05/08/2009 - 23:31

¿Quién le pone el cascabel al gato?

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Difícil no es hoy en día ejercer de augurero, cuando observas el comportamiento de ciertos grupos de nuestra sociedad y, sin remedio alguno, sin proponértelo consigues ser además agorero.

Ejercer de augurero o augurador es tan simple que sólo basta con fijarse uno bien en la forma de actuar de aquellos que protagonizan la actualidad de nuestra sociedad, cuyas pautas repetitivas y contradictorias, respecto al quehacer frente a lo que realmente dicen, te hacen sospechar o presentir cual va a ser el acontecimiento o actuación inmediata y, no es que pienses sistemáticamente que van a hacer lo contrario de lo que realmente han prometido, si no, que pasado cierto tiempo todo lo que se criticó como actuación nefasta del antecesor, es tomado como modelo para el ejercicio de las funciones en el momento, como si ello fuera un capítulo de la Biblia o de aquel librito que llamábamos “Urbanidad”.

Después de estas experiencias, no es difícil y hasta se diría que es normal, corriente o considerado como lícito llegar a la postura o encarnación del agorero y no por investirnos de pesimismo precisamente, si no, por que, vemos con absoluta claridad lo que acontecerá en breve, es decir, que somos muy capaces de adivinar el futuro inmediato de los actuales protagonistas de nuestra actualidad socio-política.

Todo esto nos arrastra a una situación de agüero y nos sumergimos en la superstición de pensar en que todo pude anunciar algún mal o suceso que en el futuro afecte negativamente al contexto social en su totalidad.

Me explico, hay quien practica descaradamente la política del enchufismo para dar viabilidad al pago de las prebendas contraídas en períodos preelectorales. Tú vas conmigo en la lista y en caso de no conseguir el número de votos necesarios para que te integres en el Grupo de Gobierno, como pago a esa ficticia fidelidad en la ideología (en la que si no es atendido como pretende, es capaz de pasarse al bando contrario) y al trabajo desarrollado, yo si ostento el poder, te enchufo de cualquier forma dentro de la Administración, ya sea en Empresas Municipales, como Asesor o Personal de Confianza.

Lo lamentable del caso, es que las Empresas Municipales permiten el ejercicio de labores dentro de la Administración a estos contratados (cosa totalmente ilegal), los Asesores en la mayor parte de los casos no son especialistas o titulados universitarios de la materia que han de asesorar y el Personal de Confianza, debido a las encomiendas y poderes que otorga el político de turno, termina cambiando erróneamente su actitud de personal de confianza a confianzudo y creerse alguien con autoridad dentro del Organigrama de la Administración.

Todas estas figuras, desgraciadamente están contempladas, por conveniencia de los políticos, dentro de la legislación actual y ello, deriva posteriormente en situaciones que perjudican, deterioran o causan dolo directamente a la Administración y por carambola directamente al Administrado, pero eso sí, con total conocimiento de su situación ilegal.

Hemos visto recientemente publicada en la prensa matutina diversas situaciones referidas a este tipo de actuaciones, lo que no hemos visto es que ninguna opción política promueva una moción para cambiar la actual legislación, cosa que denota descaradamente que les conviene que la misma se siga manteniendo en los mismos términos, aunque después critiquen a los anteriores gobernantes de enchufistas o desde la oposición intenten fiscalizar una gestión que ellos mismos hicieron en igual sentido, todo ello al margen total de los intereses de la Administración y los propios Administrados, a los que debieran ser fieles y con los que se debieran comportar honestamente, no creyendo que nos pueden engañar tan infamemente.

Ya la cosa se vio venir cuando, hace bien poco, desde el Grupo del Partido Popular se acusaba a Don Carmelo Ramírez, de practicar el enchufismo de gente afines y afiliados a Nueva Canarias, tanto en Cabildo Insular como en el Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana.

Avanzar en democracia tal vez suponga reformar esas legislaciones fraudulentas, tratar de conseguir una Administración clara, transparente y apolítica que sólo esté para servir a los intereses de la colectividad y la ciudadanía, sin etiquetas políticas, ya que, éstas han demostrado seguir la pauta dictada por el grupo político gobernante en el momento, que en muchos casos van por distintos derroteros de los que pueda interesar al administrado, pero que eso, al parecer importa bien poco actualmente. Es la bota que aplasta a la ciudadanía, que aunque no militar, si dictatorialmente escudada en la mayoría de votos, lo que no deja de ser una lesión a los principios democráticos y a los derechos del individuo.

