24/06/2009 - 20:36

Lo que ha pasado y que tal vez… siga pasando

Lo que ha pasado y que tal vez… siga pasando

Cuando el ser humano comete alguna atrocidad, cuando sus acciones se invisten de una gran crueldad, como consecuencia de un dicho o hecho tan necio como temerario, por la comisión de un grave error o disparate, se proyecta hacia los demás como un insulto o increpación de fuerte carácter ofensivo.

Pero lo que si es una ignominia, una deshonra, una mancha, una vergüenza o una infamia es que la comisión de las acciones constitutivas de delito que tipifican estos comportamientos, sean cometidas por aquellos que se encuentran en un estadio de cierto poder y responsabilidad, o que al menos transitan por sus pasillos y, que sin impunidad alguna, han tenido la opción de cambiar de sitio una maceta, una silla o una cuna.

Todo esto viene a colación de la noticia publicada en el periódico La Provincia, del día 27 de mayo pasado, en su página 3, respecto al recurso de apelación presentado por el Gobierno de Canarias ante la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, contra la sentencia que condena al Servicio Canario de la Salud a pagar 900.000 euros de indemnización a las cuatro mujeres afectadas por la separación de dos gemelas en el año 1973 en el antiguo Hospital Nuestra Señora del Pino.

No queremos entrar a dirimir si el delito se comete en el interior del Centro Sanitario o si lo cometieron fuera del mismo, ya que, ese no es el fundamento de nuestra intervención, además de carecer de cualquier tipo de documento que pueda dar fe de ello y, tener clara nuestra postura, que no es precisamente la de ningún inquisidor o juez.

No obstante, si unas pruebas de ADN positivas han servido y sirven para determinar la identidad de una persona ante la Justicia en otras causas, no me explico como se argumenta que con tan sólo un 99,99% favorable, no se admita ésta a trámite en dicha causa. Tampoco, al parecer, se determina en los registros oficiales del Centro Sanitario en cuestión que esos días nacieran gemelos en la intervención de esas cuatro mujeres, lo que pudiera suponer una clara actuación premeditada en la comisión de un delito, al contradecirse directamente con la prueba del ADN, antes mencionada. Una ata irremisiblemente a la otra. No hay salida razonada ante estos hechos.

Pero lo que si creemos que no tiene nombre alguno, es el proceder del propio Gobierno Canario, que en una sarta de disparates intentando justificar una salida, que jamás será honrosa para vergüenza de todos los canarios, viertan una serie de argumentos tan disparatados como incongruentes, o cuando menos, improcedentes o denigrantes, que pasan a ser todo un conglomerado de injurias y ofensas contra l@s afectad@s, contra los derechos de éstos y contra la opinión pública en general, ante los que se han deslucido soberanamente. Buena propaganda preelectoral se han hecho en estas fechas ante las próximas Elecciones Europeas, lamentablemente para el 2011, ya nadie se acordará de esto o le restará más importancia de la que ahora se pretende desde el propio Gobierno Autónomo, con lo cual seguirán haciendo de las suyas ante nuestra pasividad y conformismo.

Es inadmisible y no es de recibo, que en un estado democrático, en el que supuestamente tenemos una serie de derechos tan sólo por ser humanos, que no es poco y, que se fundamentan además en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se traten de hacer estados comparativos con otros hechos ocurridos en un estado dictatorial con total lesión a los derechos antes mencionados y, que mundialmente han sido condenados.

Este es el caso que se da en los argumentos vertidos por la defensa del Gobierno Canario, en aras de defender y justificar las nefastas acciones, calificando de “apreciaciones sujetivas” (no admiten la argumentación de la sentencia), “no se ha probado un daño inmenso e irreversible” (al parecer debieron morir algunas personas para agrandar la valoración), “que el daño moral no ha tenido repercusión psico-físicas en las víctimas” (a las que reconoce como tales) y, por último, para colmo de males, a la hora de sopesar las cuantías de las indemnizaciones, las estima excesivas y desproporcionadas, comparándolas con “las indemnizaciones de menor cuantía que reciben los niños nacidos durante la dictadura militar argentina bajo el cautiverio y asesinato de sus padres, que fueron adoptados o vieron suplantada su identidad” (por lo que al parecer debiéramos estar agradecidos). Es la aberración más absoluta de unos cerdos, que jamás se había dado desde la oficialidad.

