07/12/2009 - 20:13

¡Abba!... ¡Abba!... ¿Por qué permites este sufrimiento?

¡Abba!... ¡Abba!... ¿Por qué permites este sufrimiento?

Cuanto más sé de las personas adultas, cuanto más noticias veo, oigo o leo sobre el proceder del ser humano respecto a sus semejantes, más desencanto anida en mi alma, más truncado y ensombrecido me parece el futuro, más lejano veo los componentes del concepto que define el Derecho Internacional Humanitario (DIH), como la agrupación de las distintas normas, en su mayoría reflejadas en los Convenios de Ginebra y los Protocolos adicionales que tienen como objetivo principal la protección de las personas no participantes en hostilidades o que han decidido dejar de participar en enfrentamientos armados y, cuanto observo la realidad, más… mucho más adoro a los niños por su inmaculada y sincera inocencia en el proceder cotidiano.

No entiendo bien las cosas y menos aún que se diga y escriba que, las distintas normas del Derecho Internacional Humanitario, pretenden evitar y limitar el sufrimiento humano en tiempos de conflictos armados y que además, estas normas sean de obligado cumplimiento tanto para los gobiernos, los ejércitos participantes en los conflictos como por los distintos grupos armados de oposición o cualquier parte participante en la acción beligerosa.

Me suena peor aún, el hecho de que el Derecho Internacional Humanitario a su vez, limita el uso de métodos de guerra y el empleo de medios utilizados en los conflictos, pero en cambio no determina si un país tiene derecho a recurrir a la fuerza, ya que, esto último es regulado por la carta de Naciones Unidas.

Puede que no vea claro que se abandone o no se preste la ayuda y protección con la intensidad debida a los niños, mujeres y ancianos de esos países donde los crímenes de guerra son el pan de cada día, como se da el caso en países del Continente Africano o en Centroamérica y Sudamérica, entre otros.

Puede que no entienda como el cumplimiento de esas normas de carácter humanitario no sean respetadas por tantos criminales de guerra, contra una población inocente que no participa en la contienda bélica y menos aún que aquellos países “más desarrollados”, lejos de impedirlo a la fuerza, permitan, propicien o fomenten el comercio de la venta de armas a esos gobiernos de facto, desde o a través de sus propios países.

Puede que no llegue nunca a comprender la inoperancia de las Naciones Unidas ante tales atrocidades, ya sean las cometidas por los ejércitos contra su propia población o promoviendo la instauración de los aludidos gobiernos de facto, como campo sembrado para posteriores negocios de venta de armas o apoyo militar, que en ambos cosas llevan aparejados un posterior embargo o endeudamiento a la economía del país en cuestión (Somalia, Nigeria, Chile, Bolivia, Irak, Kuwait,…), pongan el nombre que quieran, seguro que aciertan..

Estas circunstancias motivan que la falta de honradez y seriedad de los mandatarios de los países no beligerantes, hagan lo que les venga en gana o simplemente no traten de evitar que se den los holocaustos y genocidios que se están dando mayoritariamente en el Continente Africano, donde al parecer la población que allí sufre, vive o muere por tales atrocidades, no pertenecen o tienen la consideración de humanos. En ciertas declaraciones el Sr. Clinton y el Sr. Solana, fueron capaces de inventarse, desde las recíprocas ignorancias facinerosas, la disparatada frase de… “catástrofe humanitaria”, como si el nombre y el adjetivo calificativo tan contradictorios pudieran unirse a conveniencia oficial (Mariano Arnal). Total daba lo mismo, ellos no iban a sufrir un ápice las consecuencias de los bombardeos que luego resolverían y que, a posteriori les reportó un beneficio solapado. A estos les mandaría yo al frente de la contienda bélica para ver que coño son capaces de hacer o decir.

Todos los planteamientos hechos en los párrafos anteriores, puede ser considerados como acciones propias de los copartícipes directos en insurrecciones, guerras, holocaustos o genocidios que, de una forma u otra acaba con la vida de muchos seres humanos de forma violenta y que, generalmente recaen sobre aquellos más desfavorecidos niños, mujeres y ancianos. Cualquier decisión de una nación para no evitar que esto suceda o permitirlo sin intervenir contra los gobiernos dictatoriales o mafias instauradas, les hace tan culpables como aquellos ante los ojos de sus víctimas, que seguramente siguen sin entender la magnitud del delito que han cometido, estar vivos y pertenecer a la raza humana.

No obstante, existe otra forma de practicar la xenofobia, el crimen, la violencia solapada, el holocausto o el genocidio, aunque esta sea sin intervención armamentística, aunque se promulgue y se grite a los cuatro vientos que es en favor de la humanidad, cuando en verdad no es otra cosa que el afán de ser los primeros dentro de la carrera evolutiva de la tecnología en el planeta, de decir que son los primeros humanos en llegar allá, cuando de entrada la condición de humanos queda en entredicho y los verdaderos problemas siguen estando acá. Un país con una Sanidad Pública de pena, con una inseguridad ciudadana de película, en la que todo el mundo compra una arma como quien se compra unos zapatos y metiendo las narices en los problemas ajenos de los demás países. Dios, quien creo que existe, no debiera permitirles alcanzar los objetivos que pretenden egoístamente.