Si revisamos los registros de expedientes de Jurisdicción Laboral, podremos encontrar numerosos casos en los que los empleados de Empresas Municipales, una vez finalizados sus contratos, demandan a la Administración el reconocimiento de un puesto de trabajo fijo o en su defecto la indemnización consiguiente, que luego ha de pagarse del erario público, es decir, del dinero con el que contribuimos los ciudadanos, lo que no deja de suponer una estafa consensuada y a sabiendas, que ha sido propiciada por el político enchufante.

El día 29 de Julio, Miércoles de esta semana, se publica en el periódico La Provincia, una noticia en la que el Cabildo de Gran Canaria tiene que pagar dos millones de euros por el despido de personal de este tipo, quienes siendo eventuales en su momento mediante contratos de la Agencia de Desarrollo Local y el Prometeo, por el mero echo de informar la público o contestar al teléfono, se les reconoce tales derechos mediante sentencia judicial. También merecen un diploma los juristas en estos casos o una medalla… de plomo, claro está, que ellos no pagan estas indemnizaciones, ni los sinvergüenzas que la propician.

Estos beneficiarios de las indemnizaciones, que fueron contratados estando en el Grupo de Gobierno el Partido Popular, para más poca vergüenza son familiares de los políticos gobernantes y afiliados al partido, entre los que destacan el portavoz del PP en Santa Lucía o el Alcalde de Valleseco. Ello ha provocado que la Iltrma. Sra. Consejera Insular de Empleo, Desarrollo Local e Igualdad, la socialista Doña Isabel Guerra, manifieste de nuevo su consideración de “enchufistas” a los políticos del Partido Popular, ya que, en su momento lo hizo en igual sentido desde la oposición.

En hierro fundido debieran gravarse estas consideraciones a fin de que no desaparezcan o caigan en olvido, ya que, por lo poco que hemos visto la cosa sigue igual y tal vez, sólo tal vez, dentro de dos años la pelota vuelva a rebotar en el tejado de los socialistas y esa vez, lanzada por los pepistas. No precisamente por aquello de: Dime de que presumes y te diré de que careces, siempre habla quien tiene que le diga o quien esté libre de culpa que arroje la primera piedra, ya que, las cosas no han cambiado como debiera o como se denuncian de fraudulentas.

Y es que parece estar bien claro, que el político actual, no seguro de la gestión que ha de realizar en favor de los intereses de la comunidad, por su propia incompetencia, necesita rodearse de una sobreplantilla de personal (generalmente afiliados, afines y amigos de los amiguetes de…) para hacer sus triquiñuelas, dejando de un lado o casi totalmente al margen a los Empleados Públicos, tal vez, por no convenir la imparcialidad de su profesionalidad a los fines pretendidos y mientras tanto, la ciudadanía paga unas nóminas engordadas a conciencia, situación que no deja de representar una nefasta gestión y a la larga un fraude más.

Mientras no se proponga una reforma concensuada de esta legislación, seguiremos pensando a nuestro pesar que no se ha madurado democráticamente, que la cultura democrática esta siendo utilizada por y para conveniencia de los partidos y ello genera vicios de alto calado, tales como:

Que se utilice el cargo político para manipular a la ciudadanía, que es quien les vota para que realicen un gobierno honesto y transparente.

Que la contratación a dedo de sus afiliados, amiguitos y familiares, va directamente contra los derechos del resto de los trabajadores que quieren optar a un puesto de trabajo en condiciones honestamente igualitarias. Estas circunstancias no se darán jamás, ya que, son capaces de decir que no hace falta crear tantos puestos de enchufes, digo de trabajo.

Que se politice la Administración cada vez más, no facilitando la condición profesional del Empleado Público, que a todas luces ha de ser apolítico, imparcial, honesto con su profesión y no estar vinculado a ningún favoritismo determinado que coarte la libre e independiente gestión de su labor en favor de los administrados, conforme a derecho.

Que estos casos de indemnizaciones por contratos y el permitir realizar labores fraudulentas sigan derivando en las Arcas Públicas y por consiguiente en la ciudadanía a la que se le estafa descaradamente, la cual día a día crece en su desencanto y se fía cada vez menos del personaje político. ¿Por qué no se hacen responsables directos de estas situaciones los políticos actuantes e indemnizan desde su patrimonio privado?... No, no… eso no conviene, es mejor que pague el pueblo, a ellos no les dolerá nada y además, les obligaría a ser más cautos y honestos, características no contempladas en el perfil actual de la mayoría de los políticos.