De lo sucedido allí se escriben crónicas que dicen: “Horacio fue el identificado número 75 de los 98 bebés robados por los militares golpistas que ya han encontrado su verdadero nombre. Todavía quedan sin identificar unos 300 treintañeros que fueron robados a sus padres biológicos. Los militares les perseguían, torturaban, mataban, robaban a sus hijos y los entregaban a una familia cercana. Es decir, que vieron crecer a esos niños a los que habían dejado huérfanos, reflexiona Pietragalla en una cafetería de Madrid.

En su casa no había fotos de su madre embarazada. Tampoco de él como recién nacido. Sus casi dos metros de altura no se explicaban con la estatura de sus padres. Su carácter tampoco encajaba con el resto de la familia y su padrino, el teniente coronel Hernán Tezflaff, fue uno de los represores de la dictadura militar argentina, que se prolongó desde 1976 hasta 1982. Horacio Pietragalla (Buenos Aires, 1976) acudió en 2001 a la asociación Abuelas de Plaza de Mayo porque tenía dudas sobre la veracidad de su identidad como César Sebastián Castillo. Sus dudas se confirmaron. Sus verdaderos padres murieron torturados en 1976.”

La cronología histórica abreviada sitúa estos hechos entre el 24 de marzo de 1973, fecha en la que se produce el golpe militar y el inicio de la dictadura hasta el final de la misma el 10 de diciembre de 1983, período durante el que se producen numerosas muertes, asesinatos, torturas, desaparecidos y bebés robados a sus padres.

Ahora, una cronología de andar por casa, nos recuerda que el entonces Jefe del Estado, dictador militar en España durante cuatro décadas, falleció el 20 de noviembre de 1975, que vivimos tres años de Transición Política y alcanzamos la madurez socio-política tras aprobarse la Constitución Española en 1978 y el inicio de una vida democrática, en la cual no cabe ninguna explicación que fundamente la lesión de los derechos del individuo pero, menos aún por parte del Gobierno, ya sea a nivel Nacional, Autonómico, Provincial o Municipal, motivos por los cuales dudo de esa madurez política, de la transparencia hacia la sociedad y de la honestidad en la aplicación de las leyes.

Hoy, aquí y ahora, no tiene ni explicación ni excusa alguna, que desde el Gobierno Autónomo Canario se esgriman esos argumentos que fundamentan las alegaciones de la defensa, como versión de las justificaciones oficiales, basándola en unos comparativos sobre hechos delictivos como son los crímenes de guerra que desde la represión militar se cometieron en Argentina en aquellas fechas. Es de muy poca vergüenza y menos honradez, el comportamiento esgrimido desde la oficialidad.

Hoy, tendríamos que sentirnos estafados por aquellos que en sus programas electorales propusieron una serie de ofertas políticas dirigidas a la mejora de la calidad de vida del ciudadano y la defensa de sus derechos y, que cuando juraron el cargo, prometieron acatar y respetar la Constitución Española,… en la cual se han cagado y lo que es más grave, juraron en falso o lo que es lo mismo han cometido perjurio.

Aquí, nos sentimos avergonzados por el proceder de aquellos que con el voto mayoritario de los canarios, o sumando dos minorías, llevan los designios del Gobierno Autónomo Canario, por los irraciocinios que les asisten en sus dictatoriales determinaciones y la barriobajera forma de actuar, defendiendo causas que dañan directamente los principios que juraron respetar y defender.