Nos referimos a una reciente noticia que hemos leído y que se titula: “La Nasa, sin dinero para viajar a La Luna y Marte” , en medio del desarrollo del texto, después de un montón de lamentaciones por parte de los mandatarios estadounidenses respeto a los problemas que les ha ocasionado la actual crisis económica que se vive en el planeta y que ha motivado el retraso del proyecto Constelación, se suelta que el coste inicialmente proyectado para el global del proyecto es de 40.000 millones de dólares y que, el presidente Barack Obama promete tras un exhaustivo informe buscar las subvenciones necesarias para conseguir el objetivo para finales del 2011 y no esperar a después del 2020, por si los chinos o los rusos se les adelantan.

Pensamos una vez más sobre lo ilógico de gastar tanto dinero y esfuerzo humano por visitar el planeta Marte, un planeta con una atmósfera venenosa y en el que hasta ahora no se ha descubierto indicios de algún tipo de vida que nos pueda reportar a los terrícolas alguna solución a los múltiples problemas que seguimos teniendo la raza humana. Se van fuera del planeta Tierra a buscar soluciones indeterminadas y a investigar el medio para realizar una conquista histórica, cuando real e históricamente aún no hemos conquistado nuestro propio planeta. Todavía están sin explorar los abismos submarinos de los océanos, todavía no se sabe que se puede extraer de sus entrañas en beneficio de la humanidad, todavía seguimos siendo víctimas de las tormentas, tsunamis, ciclones o tornados, que no sólo causan ruinas económicas, sino que se llevan vidas humanas.

Seguimos leyendo otros textos y descubrimos el cinismo de la ex astronauta norteamericana Ellen Baker, quien da conferencias respecto al mencionado viaje al planeta Marte y a La Luna y en sus intervenciones, de corte prepotentemente yanqui, pone un gran énfasis recriminatorio hacia los gobiernos, por no poner al alcance de la mayoría de los mortales la posibilidad de hacer turismo espacial, mostrando una gran disconformidad con el hecho de que sólo puedan hacerlo aquellas personas con alto poder adquisitivo. Al parecer según esta dama (piropo no merecido a todas luces), con ellos se alcanzarían todas las aspiraciones actuales de la humanidad.

El coraje y desprecio que sentí al respecto, fue descomunal y, decidí dejar de leer artículos y noticias sobre la humanidad, dentro de la cual irremediablemente me encuentro pero, al intentar cerrar las páginas de Google, me tropiezo directamente con la imagen de un niño africano, esqueléticamente desnutrido, con moscas posadas en la comisura de sus labios y en los párpados de su ojos, con la mirada perdía en un punto inconcreto de mi propia mirada, su cuerpo desnudo bajo el sol y pienso, que su alma también estará desnuda ante el concepto de humanidad.

El dolor que sentía me hizo leer una crónica que se titulaba: “La solución del hambre en el mundo se conoce y bastan 30.000 millones de dólares para paliar la falta de comida”, es decir que, con 10.000 millones de dólares menos de lo que costará llegar al planeta Marte, se evitaría que día a día sigan muriendo miles de personas de hambre y sed, mayoritariamente niños, los eternos inocentes de la barbarie humana.

¿Qué conciencia tienen los dirigentes que determinan estas injusticias en el planeta Tierra?... ¿Son humanos?... ¿Somos cómplices con nuestro silencio ante tanta brutalidad?... ¿La relación política de nuestro país con ellos nos hace culpables también de esas injusticias?... ¿Qué puede pensar un niño de esos que mueren diariamente en el Continente Africano, respecto a estos comportamientos inhumanos?... ¿Qué tipo de impotencia ha de sentir ante la amargura de una indefensión aplastantemente manifiesta de los pudientes?... ¿Podrá entender algo de lo que sucede y que permitimos suceda?... Una rabia incontenida brotó de mis entrañas mientras miraba los ojos de aquel niño, al que quise hablarle, pero… al que no sabía que decirle, pues me sentía tan culpable de su situación como el que más, seguramente aquel niño ya mañana estaría muerto… para siempre y yo, yo… no podía hacer nada, salvo lamentar pertenecer a la raza humana y estar en el otro lado de su situación, en la otra orilla de este mar que separa la justicia de la injusticia, lo humano de lo inhumano, aguas que se tocan y se confunden en un todo para conveniencia de unos pocos y perjuicio de otros muchos.

