunucos políticamente correctos y en rápida genuflexión fueron incapaces de cuestionar sus comportamientos. Según Bill Maher, muchos participaban en estas acciones sin sentirse responsables del resultado final. La mayoría de estos crímenes sólo pueden cometerse cuando muchas personas son cómplices incuestionables en las actividades del colectivo.

 

Hay una frase en el libro de Ray Bradbury, Fahrenheit 451 que arroja luz: “Ante todo, deberemos construir una fábrica de espejos, y durante el próximo año, sólo fabricaremos espejos y nos miraremos prolongadamente en ellos”.[4] Este comentario del personaje “Granger” es profundo porque nos dice que la sociedad se ha vuelto tan superficial y despreciable, que la gente es incapaz de observarla desde el exterior. Una sociedad que ignoró sus propios delirios en el pasado y aún más en el presente. Incluso con libros y el pensamiento libre a su alcance, la gente no aprendió de sus errores. La esperanza de Granger es que su grupo actúe como un "espejo" para la sociedad, permitiendo a la gente reconocer sus errores y aprender de ellos. Él quiere fomentar la capacidad del pensamiento libre y la crítica objetiva, en lugar de la servitud de la mente, la aceptación ciega de las normas sociales.

 

Cabe añadir que, le tenemos miedo a las palabras que transmiten la verdad, más aún cuando es una verdad desagradable como el hecho de que hay un intolerante y un racista en cada casa y esquina de este país. “Cada uno en su casa y Dios en la de todos”, es uno de sus mantras.

 

Las palabras que esconden la verdad u ocultan la realidad, el lenguaje eufemístico es la manera en que Europa lidia con la realidad. Detrás de su orgullo mal disimulado, Europa tiene problemas para enfrentar la verdad, por lo que inventa un tipo de lenguaje blando, una refinada crueldad para protegerse de ella y empeora con cada generación de imbéciles. De vez en cuando, además de otorgar títulos honoríficos como hijo predilecto o hijo adoptivo, no debemos olvidar que también hay hijos de puta.

 

La corrección política es una herramienta en manos de exaltados que se pasan toda la vida odiando y oponiéndose a todos. Con el cariz de predicadores proyectan una falsa piedad y rectitud. No obstante, son maestros de la censura, falsas acusaciones y la extravagancia infantil denunciando todo lo que no les suena bien.

 

Mientras tanto, la sociedad avanza hacia dimensiones peligrosas a ambos extremos del espectro ideológico. No hay nada más que leer lo que sucede en el mundo globalizado para coincidir con el diagnóstico de Michael Ellner: "Sólo míranos. Todo está al revés… Los médicos destruyen la salud, los abogados destruyen la justicia, los psiquiatras destruyen las mentes, los científicos destruyen la verdad, los principales medios destruyen la información, las religiones destruyen la espiritualidad y los gobiernos destruyen la libertad".

 

¿Qué es lo políticamente correcto?

George Carlin, decía que “lo políticamente correcto es la nueva forma de intolerancia y es especialmente perniciosa porque viene disfrazada como tolerancia. Se presenta como justicia, pero intenta restringir y controlar el lenguaje de las personas con códigos estrictos y reglas rígidas. No obstante, silenciar a las personas, obligarlas a alterar su lenguaje no es el mejor método para resolver problemas que van mucho más allá del lenguaje”.

 

“La corrección política es un término utilizado para referirse al lenguaje que parece destinado a no ofender o molestar a ningún grupo de personas en la sociedad que tienen una desventaja, especialmente cuando se describen grupos identificados por marcadores externos como raza, género, cultura u orientación sexual”.[5]

 

Es una forma de pensamiento grupal y de control del lenguaje utilizado por la izquierda cultural para imponer su ideología a los individuos y a la sociedad. Una ideología y forma de control del pensamiento que se puede rastrear hasta el concepto marxista de la "teoría crítica"[6] y la creencia de que el camino para cambiar radicalmente la sociedad es tomar la larga marcha a través de las instituciones. Sin embargo, la realidad es que no está funcionando.

 

La corrección política tiene tres características. En primer lugar es un conjunto de actitudes y creencias que están divorciadas de los valores dominantes. En segundo lugar, la persona políticamente correcta tiene una visión prescriptiva sobre cómo la gente debe pensar y lo que se les permite discutir. Por último, y lo que es más importante, la corrección política está implantada en las instituciones públicas, que tienen una base legislativa y que tienen poderes coercitivos. Es este tercer aspecto el que da autoridad a la corrección política. Sin esta toma del poder, los puntos de vista de lo políticamente correcto serían simplemente otra perspectiva en el mercado de las ideas. Una persona, una institución o un gobierno son políticamente correctos cuando dejan de representar los intereses de la mayoría, y se centran en las preocupaciones de los grupos sectoriales minoritarios. [7]

 

La corrección política es una moral falsa. No aumenta los derechos humanos, la igualdad o la equidad. La inmigración masiva y la multiculturalización no tienen que ver con enriquecimiento, sino con confrontación y conflicto. La corrección política es la organización del odio. Es nociva. Aquellos que pontifican la corrección política no son moralmente superiores. Son degenerados, charlatanes de feria. Son esnobs provincianos.

 

Michael A. Galascio Sánchez es doctor en Psicología de la Salud y Clínica, licenciado en Ciencias Políticas y ex consejero técnico del Ministerio de Industria, Energía y Turismo del Gobierno de España.


 

Notas

[1] Robles, F.: () “Las 25 Tribus Urbanas Más Populares y sus Características”. https://www.lifeder.com/tribus-urbanas/

[2]Phillip, J.:(2019) Lo “políticamente correcto” es una herramienta socialista para la censura y el control del pensamiento. La Gran Época.https://es.theepochtimes.com/lo-politicamente-correcto-es-una-herramienta-socialista-para-la-censura-y-el-control-del-pensamiento_474500.html

[3] Deneault, A.:(2019) “Cuando los mediocres toman el poder”. https://elpais.com/elpais/2019/08/30/ideas/1567166223_815812.html

[4] Bradbury, R. (2006) “Fahrenheit 451”. Almería. Ediciones Perdidas Camino de los Espejos.

[5] Roper, C.: (2019) “Political correctness”. Encyclopædia Britannica. https://www.britannica.com/topic/political-correctness

[6]Guzmán Martínez, G.: ¿Qué es la Teoría Crítica? Sus ideas, objetivos y autores principales. https://psicologiaymente.com/cultura/teoria-critica

[7] William, M.:(2016) The Genesis of Political Correctness. The Basis of a False Morality.

 

Comentarios

  • Paco Falcón
    09/10/2019 - 10:23

    Algo parecido a lo “políticamente correcto” que describe me resultan a mí los pecados capitales. Siete (más, según quien) pecados que no son otra cosa que argucias para no romper los privilegios de los “privilegiados”. Incluso sus definiciones en diccionarios siguen los mandatos del “poder” que quiere subyugar a todos con una moral que ni ellos mismos practican.

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  • María Artiles
    06/10/2019 - 16:31

    Hacía tiempo que no leía un resumen general de los comportamientos humanos tan interesante, que no viniese de algún autor determinado como a los ha hace alusión. En el libro sobre la educación en un mundo líquido de Zygmunt Bauman decía que, “La cultura de la modernidad líquida ya no tiene un populacho que ilustrar y ennoblecer, sino clientes que seducir.”

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