07/02/2010 - 22:10

Pasos agigantados hacia la deshumanización

Pasos agigantados hacia la deshumanización

Cuando el ser humano, no el homínido sino el que actualmente vive como evolución del Homo Sapiens, es capaz de aislarse de sentimientos puros como la afectividad sujetiva, entendiéndose ésta como la expresión más simple del respeto a lo ajeno, bien sea en el terreno personal o material, es una prueba tajante de que camina hacia atrás, es decir que da pasos agigantados hacia la deshumanización.

Apoyamos el comentario de este primer párrafo en dos sucesos, que por lo reiterativos en el medio humano, se nos antojan merecedores de una especial dedicación, aderezada con todo tipo de críticas despectivas y adornadas con el cúmulo más drástico de improperios que mente alguna pueda imaginar.

En el terreno de lo personal, la desconsideración hacia ese individuo que podríamos llamar… nuestro semejante, llega a alcanzar tales cotas que la vida de aquel nos puede importar un pimiento, un carajo o cualquier otra cosa que no nos quite el sueño o nos cause molestia alguna.

El periódico La Nación, de la República Argentina, en su edición del día 16 del actual, dentro del apartado “Noticias de Ciencia/Salud”, inserta un artículo que titulan así “Matan con el auto y no sienten culpa”. Este articulo nos habla del trabajo realizado por las licenciadas Alicia Zanghellini, Eugenia La Rocca y Erica Del Buono, en equipo con la fiscalía de Mar del Plata (Argentina) y mediante el que se coordina un grupo de reflexión con 30 personas de 18 a 65 años, procesadas y sentenciadas por haber lesionado o matado a otros en un accidente de tráfico.

Espeluznantes pueden ser consideradas las conclusiones del trabajo, presentadas en el Congreso Marplatense de Psicología, ya que, las mismas producen escalofríos, dado que la tónica predominante es la “desafectivización” del individuo. El atropello y muerte de un semejante, aún con el agravante de haberlo provocado, no les despertaba una respuesta afectiva: ni dolor ni culpa alguna. Sólo les irritaba de alguna forma las molestias e inconvenientes que les ocasionaba el proceso judicial.

Se adopta sistemáticamente un estado emocional apático que evidencia la degradación de su semejante como similar. No lleva implícito el reconocimiento del otro individuo al que se ve sólo como un objeto molesto o una sombra con posibilidad de atravesar, sin que exista conexión alguna con la muerte del otro.

La cosa llega a tomar otros derroteros más deshumanizados, si cabe, cuando manifiestan los inductores del accidente, sentirse impotentes y agobiados por una sensación de injusticia en el momento de ser procesados, ya que, al no existir sentimiento de culpa, tampoco se consideraban responsables del accidente. En este aspecto, arremeten contra el sistema judicial, tachan de ineficaces a los peritos y a las personas que declararon como testigos, protestando además de sentirse tratados como criminales en el momento de dejar las huellas digitales en la comisaría de turno, comportamientos que denotan a todas luces la consideración desafectivizada que le imbuye cada vez más en el pozo de la deshumanización.

Se ha caído tan bajo, que los culpables de haber provocado estos accidentes, de haber arrebatado la vida a otra persona, se consideran vejados en el momento de ser identificados y fichados por la policía, dado que al parecer está fuera de contexto la consideración de delincuentes o asesinos que de ellos se tiene, calificando toda forma de autoridad como autoritarismo. Al parecer habría que dejarles campar a sus anchas.

La crudeza que se da en el terreno de la inseguridad vial no es ajena a la que sucede en la cultura del trato entre humanos y, no es solamente en la República Argentina, por desgracia es en toda la sociedad del planeta. En los países civilizados se fomenta el individualismo contra el encuentro solidario entre los humanos y éste manifiesta una falta de credibilidad en la Justicia, el descrédito o desautorización de las figuras representativas del poder, un gran vacío en el proceso judicial y las penas impuestas, así como, extrañeza o ignorancia inducida de los derechos, deberes y responsabilidades de cada individuo dentro de la sociedad.

Finalmente se concluye que, en tanto se responsabiliza a los representantes del gobierno y la Justicia, se desresponsabilizan los sujetos como ciudadanos, postura ésta que es adoptada a conveniencia y con el único objetivo de no asumir la responsabilidad individual del sujeto y la responsabilidad colectiva dentro de la sociedad.

