06/07/2019 - 09:50

Hipocresía ecologista (y 2)

José Ignacio Quintero

José Ignacio Quintero

En el artículo anterior, comentamos como se manipulaban los datos para forzar a la opinión pública (población) a creer determinadas cosas acerca del estado del planeta y justificar así políticas legislativas restrictivas de derechos y desarrollo económico y social (no profundizamos en esto).

 

En este, comentaremos el ridículo y la farsa de la cultura científica actual a nivel planetario y su utilización para conseguir este objetivo de manipulación mundial por parte de los 3 gatos de siempre.

 

Miren, lo del calentamiento global es el mayor timo de la historia y ha habido muchos y muy grandes. Hay que ser así de claros y contundentes. La prueba de ello es que la solución a este “problema del CO2” es tan fácil como… plantar árboles, no es más complicado que esto y se omite voluntariamente como solución. ¿Cómo es que los científicos y grandes pensadores ecologistas actuales no han caído en este detalle? ¿De verdad? ¿Esto es creíble? ¿Son tan imbéciles? ¿de verdad? Más bien lo que hacen es extender un tupido velo oscuro para que esto tan simple, no se vea.

 

¡Claro!, esta solución es sencilla, muy barata, no necesita ninguna “inversión en investigación y desarrollo sostenible”, ni grandes proyectos de infraestructuras, ni políticos alabándose a sí mismos de las acciones que quieren promover, ni ecologistas presumiendo de lo que dicen estos “científicos” (la mayoría de los ecologistas son solo cotorras que repiten lo que dice el “dueño”), asignándose el mérito de obligar a los políticos a tomar dichas medidas, ni grandes científicos pagados generosamente hablando y hablando delante de los medios de comunicación, convenciendo a la población de los grandes esfuerzos y avances de ellos como “científicos” en esta u otra materia han conseguido, presumiendo de grandes investigaciones, conocimientos para obtener prestigio (que redundará en dinero futuro en forma de subvenciones), pues desde el punto de vista de estos “científicos”: “¡antes muerto que sencillo!, ¡ay qué sencillo!”.

 

Si, plantar árboles es demasiado fácil, no es nada complicado, requiere poco esfuerzo, lo sabe todo el mundo (no se necesita un científico para ello), es muy sencillo de implementar en la realidad, es muy rápido de ejecutar, vamos, tan fácil que “no se puede creer que pueda funcionar”, y sobre todo, muy, muy barato, tan efectivo como lo es lo natural. ¿Se enteraron del famoso proyecto para crear máquinas capturadoras de CO2? ¿Y de las generadoras de ozono? Si, un grupo de “grandes científicos e ingenieros” han elaborado no uno, sino varios de estos proyectos con este objetivo (no les volveremos locos con el listado de locuras propuestas) y han buscado financiación ante organismos internacionales (subvenciones les llaman), para sacar adelante este proyecto empresarial ante el difícil desafío de “salvar al planeta del problema del calentamiento global”.

 

La naturaleza ya ha fabricado máquinas como estas antes que nosotros y lleva millones de años trabajando sobre las mismas y perfeccionándolas detalle a detalle hasta conseguir un nivel de eficacia bastante elevado, por encima del 100% según los cálculos de los mismos científicos. Se llaman árboles: son baratos, están adaptados a cada lugar, ecosistema, clima, no se oxidan, precisan poco mantenimiento, alimentan a la humanidad, a los animales, sustentan la vida, etc, etc, etc.

 

Tienen muchísimas ventajas, un listado de las mismas sería demasiado extenso recoger aquí, pero esta solución tan natural, tan sencilla, no va con la mentalidad basada en la complicación de ciertos “científicos”, y volvemos a lo mismo, tiene serios inconvenientes: no hay que pagar derecho por ellos (la naturaleza registró hace mucho tiempo el código genético en la oficina de patentes), el negocio de las empresas madereras, el de los grandes latifundistas, el de la industria química con sus abonos, el de los políticos corrompidos, el de las iniciativas legislativas restrictivas, el de los medio de comunicación financiados por estas mismas corporaciones, o el de las universidades o departamentos que también necesitan de su financiación, etc, etc, etc, tendrían que liquidarse, así como el ego de los científicos que no podría presumir de sí mismos, ni vivir del cuento, y eso…. ¡No!.

