05/05/2018 - 16:01

Movimientos sísmicos frente al PPaCCt

Nicolás Guerra

Nicolás Guerra

Dicen que el impacto sonoro producido por los espectadores alcanza la fuerza de un grado en la escala Ritcher cuando Messi realiza alguna de sus maravillas en el Camp Nou. Pero lo superan las entrañas submarinas canarias cuando usan la razón.

 

Así, llevamos una temporada de seísmos en aguas próximas al Archipiélago. Arrancan de profundidades situadas entre 52 y 14 kilómetros, como el registrado (27 de abril) al oeste de Frontera (El Hierro) según el mapa de terremotos recientes en Canarias. Pero el de mayor intensidad (2, 2 grados) se produjo a las 15:04 horas del pasado sábado (28 abril) a solo cuatro kilómetros. Lo detectó (Canarias7) el Instituto Geográfico Nacional en el llamado Volcán de Enmedio, sito en el canal que separa Gran Canaria y Tenerife.

  

Sin embargo tales convulsiones submarinas forman parte del propio Archipiélago, a fin de cuentas las Islas surgieron del fondo del océano según la ciencia geológica. Miguel de Unamuno habla de “las dos grandes ‘calderas’ de este enorme volcán apagado hace siglos” cuando se refiere a Gran Canaria. Reproduce, además, citas de Sainte-Claire Deville y Agustín Millares Torres, escritores del XIX.

 

Para el primero aparecieron escalonadamente traquitas, basaltos y “los mil y un cráteres”. Según el canario hubo “movimientos histéricos”, detonaciones, arroyos de lava, “dislocaciones titánicas”… Unamuno llamó “terrible combate entre Vulcano y Neptuno, entre el dios del fuego y el dios del agua” a tales convulsiones.

 

Tal como leo en El Digital –ULPGC-, Fuerteventura es la isla más antigua, veintidós millones de años; la última, El Hierro: dos millones. Pero a pesar de casi infinitos estremecimientos durante tantos siglos se mantiene relativa coexistencia pacífica entre las Islas y los fenómenos volcánicos. Los más cercanos en el tiempo, recordemos, impactaron en Lanzarote –Timanfaya, siglo XVII-; Tenerife –el Teide, XVIII-; La Palma  -Teneguía, 1971-; El Hierro –La Restinga, 2011).

 

Por tanto, nada deben sorprender los seísmos rastreados el pasado mes: sin chirgo alguno hemos asimilado nuestra condición geográfica. Vivimos en zona volcánica, y el paisaje de Canarias debe gran parte de su belleza precisamente a los tales fenómenos surgidos de los abismos: ¿qué son, si no, Timanfaya, las calderas (Bandama, Tejeda) citadas por Unamuno, la de Taburiente en La Palma o el impactante espacio cuasilunar del Valle de Ucanca, Tenerife, entre otros?

 

Pero se produce una coincidencia muy curiosa –sospecho que nada casual- entre la cronología de los movimientos sísmicos actuales con la suma de profundidad, ubicación e intensidad de los mismos. Así, el de mayor potencia tuvo lugar -tal como adelanto al comienzo del artículo- a las quince horas; fue el pasado sábado 28; solo a cuatro kilómetros y, además, entre Gran Canaria y Tenerife, islas que alternan la sede presidencial del Gobierno cada cuatro años.

 

¿Y por qué preciso intensidad, fecha, calado y localización? El 1 de mayo las primeras páginas de periódicos, emisoras e informativos regionales de TV dieron la noticia: el señor Cardona (del Partido Popular) sustituirá en la presidencia de Puertos de Las Palmas al señor Ibarra (PSOE). Recogían todos ellos la confirmación oficial en palabras del señor Barragán, secretario general de CoATIción y doble consejero. No obstante, el pacto entre nacionalistas y nacionales (PP) se había cerrado ¡exactamente el sábado 28 de abril! Consecuencia directa: fue tal el estremecimiento de las estructuras oceánicas ante la componenda política que su prudente contención saltó por los aires. De ahí los 2,2 grados de fuerza y energía nunca alcanzados desde el inicio de las conversaciones entre ambos partidos.

 

Es más: dícenme que tanto CoATIción como el PP pospusieron al día 30 el anuncio del fraternal contubernio por otra razón más y también relacionada con las fechas: años atrás algunos sectores sociales de Gran Canaria celebraban el 29 de abril la incorporación de Gran Canaria a la corona de Castilla. Había vítores, pendones, procesiones cívicas bajo mazas, patrióticas orquestaciones de claros clarines y brindis de vino español.: de ahí el paseo victorioso del pendón de la conquista. Por tanto, CoATIción necesitaba cuarenta y ocho horas de distancia para que la fecha del anuncio y el 29 de abril no coincidieran. Elemental: como se trata de un pacto nacionalista – nacional, no quería levantar suspicacias entre la simbólica militancia nacionalista grancanaria.

 

Pero Natura fue menos comedida, tal vez a causa del impacto emocional: el día 28 manifestó con el seísmo su incruenta oposición, única manera de hacer frente a un pacto ya firmado y sellado, unos con pintaderas de identificación supraisleña y otros con las bendiciones de La Moncloa, perpleja y mosqueada ante tal dadivosidad tinerfeña.

 

Por tanto, el terremoto del sábado 28 no mostraba cólera, irritación o furia, en absoluto. Muy al contrario, sus roncos bombazos se debían a serenidades, distensiones, razonamientos y capacidades deductivas: coincidía plenamente con el presidente de la Federación Canaria de Empresas Portuarias (señor Ramos Pérez) cuando este no echó las campanas al vuelo (laprovincia.es) sin menoscabo de ambos políticos: “No sé si es el mejor momento del mundo para hacer un cambio de presidencia”.

 

Porque, razona, la presidencia de un emporio económico absolutamente fundamental para las islas exige al menos un año para irla conociendo debido a su amplísima complejidad. Pero en 2019 habrá elecciones. Y como el puesto de presidente depende de ajustes políticos, si el PP nacional no pudiera formar Gobierno y fuera sustituido por otro partido, el señor Cardona se vería obligado a abandonar la dirección o a esperar su destitución inmediata salvo, claro, que pasara a las filas de Ciudadanos. A fin de cuentas…

 

La sumergida Naturaleza canaria y el señor Núñez Cuyás, presidente de la Asociación de Consignatarios y Estibadores de Buques de Las Palmas, son también coincidentes en sentido común, riguroso análisis, perspectiva, desapasionada capacidad de raciocinio y visión globalizada de las cosas: “No puede ser que a un año de elecciones estemos haciendo estos cambios […], los puertos tienen que ser mucho más ejecutivos y menos politizados”.

 

Natura y dos hombres fundamentales en el Puerto no entran en política… pero aportan el único sentido común.

 

Nicolás Guerra Aguiar es catedrático y escritor.

 

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