Es raro el domingo o día festivo que no vemos en las noticias de sucesos, no solo accidentes de tráfico provocados por unos asesinos irresponsables que bajo el efecto del alcohol, las drogas o la ignorancia de que se invisten cuando están al volante de un automóvil creyéndose algo más de lo poco que son por su falta de experiencia y que generalmente la apoyan en la insolvencia (son niños a los que papá irresponsablemente les compró un coche para quitárselos de encima). También se dan casos de atracos, violaciones, agresiones o asesinatos, los cuales se cometen con toda soltura y con el seguro de que les protege la aplicación de los derechos humanos, si los derechos de los infractores, porque el de las víctimas jamás se esgrimen y después del asesinato, tampoco se respetan ni se consideran.

Puede que sea una majadería más de las nuestras, pero me da en la nariz que este tipo de comportamientos, más propio de los animales que de los seres humanos, se vienen convirtiendo en una praxis cotidiana, normalita y de andar por casa, ya casi nadie se inmutada ante este tipo de atrocidades y por no inmutarse, los primeros que no se inmutan son sus excelencias… los del Poder Judicial que no recrudecen las penas que han de imponerse a este tipo de delincuentes antisociales. La explicación la encontramos en que seguramente viven en otra élite diferente a la mayoría de los ciudadanos de a pie, en urbanizaciones con vigilantes armados, toman vuelos privados, etc., etc… actuando de forma totalmente opuesta al fin para el cual están, en definitiva, que casi no pertenecen a la raza humana, la cual les importa un carajo que dé pasos agigantados hacia la deshumanización.

No somos partidarios de proponer medidas como las de valorar exhaustivamente el coste de los daños materiales o personales que se causen en la comisión de un delito, tampoco pensamos que esa valoración haya de ser pagada por el culpable en prisión, tampoco pensamos que se le ha de obligar a trabajar en prisión y asignársele un sueldo por dicho trabajo, del cual se habrían de descontar los gastos de comida y estancia, con el resto iría amortizando el daño ocasionado y esa amortización precisamente es la que marque los años de prisión que ha de vivir, que seguramente será el mismo tiempo que tendremos el placer de no tenerle en medio de la sociedad que formamos aquellos que sabemos de los derechos, las responsabilidades y las obligaciones sociales para con nuestros semejantes, pero… aún no siendo partidarios de esta idea, tampoco estamos en contra de la misma.

¿Parece una majadería más?.... pero… ¿Qué herencia vamos a dejar a las nuevas generaciones?... ¿La trascendencia será evolutiva?... El futuro se nos antoja muy poco esperanzador y lleno de nubarrones.

 

Comentarios

  • Pan y Paz para todos
    08/02/2011 - 11:49

    Se me pasó señalar que ese apunte que hace sobre las penas penitenciarias me parece muy acertado. No está nada mal la idea. Le felicito por ello. Ah!, y a las nuevas generaciones dejaremos lo que todos nosotros queramos dejar. Sólo depende de lo que decidamos hacer o dejar de hacer. Pan y Paz

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  • Pan y Paz para todos
    08/02/2011 - 11:41

    Me parece un insulto a los animales atribuirles comportamientos puramente humanos. El hombre es lobo para el hombre, siempre lo ha sido, es intrínseco a su naturaleza (instinto de supervivencia le llaman algunos). Por otra parte, no debemos generalizar. Son pocos, afortunadamente, los "enfermos" que no sienten ni padecen frente al mal ajeno. La gran mayoría (usted mismo lo constata con su artículo) repudiamos este tipo de comportamientos y estamos de acuerdo en que es preciso un endurecimiento del Código Penal en este tipo de casos, ahora bien, también debemos ser conscientes que no es tarea baladí. No se trata de aplicar el "ojo por ojo...", seamos sensatos. Las modificaciones y reestructuraciones que se lleven a cabo en ese sentido deben ser muy bien estudiadas y consensuadas, ésto es una enorme responsabilidad en la que, estoy seguro, ya se está trabajando. Corazón caliente y mente fría (fácil de decir, difícil de aplicar). Pan y Paz

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  • Gabi Marrero
    08/02/2010 - 14:04

    Me ha gustado el artículo en su contexto general, pero donde debió incidir más es en la parte de la irresponsabilidad del Poder Judicial, ya que, aparejado a este debe estar el Poder Legislativo y el Gobierno de la Nación, para legislar y tatar de erradicar estos comportamientos, pero les falta tener agallas para ello, tanto a unos como a otros. Parece que es conveniente que el populacho se mate entre sí y que la onda no les llegue a ellos.

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  • un ciudadano
    07/02/2010 - 22:29

    Los daños personales son irreversibles en muchos de los casos, hay que coger el toro por los cuernos con cierto tipo de personas que quieren destruir a quien han venido con ilusión a intentar dar lo mejor para la sociedad actual y futura, saludos cordiales.

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