16/02/2011 - 20:54

Otra vez llueve sobre mojado

Cada vez que caen cuatro gotas nos ahogamos

Otra vez llueve sobre mojado
Riada en Melenara (Foto El Majadero)
Cuando leíamos la prensa días atrás, con todas las noticias que se publicaban sobre las incidencias de las lluvias que han caído en nuestras Islas, no puedo evitar dejar volar mi mente hacia un horizonte en el que busco inútilmente comprender algo de lo que viene sucediendo año tras año.
 
Cada vez que caen cuatro gotas, respecto al nivel pluviométrico de otras Comunidades de esta España mía, de esta España nuestra, aquí en las Islas nos ahogamos o pasamos muchos apuros para sobreponernos a una inminente catástrofe y todo ello, por obra y gracia de una serie de estafadores e incompetentes que rigen nuestros destinos. Sí… el destino tuyo que lees esto ahora y también mi destino, como también el de aquel que despreocupadamente sigue como si nada ocurriera, simplemente por pensar desde su egoísta ignorancia, que el dolo causado no le afecta directamente y que, por consiguiente no merma a su particular riqueza.
 
Es la reacción típica de quien se acomoda en el anonimato, quien se mezcla entra la multitud de una sociedad democrática y que desde ese “no estar visible”, deja que los demás protesten o demanden soluciones, dado que si surten efecto la perreta de la plebe, él también será beneficiado sin mojarse en nada.
 
Hablando de mojarse, nos viene a la mente un refrán, frase o expresión que siempre se dice por ahí, pero que al parecer no se toma conciencia de su significado, es la que reza… “llueve sobre mojado”, que viene a significar algo parecido a que no se aporta nada nuevo, que todo sigue igual, que se sigue dando vueltas sobre el mismo tema, tal y como se expresa en la misma expresión si lo pensáis, ya que su llueve sobre mojado, la lluvia ya no es tan efectiva, porque el suelo ya está lleno de agua y echarle más, ya no tiene efecto, no es ninguna novedad.
 
Esto mismo es lo que sucede con nuestras autoridades, a todos los niveles, ya sean nacionales, de la comunidad autónoma, provinciales, insulares o municipales, no escapa nadie a este “mal de amores”. Cada vez, como decíamos, que caen cuatro gotas de agua, tenemos una catástrofe y remediarla o salir de ella, cuesta un montón de euros que precisamente se pagan desde el erario público, es decir, de lo que los ciudadanos cotizamos y que al parecer a esas joyas que nos gobiernan les importa un pimiento, ya que, año tras año suceden las mismas eventualidades sin que se pongan soluciones al respecto.
 
Por falta de una reconducción de las aguas, los barrancos destrozan nuestras playas y se cargan la única fuente que impulsa actualmente la economía de nuestras islas, cual es el turismo. Por falta de poner a auténticos profesionales, ya sean ingenieros o arquitectos, al frente de los proyectos y dirección de las obras públicas, tenemos carreteras que se desmoronan por no haberse construido con las pendientes y evacuaciones necesarias, muros de contención que se desploman por carecer del drenaje suficiente, redes de alcantarillado que revientan por la reducida sección de los conductores o mal trazado de los niveles, túneles abnegados que por no tener la evacuación de aguas eficaz cortan la circulación por varios días o como es muy usual, calles que no se pueden cruzar andando, ya que, son auténticos barrancos por las que fluye un respetuoso caudal de agua, sin peraltes de evacuación ni pendientes óptimas, lo que revierte posteriormente en la inundación de viviendas y locales que se han permitido edificar en lugares impropios y con rasantes de cota bajo cero.
 
Todas estas burradas, posteriormente ocasionan como daños colaterales unos expedientes de indemnizaciones a damnificados, los cuales al parecer convienen a aquellos que no remedian tanta incongruencia y despropósito, dando la ligera impresión de que existen unos intereses ocultos y soterrados de los cuales a posteriori se benefician, simplemente por aquello del refrán: “el que parte y reparte se queda con la mejor parte”, sin entrar en los detalles de la veracidad de los importes indemnizados y otras tantas consideraciones que quedan fuera de los pertinentes expedientes, pero que no dejan de englobar el presupuesto final.
 
Tenemos bien claro que nuestro refrán de hoy: “Llueve sobre mojado”, aunque tipifica este tipo de actuaciones que se vienen dando desde hace ya más de medio siglo, no va a hacer cambiar a nuestros dirigentes en sus políticas de parcheo y corruptelas, en seguir encargando los proyectos a una serie de incompetentes que se han gestado por amiguismo una fama profesional y a los que a la vista de los fallos garrafales de sus proyecciones, nadie pide ningún tipo de responsabilidad, aunque hayan percibido en su momento las suntuosas cantidades de honorarios de proyectos y también la de responsabilidad de dirección de las obras, pero claro está… esos importes también los paga el pueblo y a los dirigentes no les hace mella alguna, es más alguien piensa claramente de que existe una connivencia participativa de intereses comunes.
 
