07/02/2019 - 07:42

Que se ponga el encargado

Cristóbal D. Peñate

Cristóbal D. Peñate

El 11 de abril de 2002 hubo un intento de golpe de estado en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez, que a su vez había protagonizado otro diez años antes, en 1992, con el pretexto de acabar con los gobernantes corruptos que sufría el país en aquel tiempo.

 

Aquel fue un golpe de tinte empresarial ya que el jefe de la patronal venezolana se autoproclamó presidente de la república durante varios días en los que fue secuestrado Chávez con la connivencia de algunos militares desleales de su ejército.

 

En Canarias, Roman Rodríguez, que presidía el gobierno autónomo,apoyó la rebelión contra Chávez, al que acusó de dividir el país, y pidió elecciones sin condenar a los golpistas. Se precipitó y se metió en un buen charco porque el golpe no triunfó y a los pocos días Chávez fue restituido.

 

Ahora ha sido Fernando Clavijo el que se ha apuntado a caballo ganador y se ha alineado con Donald Trump, Pedro Sánchez y varios gobiernos europeos y americanos, que no han contado con África, Asia y Oceanía.

 

Pero imaginemos por un momento que Nicolás Maduro ceda y convoque de nuevo elecciones, a pesar de que las presidenciales se celebraron el año pasado. Imaginemos también que las vuelva a ganar el chavismo.Es verdad que el régimen chavista es autoritario pero no una dictadura. ¿Qué dictador permitiría las manifestaciones en su contra dentro delpaís? ¿Se imaginan a la oposición española campando por sus respetosen las calles durante el franquismo con la anuencia del dictador?

 

¿Alquien se imagina de verdad que, si despúes de todo este alboroto vuelven a ganar los chavistas, el mundo autonodemominado civilizado respetará el resultado de las urnas? Evidentemente que no porque Estados Unidos y la Unión Europea nunca se equivocan, aunque la gente vote y opine otra cosa.

 

Nadie se pregunta por qué hay ultimatos a Venezuela para que haya elecciones limpias y no se hace lo mismo con Cuba, Corea del Norte, China Irán, Arabia Saudí y el mismo Marruecos, que lo tenemos aquí al lado. La respuesta es sencilla: en unos casos porque son dictaduras aliadas y en otros por intereses geoestratégicos y económicos. Y luegoestán los países con bombas atómicas que disuaden a los potenciales invasores.

 

Juan Guaidó se autoproclamó hace unos días "presidente encargado", aunque se olvidó añadir que era el encargado de Trump, a los que han seguido a pie juntillas Sánchez, Merkel, Macron y compañía. Si los que se apuntan a acabar con el régimen venezolano hicieran la mitad de esfuerzo para derrocar otras dictaduras reales (o reales dictaduras), otro gallo nos cantaría.

 

Cristóbal D. Peñate es periodista.

 

Comentarios

  • A. LEÓN
    11/02/2019 - 17:32

    En IRAK entraron fumigando "gas mostaza" en busca de (petróleo) armas de destrucción masiva que se sabía no había. Allí dejaron 10.000 mercenarios privados para que se salten los Derechos Humanos. En Venezuela la cosa es distinta. Si EEUU no se da prisa, los pobres se beben el petróleo que queda.

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  • Francisco Jones
    10/02/2019 - 20:23

    Mientras Nicolás Maduro echa un pulso a los gobiernos que reconocen a Juan Guaidó como presidente de Venezuela y bloquea la entrada de ayuda humanitaria, los retoños de los dirigentes del país viven ajenos a la grave situación por la que pasan sus compatriotas. Desde hace años, los hijos del chavism

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