16/05/2018 - 12:04

Las guerras frías son gélidas

Sergio Domínguez-Jaén

Sergio Domínguez-Jaén

Las tensiones que vive el orden mundial en estos momentos, las llamadas guerras frías, son siempre latidos de un conflicto entre los intereses de unos contra otros. Desde mi punto de vista lo que está en juego ahora mismo en el mundo no pasa necesariamente por una guerra fría entre posiciones ideológicas; quizás la denominen así para la cuestión europea y rusa, china o india, EEUU y Corea del Norte, pero para otras regiones la presión de esa guerra de hielo pone en peligro amplias zonas del planeta sin ser necesario que estén en su centro de emisión. Ya sabemos que la basura se recicla fuera de las fronteras.

 

Ya nos dejaron hace tiempo un palabro para lo que se inventa y parece real, que ya no es inventado sino verdad. Y aquí entran en juego todos los que tienen un ordenador delante o un micrófono o una cámara, o un hacker dispuesto a dañar lo que sea con tal de enriquecerse.

 

Desde el Atlántico africano hasta el Golfo Pérsico está  toda la cuenca sur mediterránea y el oriente bajo una impresionante asfixia entre inmigración, mafias, expolios mineros, biológicos, religiosos y políticos. Y todos estos procedimientos amenazadores son llevados a cabo por las potencias más alejadas de los lugares de conflicto.

 

Las recientes acusaciones de Marruecos sobre el Polisario e Irán, son un ejemplo de cómo se puede intoxicar toda una región con amenazas que no han sido comprobabas. Ya le gustaría a más de uno que el Polisario eligiera la lucha armada, los coches bomba o la guerrilla urbana en las calles de algunas ciudades. Mas de treinta años contemplan al Polisario sin guerra, desde el alto el fuego del año 1991 y con el compromiso de la comunidad internacional de celebrar el referéndum de autodeterminación. Como quiera que se acerca la fecha que propone la ONU para el próximo encuentro, que será en octubre, hace falta una buena dosis de intoxicación sobre este pueblo que malvive y de que forma- en la Hamada argelina, cerca de la base de Tinduf.

 

El nuevo Secretario general del Frente es un hombre de acción con conocimientos militares al ser de la oficialidad del ejercito Polisario y para algunos representa la línea dura del perfil político del frente que gobierna la RASD.

 

Arabia Saudí, junto a Marruecos, Estados Unidos, Israel y los que se vayan sumando al despropósito de intentar filtrarse en los gobiernos y políticas de los estados que no les son afectos, hacen peligrar la zona, toda ella, pues Líbano, Siria, Irak, Israel, Yemen, Qatar…son susceptibles de entrar en erupción, si no se da validez, de  una vez por todas, a las resoluciones de las Naciones Unidas.

 

¿Qué cesta se puede hacer con estos mimbres y con los gobernantes que controlan el mundo? ¿Están capacitados Putin, Trump, Xi Jinpin, Kim, Nethanyau, Duterte, Erdogan, y toda la corte de senescales que adulan y se ponen bajo la sombra que más cobija?

 

Nunca antes se habían mercado tantas armas para que sea llamada guerra fría; nunca antes se habían truncado de manera tan extrema sistemas políticos en regiones enteras como Libia, Siria, Irak, Afganistán -donde todos los días Al Qaeda recupera lo que perdió después del 11-S-, Líbano entre cristianos y musulmanes chiies compartiendo gobierno, Túnez que celebra elecciones después de que su primavera se marchitara; Egipto con excelente relaciones con Israel, Sudán, Nigeria, Mali, Costa de Marfil… ¿Dónde están los nuevos tiempos, la nueva forma de pensar y afrontar los retos de ahora? ¿Dónde está la inclusión de los marginados, el amparo de los inmigrantes, el cuidado de la infancia? 

 

Lamentablemente volvemos a los genocidios; al aislamiento del ajeno, a la política de hechos consumados y al cierre de fronteras. Volvemos a mirarnos el ombligo temerosos de que nos contaminen nuestros valores occidentales, cuando tanto esfuerzo ha costado consensuar un mínimo ético para poder pertenecer a la especie humana, estamos dinamitando el camino  para volver a encontrarnos en el llano, cuando lo más probable es que volvamos a los árboles, nos durmamos en las ramas y comamos brotes. Así volverá a encogerse el cráneo y el cerebro disminuirá para empezar de cero o de la nada.

 

Sergio Domínguez-Jaén es poeta y escritor.

 

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