 

Son preferibles las soluciones complicadas, artificiales, corruptas, manipuladoras de la realidad y de toda una población mundial, esa que ellos necesitan convencer para que crean que todo es muy difícil y complicado, a base de repetir siempre lo mismo insistentemente (a lo Goebbels) y de hurtar la información relevante, hasta que ésta misma población defienda esta estupidez implantada en su opinión pública general, para lograr así que esta ingente masa de personas convencida por repetición de la falsedad, los salven de su responsabilidad, en aplicación de la famosa teoría ya probada con tanto éxito en España de: “las ganancias, los éxitos, se privatizan, pero las perdidas, los desastres, los errores, se socializan”.

 

Todo el que haya aprobado 4 de EGB (9-10 años), conoce el ciclo del agua y sabe que los árboles absorben CO2 de la atmósfera para fabricar su propio cuerpo (madera), ¿y llamamos científicos fiables a los que quieren fabricar máquinas o sistemas o procesos artificiales para acumular el exceso de CO2 en la atmósfera? ¿o inteligentes? Un agricultor de Burkina Faso o de Senegal, no recordamos bien ahora, dio con la solución para lo que los científicos del catastrofismo (ganan mucho dinero con ello, cantidades ingentemente “catastróficas”) decían que era muy complicado cuando no imposible y que requería una cantidad ingente de dinero, esfuerzo, estudios, proyectos, políticas conjuntas entre países, acuerdo de colaboración económica, grandes trasvases de agua, y un largo etcétera difícil de recordar.

 

Pues bien, este buen señor, mayor, no un jovencito con una gran iniciativa emprendedora, innovadora de estas que tanto se publicitan hoy en día con gran imaginación y creatividad (aplicaciones, web, TIC, etc), no, un simple agricultor, mayor, sin titulación alguna, sin formación especializada en bioquímica o ingeniería agrónoma de algún tipo, conocimientos informáticos, vamos, un agricultor de toda la vida, que solo quiso detener la invasión de arena de sus campos de cultivo y que solamente con su sabiduría personal, se le ocurrió la sencilla y eficaz medida de ¡plantar árboles!, dio con la respuesta simple y efectiva.

 

Fue una idea ¡genial!. Y su genialidad consistió sencillamente en utilizar ese tipo de máquinas naturales, una del tipo cercano y adaptada a su población y fabricada específicamente por la empresa suministradora especialmente diseñada con todas las especificaciones y características adecuadas para un medio semiárido como en el que él y su familia vivía, denominada … no recuerdo ahora su nombre científico y, ¡voilá!, sus campos dejaron de ser invadidos por el desierto terrible del Sáhara.

 

Y como a él le funcionó, los vecinos agricultores comenzaron a hacer lo mismo; y como a todos ellos les funcionaba, los pueblos vecinos imitaron la acción, y también tuvieron éxito; como esta región tenía éxito en tal difícil y desigual lid contra el mayor desierto del mundo, pues las regiones adyacente copiaron la solución y como esto funcionaba, el ministerio de agricultura de su país ¡se enteró! y fue a verlo, acompañado por una “cuadrilla” de expertos en biología y agronomía por no me acuerdo ahora que universidad muy prestigiosa (extranjera) que, confirmaron con su indiscutible sabiduría, que ¡efectivamente!, la solución funcionaba, que era indudablemente efectiva (los ojos no bastaban).

 

Entonces el ministro llevó al consejo de ministros la extensión de esta “política medioambiental de lucha contra las consecuencias del calentamiento global, y la desertificación del Sahel de nuestra nación”, y la extendió a toda la zona de su país. Además, como buen político, vendió su “descubrimiento” como un logro de su gobierno, en las naciones unidas (la famosa ONU) y obtuvo una sustancial suma de dinero para fomentar dicha política medioambiental tan original y ambiciosa.

 

Ahora, en la actualidad, se vende como una política de las naciones unidas (ONU) y de los movimientos ecologistas en su lucha contra el calentamiento global del planeta a lo largo de todo el sahel, esa zona intermedia entre el verdor del bosque tropical y el desierto, desde la costa atlántica hasta el océano índico, que la susodicha institución supranacional quiere volver verde. Denominan al proyecto: “la gran muralla verde” que defenderá a África del Sáhara, pero no verán ni una mínima referencia, al campesino inteligente al que robaron la idea.