No interesa que se cambie la actual legislación, ya que, actuar de otra forma más controlada y responsable, puede suponer haber madurado en democracia, a cambio de no poder sacar tajada de la gobernabilidad y que ésta sea aburrida, sin pretensiones de lucro, desinteresada o altruista, en fin… inoperante y no rentable, no se podría comprar a nadie.

A fin de cuentas, siguen creyendo estar por encima de las consideraciones normales de los ciudadanos, a los cuales utilizan a su antojo en estas y otras tantas acciones negativas, fraudulentas o fallidas que emprenden desde el cargo político y que acaban provocando el encarecimiento de la gestión oficial, todo lo contrario del fundamento que justifica su existencia.

Creo que estamos actualmente iniciando el ciclo segundario en la vida democrática, que estamos en el patio del colegio, donde los chiquillos corretean detrás de la pelota y se dan codazos o se ponen zancadillas para ostentar la posesión del esférico, sin que medien reglas en la contienda que regularicen y sujeten los comportamientos reglados, simple y llanamente, porque se trata de un juego de niños a los que no les interesa madurar y seguir inmersos en la fantasía y la irresponsabilidad que la situación actual les otorga.

Al final, pensamos que todo esto está fuera del alcance de nuestra limitada persona, que todo posiblemente pueda ser incluso una majadería más de las nuestras y que de momento, no hay visos de que alguien quiera poner el cascabel al gato, para mi desgracia, la suya y la de aquel señor que va por allí, sí… el ciudadano de a pie, que de paso es quien vota y quien paga.

 

Comentarios

  • el latonero
    06/08/2009 - 23:27

    Puede que las publicaciones esten de acuerdo con lo que la editorial decida, es lógico al menos, pero está claro que lo que se criticó desde la oposición y lo que se critica de lo que hicieron los anteriores gobernantes, es lo mismo que estan haciendo ahora los que gobiernan en el Cabildo y en algunos Ayuntamientos. Es un poco más de lo mismo, le guste al pastor o no y eso no es manipulación de la información, es una realidad cotidiana y comprobable.

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  • Juan Palomo
    06/08/2009 - 21:31

    Tenemos una democracia menor de edad pues estamos en una democracia controlada y vigilada por por los que controlan el sistema y el sistema lo controla el sistema económico. Por tanto en tanto no tengamos independencia económica no tendremos una democracia emacipada, de ahí que podemos votar pero no pedemos elegir a las personas que queremos que nos represente. De hecho si en una lista a un burro le ponen nombre de personas también les votarán. Si a todo ello le añadimos que el periodismo, que se dice es el cuarto poder, tampoco es independiente, como se pretende que en política, no exista corrupción y engaño. Para ello, evidentemente, no es necesario ser adivino.

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  • Obvio
    06/08/2009 - 17:51

    La solución está en que el pueblo se movilice y salga a la calle a protestar por estas actuaciones. Pero por favor no dejemos de votar a lo menos malo, por que de lo contrario se frotarían las manos los que añoran aquella frase: "No se les puede dejar solos". Es lo que andan buscando ,que la gente no vote, para poder justificar a un salvador de la Patria y entonces que va a ser de los pobres joyeros de la C/ Serrano. Tendrán que volver a repartirse las pérdidas de las joyas que se le antojen a la Salvadorísima.

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  • el pastor
    06/08/2009 - 14:58

    Cuando no existe un periodismo de investigación, un periodismo crítico e indepediente y lo que se publica es aquello con lo que la editorial de la empresa está conforme, ocurre que el conciente colectivo no hace un seguimiento de lo que ocurre en política diariamente y las conclusiones democráticas son éstas.

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  • zapatero a tu zapato
    06/08/2009 - 09:22

    En estos casos, quien tiene que poner el cascabel al gato son los maximos responsables del municipio, lo que de verdad hay que saber es que si estos señores saben lo que es un cascabel.....lo digo porque la gran mayoria no tienen preparacion (formacion) alguna para desempeñar los puestos que estan ocupando.....CREO QUE QUEDA CLARO

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  • envenenado
    06/08/2009 - 08:55

    Saben lo que les digo a los politicos actuales....SON TODOS IGUALES..... que lo unico que buscan es su bienestar particular y la de los suyos. NO VOY A VOTAR MAS

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  • Ciudadano Kent
    06/08/2009 - 06:45

    A esto le llamo yo, meterle el dedo en el ojo a toda esta lacra de polítiquillos que tenemos en la democracia española. Buen cañonazo... si señor. Detrás de esa reforma habría que pedir que las listas electorales sean abiertas, con lo cual nos cargamos totalmente el negocio de estos iluminados.

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