08/07/2019 - 15:05

Política deportiva insular

José Miguel Álamo

José Miguel Álamo

Todavía no se sabe a día de hoy, quien será el o la responsable de deportes del Cabildo de Gran Canaria. Casi seis semanas después, la política deportiva insular es una incertidumbre, pasada una legislatura, 2015-2019, en la que la financiación de eventos y las subvenciones y patrocinios a clubes de competiciones nacionales e internacionales, fue el principal argumento de las acciones realizadas.

 

Ni en la Ley 8/1997, de 9 de julio, Canaria del Deporte, ni en la nueva Ley 1/2019 de 30 de enero de la actividad física y el deporte de Canarias, que deroga la anterior; estos aspectos se mencionan de manera específica como competencias de los Cabildos. Es cierto que se pueden considerar como una manera de fomento y promoción del deporte y como acciones que siempre, han estado presentes en los presupuestos.

 

Sin embargo, tanto en la primera norma legislativa en la que la principal competencia era “la promoción de la actividad física y deportiva, fomentando especialmente el deporte para todos” y la política de construcción y gestión de infraestructuras deportivas; como en la segunda, en la que las competencias se amplían a la organización de las actividades físicas y deportivas en edad escolar de ámbito insular; el deporte de competición de alto rendimiento o deporte espectáculo, no son argumentos que puedan convertirse en prioridades de una política deportiva en un Cabildo.

 

Si hacemos una recopilación de diferentes estudios de investigación, hay una serie de conclusiones que son determinantes para que seamos conscientes y autocríticos sobre lo que se ha hecho y lo que hay que hacer para el fomento y promoción de la actividad física y deportiva. El 73 % de la población española de 18 a 74 años no hace ninguna actividad física (34%) o solo ocasionalmente (39%) en su tiempo de ocio. La población más inactiva es casi el triple (2.75 veces) que la que hace actividad física, al menos varias veces al mes. Además de que, la práctica de actividad física, disminuye con la edad, que es un 50 % menor en las mujeres que en los hombres y que ésta, se incrementa con el nivel educativo de la población.

 

También sabemos que la prevalencia de la obesidad en menores de 25 años en España, aumentó desde el año 2000, entre un 3 y un 5% en función del grupo de edad, según datos del Estudio nutricional de la población española (ENPE), 2018, que sitúa la tasa en el 11,3%. Y que, por comunidades autónomas, los peores datos se obtienen en Canarias y Andalucía y, en el caso de los varones, también en el Levante, mientras que la zona norte, Cataluña y Baleares presentan una prevalencia menor de obesidad con diferencias de entre 4 y 5 puntos entre regiones.

 

Por lo tanto, estar pendiente de la subvención y de la financiación de eventos deportivos, está bien, seguramente, el argumento es que hay otros efectos como el del desarrollo económico y el de la promoción internacional a través del deporte. Aunque también sería bueno, que lo evaluásemos con un método adecuado, para conocer la repercusión real de tanto evento y patrocinio deportivo.

La política deportiva insular, en los próximos cuatro años, requiere de un impulso en el que se vuelva a dar relevancia a los auténticos protagonistas del deporte: los municipios, las federaciones y los clubes de base. Para ello, es importante que desde la conciencia y el compromiso, se comprenda y asuma la importancia del deporte como factor que incide en la mejora de la salud y la cohesión de la población, que es un ámbito en el que hay distintas manifestaciones y no sólo deporte competición, establecer unos principios generales para la acción política y concretar los ejes de actuación desde el programa de gobierno.

 

Al menos, tres, deben ser las bases para las acciones de la dirección política en el cabildo. La mejora y creación de infraestructuras deportivas en toda la isla. La eficacia en la organización deportiva (Instituto Insular de Deportes) para que desde el cabildo se pueda atender y desarrollar las acciones junto a los municipios, federaciones y clubes. Y estructurar las acciones que contribuyan al crecimiento y desarrollo de los municipios y como consecuencia de la isla, por la relevancia de la actividad turística vinculada al deporte y la proyección de imagen según los eventos o el tipo de práctica físico deportiva, que se ofrece.

 

Como en la Odisea de Homero, sólo si eludes los cantos de sirena y te atas al mástil del barco, los pocos que se atan a su plan, a su estrategia, podrán lograr los objetivos políticos desde una adecuada fundamentación y criterio.

 

José Miguel Álamo Mendoza fue consejero de Deportes del Cabildo de Gran Canaria entre 2003 y 2007 e integra el equipo de Políticas Públicas del PP de Canarias.

 

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