 

Ahora el éxito, es de los “científicos” que confirmaron que funcionaba (no del agricultor y su sabiduría que dio con la solución), de los políticos que vendieron la idea y de la ONU que pone el dinero y la cara delante de todos los telediarios, para que pensemos que buenos y listos son, que bien gastan el dinero en “ciencia”, ¡cuánto le debemos a esta gente!. Esta es la política de la complicación (porque la complicación es buena para el engaño, para el ego), con la que reciben el aplauso mundial robando la idea a otros.

 

¿De verdad que no saben que los árboles son la solución? ¿de verdad que es creíble que son tan imbéciles? Ellos saben perfectamente que eliminando todas las explotaciones forestales en las selvas tropicales, reponiéndolas, salvando la selva amazónica, repoblándola a su estado original, dejando de quemar los bosques para recalificar terrenos, etc, podríamos seguir consumiendo todo el petróleo del mundo que quisiéramos, que no se calentaría el planeta ni en 3.000 años. Además, se ha comprobado que la fotosíntesis se hace incluso más intensa cuando el CO2 aumenta en la atmósfera y obtendríamos aún, mucha más madera. Los árboles, las plantas son el fundamento de la vida, son inteligentes, regulan inmediatamente el clima de la zona y afecta con el tiempo al clima global de la región a través de la regulación que provocan en la circulación de las masas de aire. Los árboles, la vegetación, son la piel de la Tierra: la protegen de las inclemencias.

 

Ellos lo saben; el problema no es quemar petróleo, el problema es no tener suficientes árboles, es así simple. Deliberadamente se urtan las soluciones fáciles, sencillas, baratas y efectivas por otras complicas y “científicas” de dudosa efectividad. ¿Con qué fin? Está claro que el fín no es el de la defensa de la naturaleza ni la ecología, ni el planeta, ni ustedes, ni nosotros, eso está claro. Y, ojo, no es que estemos a favor de contaminar el planeta, de contaminar el aire, por supuesto que no, pero esto no significa que tengamos que aceptar como solución, cualquier estupidez y comulgar como ovejas imbéciles con lo que nos diga la élite (que es lo que hay que pensar y creer como cierto), a través de sus medios de información (prensa, radio y Tv), sobre lo que pasa en la Tierra, sobre que soluciones correctas para arreglar este “problema” o lo que significa defender el planeta o aportar verdaderas soluciones.

 

Fuimos los primeros en Canarias en crear un colectivo ecologista (1979), así que tenemos un bagaje largo en la lucha ecologista y ya aportábamos en aquellas fechas soluciones que ahora se copian; ya defendíamos la ecología, cuando los que ahora se llenan la boca con ella (y te desprecian por no opinar como ellos) se la estaban cargando y se reían de nosotros “por catastrofistas”, así que no sentimos en absoluto que tengamos que seguir a este tipo de gente, cuyo objetivo nunca haal 100%, sido la naturaleza sino manipular al prójimo.

 

Si te das cuenta que te quieren engañar, que te quieren manipular, lo inteligente es dudar de las buenas intenciones del que te dice que “hay que hacer esto y aquello, esto es lo mejor para respirar más puro o para no calentar el planeta”, lo inteligente es dudar, lo inteligente es informarse, lo inteligente es reunirse para compartir, para luchar juntos contra la manipulación legislativa, informativa y económica que quieren ejecutar contigo y con toda tu comunidad, lo importante es que esta comunidad lo sepa. Un filósofo actual ha dicho que “la gente hace tiempo que mandó la inteligencia a paseo”. La nuestra todavía está trabajando, no tiene vacaciones (en verano hay tiempo) y por eso escribimos este artículo.

 

Es indudable que el aire limpio es nuestro mejor medio ambiente, es nuestro primer alimento, sin el que no podemos vivir ¡ni un minuto! (y por eso lo debemos de mantener limpio igual que los tomates o la carne), y el motor de aire sería la mejor solución de todas (con seguridad), pero precisamente, esa es la solución que no va a prosperar nunca porque ¡¿a ver quién puede privatizar el aire para venderlo y sacarle dinero?!.

