03/01/2019 - 21:28

Las segundas campanadas

Nieves Rodríguez

Nieves Rodríguez

La escenificación de las segundas campanadas en la Puerta del Sol con motivo del fin de año canario fue un bochorno, donde la realidad canaria se frivolizó por parte de los presentadores, en una exaltación ridícula de las virtudes paisajísticas y turísticas de Canarias, que acabó convirtiéndose en esperpéntica.

 

Los televidentes asistimos esa noche al nacimiento de Canarias por boca del pregón y la bella (una bañista convertida en sirena , y con un guión para cortarse la venas) en perfecta conjunción la superficialidad con el populismo, mientras los bufones de la corte anunciaban un hecho histórico, ta-rra-ta-chan: era la hora de Canarias, las doce campanadas, sonarían por segunda vez en la Puerta del Sol en honor a la diferencia horaria.

 

Y de pronto, la bella sirena, todo dientes, orgullosísima de lucir por segunda vez traje para la ocasión, nos deleita con su verborrea: son unas islas muy bonitas, hay de todo allí, mar, volcanes y un clima maravilloso, paradisíaco; y una gran gastronomía, añade el pregón.

 

Mientras, el canario, con la boca abierta y medio achispado ya, ve como en una película, la representación de una España grande, que unifica las autonomías, comenzando por Canarias, la siempre descontenta última colonia bananera, como un lugar paradisiaco que nada tiene que ver con la tierra en la que vive, la más empobrecida y abandonada de todas.

 

Y es que el humor canario siempre ha tendido más a la ironía socarrona que al esperpento, y por eso quizás nos cuesta encontrar un atisbo de comicidad o sentido de nada a la charada de las campanadas del final de año, donde dos bufones de la corte anunciaban para todo el mundo como el sitio en el que vives es una postal navideña.

 

Mientras, en la televisión, la bella y la bestia brindan por la mención honorífica recibida por Canarias, sobre todo por sus paisajes, su clima y esa diferencia horaria; no vayan a revirase estos canarios y comiencen pidiendo también independencia.

 

A pesar de esto, a buen seguro algún canario, a causa de los efluvios del alcohol, acabará elogiando el acto y reconociendo que tiene suerte de nacer aquí, y que era justo eso lo que queríamos, nada de mejoras sociales, económicas ni de empleo, sino vivir en una postal turística.

 

Canarias primero, dice ahora el Presidente de Canarias, uniéndose a la voces populistas. Y debe ser cierto, Canarias ya es el primer destino turístico de España, pero esta circunstancia no ha hecho ni hará que las condiciones de los canarios mejoren. Pero ya tenemos la escenificación de las bondades de las islas en las segundas campanadas del año, una representación que nos devuelve la imagen irreal y esperpéntica de lo que es Canarias.

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.

 

Comentarios

  • Turistada
    03/01/2019 - 21:51

    Cuanto me alegro de poder felicitarla por una vez por su árticulo, cuando deja de culpar al patriarcado todo mejora; tiene usted razón, mucho turismo en las islas ( rozando la invasión ) y muy pocas mejoras, asi que me pregunto ¿ vive Canarias del turismo o viven los canarios para servir turistas ?.

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