No se si caerá bien por estas fechas y por estas Fiestas de la Navidad, leer y asumir el contenido de este artículo, tal vez por comodidad sea obviado y seguramente ninguneado, pero me pregunto mirando al horizonte sobre ¿Qué sentimos realmente sobre la Navidad?... si no nace nada nuevo en nuestro interior... si seguimos permitiendo que la injusticia hacia una gran mayoría sea la justificación del bienestar de una minoría… ¿Qué Navidad vamos a celebrar?... ¡Dios mío!… no permitas que tu Hijo vuelva a nacer, porque entre todos le volveremos a sacrificar, entre todos te lo volveremos a torturar y finalmente le crucificaremos en la cruz de nuestro egocentrismo, de nuestro bienestar, de nuestra ficticia calidad de vida, como hacemos día a día con nuestros propios semejantes… sí… esos los de la otra orilla de la justicia.

El sol rojo en el ocaso, anuncia la muerte del día y con él, mi alma exhala un incontrolado suspiro tan amargo como doloroso, mientras un rumor nace desde la penumbra que cubre el mar… ¡Abba!... ¡Abba!... ¿Por qué permites este sufrimiento?

 

Comentarios

  • Rubén Darío.
    08/12/2009 - 12:32

    Felicidades. Es un artífculo muy acertado, tenemos tanto y al mismo tiempo no tenemos nada. Nos hemos convertido en seres individualistas. No podemos esperar que los gobernantes actúen, debemos ser los ciudadanos, debemos actuar con inteligencia y hacer algo, no quedarnos delante del televisor compadeciéndonos de las atrocidades de otros. Si el pueblo se levanta y clama un grito al cielo pidiendo justicia, igualdad, honestidad y paz, se conseguirá. Un abrazo y reitero mis felicitaciones por el artículo.

    0
    0
  • Desilusionada
    08/12/2009 - 08:56

    Somos muchos los que pensamos lo mismo, pero pocos los que hacemos algo. Siempre me hago la misma pregunta. Desde que era una niña, mandamos dinero para el tercer mundo. ¿Porque siguen muriendo de hambre? Tantos millones en el futbol, en eventos internacionales, en fiestas locales, con sus fuegos artificiales que cuestan una millonada. En carnavales, en Navidad, en fin de año, en Reyes%u2026. No es nuestro Padre el que permite ese sufrimiento, somos nosotros, todos nosotros.

    0
    0
  • El del telescopio
    08/12/2009 - 06:52

    La investigación de los abismos submarinos, hoy es cosa de meros aficionados, no se invierte casi nada en ella, sería más económica, menos contaminante, más cercana y Dios sabe cuantas cosas más que seguimos ignorando del planeta en el que vivimos y que día a día nos cargamos un poco más. La prepotencia yanqui les lleva a mirarse ellos sólos en el espejo, después lo rompen para que nadie más se mire. El PROTOCOLO DE KYOTO, sin ir más lejos, no les conviene.

    0
    0
  • Chavi el del ocho
    08/12/2009 - 06:47

    Parece ser que todos nos preguntamos las mismas cosas, pero... ¿qué hacemos al respecto?, ¿qué podríamos hacer conjuntamente?... con pretender que se aumente el 0,7 no vamos a conseguir nada positivo, ya que, seguirán existiendo las fábricas de armas y el comercio que nuestro propio gobierno tiene en esa nefasta industria. Si en vez de fabricarse armas se fabricaran potabilizadoras y maquinaria que permitan llevar medios a estos pueblos, la cosa se remediaría, podrían ellos mismos ser autosuficientes y el hambre, la falta de agua y otras tantas lacras no existirían... pero... ¿Conviene que así sea?... ¿A quién le importa el tema?... a mi no me afecta directamente, vivo en una sociedad de consumo en la que el valor de las cosas y de la gente se mide en euros.... total ¿para qué me voy a preocupar?...

    0
    0
  • Antonio
    07/12/2009 - 21:05

    Extraordinario artículo que sin firma, lleva la impronta de un gran corazón. La injusticia domina la Tierra, y como a los ególatras, ya se les hace pequeña, buscan en otros horizontes, otras fuentes de enriquecimiento; mientras a pocos kilometros de su ventanal terraqueo, corre la sangre, la miseria se adueña del continente africano. El Sida, ese virus que habría que preguntar de que laboratorio salió, se encarga del "equilibrio" de una población que, ya indiferente, mira su futuro, como algo inexistente. ¡Abba! ¡Dios! quién sea, pon tu mano, y deten tanta hambre y sufrimiento.

    0
    0
  • Jesús Ruiz Mesa
    07/12/2009 - 20:35

    Seguimos fabricando bombas para que otros mueran, seguimos buscando otras mundos por explorar y a solo 10.000 Kms, no de años luz, sino de kms terrenales, niños mueren de hambre, de enfermedades, pueblos marginados, abandonados, una mujer se muere por reclamar el reconocimiento de su pueblo y los responsable mirando para otro lado, porqué tanto odio, injusticia, incultura, confusas mentes dominadas por ideologías religiosas, del tipo que sea, y Dios ¿qué tiene que ver en esto? Lo permitimos el homo sapiens tan evolucionado, el humano depredador y dominador del que tiene en frente, humanos, humanas ¿por qué permitimos esta inhumanidad? ¿en nombre de quién?

    0
    0

Enviar Comentario

X