 

La tecnología del aire es la mejor de todas (sin duda), pero el aire como combustible, está en todos sitios y siempre será gratis (no se puede atrapar), por lo que, evidentemente, esta tecnología nunca prosperará ¿Sabían de la existencia de esta tecnología? ¿Sabían que limpia la contaminación atmosférica? ¿Sabían que enfría el planeta? ¿Por qué no se habla de ella?. En nuestra época de estudios de ingeniería, nos reíamos inventando proyectos alocados para “forrarnos de dinero” cuando termináramos la carrera, y uno de ellos fue “latas de aire puro envasado al vacío”. ¡Un negocio redondo sin duda!

 

No sé qué pensarán ustedes al leer esta información (el tema no la broma), pero a nosotros se nos ocurren miles y miles de preguntas, no obstante solo les comentaremos una ¿tendrá una asignación de por vida este buen señor, para continuar con su… “experimento de investigación y desarrollo de soluciones compatibles con el medio natural agrario, adaptadas a las necesidades del medio rural de las comunidades indígenas y su cultura ancestral, para la obtención de medios de subsistencia acordes con las posibilidades de su medioambiente”?

 

No se rían por favor, la complejidad y la estupidez se han instalado como algo normal en nuestro mundo (la conjura de los necios), algunos lo llaman inteligencia y otros ciencia, pero siempre tienen el mismo objetivo: engañar y sacar dinero no importa a quién ni las consecuencias. Lo importante es presumir y que todo lo pague otro.

 

lo tenemos claro desde hace mucho tiempo; cuando un científico o un dirigente ecologista, dice que tiene una solución revolucionaria que resolverá el “problema de …” (es paradigmático lo que Marte como solución para salvar a la humanidad), ya se que no es de fiar, que solo está pensando en su vanidad y en su bolsillo. Pretender superar las soluciones que la naturaleza lleva perfeccionando durante miles de millones de años, con el conocimiento que hemos adquirido solo en los últimos 100 años, creemos solo puede calificarse con un adjetivo: soberbia, vanidad.

 

Si la soberbia humana ha sido calificada siempre como defecto no es por casualidad, es también, porque se ha comprobado durante miles de años de historia humana, esa historia generada por el hombre, ese animal que está destruyendo el único planeta conocido a la redonda que contiene vida, y no vida en una forma determinada sino vida en miles de millones de formas diferentes reunidas en el mismo sitio: La Tierra, y que no puede comprender ni proteger, pero que en el colmo de su supina subnormalidad, ahora cree que puede recrearla en otros planetas (Marte).

 

Por favor, no se dejen manipular porque a través de la manipulación de ustedes, manipularán a todos los demás también. Defiendan, voten por los que aboguen por soluciones realistas, naturales, no aquellas que traten de superar a nuestra madre naturaleza; seamos humildes, imitémosla, es más sabia que nosotros (ella nos ha creado, no olvidemos eso, no somos nuestro propio progenitor, ella es nuestra madre) y todo saldrá bien, sustituyámosla y sucumbiremos (hoy ya tenemos ejemplos de esto). Y por cierto, el agricultor no ha visto ni verá “un duro”, ni tendrá un reconocimiento más allá del que le proporcionan sus agradecidos vecinos. ¿Ustedes lo conocen?

 

Salud y suerte.

 

José Ignacio Quintero Rosales es coach y entrenador de Inteligencia Emocional.

 

Comentarios

  • Ernesto Sosa
    08/07/2019 - 12:31

    De los creadores de "Vende el coche para poder comprar gasolina" y "¿De qué color será el caballo blanco de Santiago?" nos llega ahora "Planta árboles y acabará el cambio climático". En serio,¿ha abierto Teldeactualidad una sección llamada Opina con humor o algo así?

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  • Luis Prieto
    07/07/2019 - 14:29

    Sin duda alguna el mejor preparado para rebatir la opinión de cientos de científicos especializados en cambio climático distribuidos por todo el mundo es un coach entrenador de inteligencia emocional. Me quedo más tranquilo.

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  • Ignacio Quintero
    06/07/2019 - 20:41

    Hoy mismo se ha publicado una noticia en la que se afirma que reforestando con 900 millones de árboles, se podrían absorber las 2/3 del CO2 de origen humano. Nos congratulamos de que algún científico piense de manera correcta. Lo simpático del caso, es que no han tenido en cuenta la reforestación de las masas forestales tropicales, que son las que más CO2 pueden absorber ¿Cuál es la razón?

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