Miren si no, que los honorarios de uno de esos proyectos van en función del presupuesto de ejecución de obras (excavaciones, movimientos de tierra, materiales y jornales), con lo cual ya se pueden imaginar en un estado comparativo, si el coste del proyecto para edificar una vivienda unifamiliar es de aproximadamente unos 6.000 euros, frente al proyecto de unas de estas obras, pletóricas de despropósitos. Pero la cosa no queda ahí, los honorarios de dirección son el 100% de los honorarios de proyecto, con lo cual el ejercicio de la responsabilidad por esa dirección debiera ser motivo suficiente para encausarlo judicialmente ante estos desastres. Ello nos hace llegar a la conclusión que el importe del proyecto y dirección de obras de uno de esos dichosos e inútiles túneles, pueden suponer lo que un mísero padre de familia gane trabajando toda su vida, pero no se preocupen ustedes, que no pasa nada, al final… “llueve sobre mojado”, o sea, más y más de lo mismo.
 
De no ser así, los que pagamos tenemos perfecto derecho a que se nos demuestre y se nos informe de las acciones de la administración respecto al perfecto derecho que tenemos de que se exijan las responsabilidades e indemnizaciones a esos técnicos que con sus incompetencias han propiciado el desaguisado, ya que, de nuestro erario cobraron esa responsabilidad de dirección de obras precisamente para garantizar todo lo contrario, dado que si no…eso es colaborar en que se nos estafe y por ende… “Llueve sobre mojado”, no se aporta nada nuevo y todo seguirá igual de mal en ese baile de incompetentes e irresponsables, entre esos técnicos de pacotilla y nuestros ilustres politiquillos.
 
Lejos de poner el dedo sobre la yaga, lejos de ser honestos y cabales, lo que se hace es poner el nombre de alguna de esas obras faraónicas e inútiles precisamente al autor del proyecto y director de las mismas, acción ésta que se nos antoja que no se hizo como homenaje a ningún mérito, si no para que no nos olvidemos nunca de quién es el responsable, aunque luego la administración no ejerza el derecho de exigir responsabilidades para salvaguardar los intereses de los contribuyentes. Existen varios ejemplos pero se nos ocurre mentar algunos de los más conocidos, precisamente por la reiteración de su protagonismo, es el conocido túnel de Julio Luengo, la depresión en Bravo Murillo, o la Estación de Guaguas y un largo etc., etc. y etc.
 
Por no agarrarnos una calentura ante este abuso y la falta de vergüenza de quienes lo propician y quienes lo permiten, preferimos pensar que nada de ello es verdad, que posiblemente sea simplemente una majadería más de las nuestras y huyendo el culo, como hacemos casi todos, nos ponemos a oír la canción de ese introvertido y gran músico-poeta llamado Joaquín Sabina, uno de los más grandes del siglo XX y principios del XXI, que lleva casualmente el título de… “Llueve sobre mojado”.
 

Comentarios

  • CUBO-BALDE
    27/09/2012 - 19:56

    dejarse de quejas, comenarios, y ataques a las autoridades. lloviendo y no lloviendo el barranco tiene un cauce, que tiene que llegar al mar, si hacemos tuneles o tuberias para que llegue directo al mar, estaremos atentando con las normas de costas. LA SOLUCION MEJOR ES: LOS PERJUDICADOS O LOS QUE LE PARECE MAL QUE RECOJAN LAS AGUAS EN CUBOS ANTES DE LLEGAR A LA PLAYA

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  • Nombre:Vecino de melenara
    12/03/2011 - 16:11

    Texto:La culpa es del ayuntamiento por hacer una avenida en la desembocadura de un barranco, y si no que planten Pinos en la playa, es de risa.

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  • Pedro Ortega Ramírez
    17/02/2011 - 19:41

    Me parece que la crónica está muy asertada, yo soy de La Gavia y en este mismo períodico se publicó el desplome de la carretera que conduce a mi barrio, se pudieron matar mucha gente, pero gracias a dios no pasó nada irreparable... bueno ahora han tenido que reparar la carretera... algo es algo... mamansa para más de uno. De 6 me llevo 4 y quedan 2 para hacer lo que se puede hacer con 1, por no evitar tener que hacerlo, son todos iguales. Le pongo un quince al majadero.

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  • AGÜITA,AGÜITA
    17/02/2011 - 18:00

    Vamos a ver...EN DONDE ESTA LA AVENIDA DE LOS RESTAURANTES DE MELENARA????PUES EN EL CAUDAL DEL BARRANCO!!!ES NORMAL QUE TODA ESA AGUA VALLA A PARAR A LA PLAYA,QUE CUANDO "EL BARRANCO SUENA PORQUE AGUA LLEVA"

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  • Manu Viera
    17/02/2011 - 15:35

    ¿No sé para que se gasta El Majadero en denunciar estas cosas, si siempre será lo mismo y como bien dice... Llueve sobre mojado?... de todas formas la crónica presenta bien claro los aspectos de esa actualidad que nadie quiere acometer, ni otros exigir responsabilidades.

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