Ahora, perplejo e impotente para evitar estos desmanes y las lesiones que se han realizado a los derechos constitucionales de otr@s ciudadan@s (las cuatro madres), dudamos muy mucho de la honestidad de aquellos que ostentan el poder gubernativo (sin distinción de raza, color o religión, también democráticamente), salvo que se abran paralelamente dos líneas de actuaciones, por las cuales se puedan aclarar las cosas, en el sentido de:

a).- Investigar e interrogar a todo el personal sanitario que intervino en ese Centro Hospitalario, en la fecha en la que se produjeron los nacimientos de los gemelos en cuestión, y, de los que de antemano no existen inscripciones registrales, que a nuestro juicio, da cierta firmeza a la intencionalidad premeditada de cometer el acto de secuestro de bebés y la comisión del delito de falsificación de documentos oficiales al ocultar o modificar los datos.

En este caso, se debieran depurar las responsabilidades exigibles en todos los rangos de actuación, tanto a nivel de Empleados Sanitarios, Médicos o Autoridades Sanitarias. Seguramente se podrán detectar crecimientos en los inventarios patrimoniales o en el nivel de gastos, que tengan muy poca o ninguna justificación, en cuanto a la procedencia de la fuente de riqueza se refiere.

b).- Averiguar entre los padres que han adoptado o se han apropiado de estos bebés, la existencia de un expediente ginecológico de gestación debidamente cotejado y avalado por un profesional, ya que, en caso contrario habrá de explicar la fuente de adopción y la procedencia del bebé, con lo cual, tirando del hilo se llega a la madeja o al núcleo de este affair.

También en este caso, se debieran depurar las responsabilidades exigibles, como cómplices en la comisión de un delito, en hipotético caso que se determine el mismo.

Puede que sea una táctica barata, la acción del recurso de la defensa del Gobierno Autónomo el recurrir la cuantía de las indemnizaciones con el fin de despistar la atención sobre la posibilidad de que se abran esas dos líneas de investigación, pero creo que mandando callar han gritado tanto, que han despertado al bebé que creía en los derechos constitucionales y que ahora exige el cumplimiento de los mismos.

Aunque por momentos pensamos que todo puede ser una majadería más de las nuestras, salvo que se admita que el poder siempre corrompe a las personas, que cada persona tiene un precio y que en este caso, para todos los canarios, son vergonzosas las actuaciones y justificaciones oficiales en el caso, aunque se haya celebrado el “Día de Canarias” y a nadie, a nadie o a muy pocos les pueda importar lo que ha pasado y que tal vez… siga pasando.

 

Comentarios

  • Chavo el del ocho
    05/08/2009 - 12:17

    No creo que hoy en día sigan pasando estas cosas, somos más civilizados que los países que ha puesto de ejemplo... ¿Eso al menos creo yo?... pero... ¿Puede que se sigan dado estos casos?... sería tercermundista el tema, aunque no he oído que se haya abierto ninguna investigación por parte de la Justicia... ¿Qué es lo que pasa para que la situación sea tan indolente?... ¿Qué intereses pueden haber detrás de todo ésto?... No creo ya ni en la justicia ni en los mandatarios políticos... el silencio y la falta de interés en averiguar las cosas me demuestran que existe cierto silencio de complicidad... ¡Que basura!

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  • el del telescopio
    01/07/2009 - 18:12

    La pasividad y la inoperancia total, la falta de noticias aclaratorias al respecto y el profundo silencio que se ha aplicado a este tema, que es muy duro y además con una gran carga de posibilidad que siga ocurriendo, es para alarmarse... ¿Es que a nadie le importa que actualmente se sigan cometiendo estas barbaries o que no se exijan responsabilidades políticas y profesionales de los casos que se han juzgado?... Es asombroso y clamoroso el mutismo social.

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  • Ciudadano Kent
    27/06/2009 - 13:18

    La cuestión es muy fuerte, pero en este caso, estoy de acuerdo con el final del razonamiento de/la Majader@, ya que, quién es capaz de asegurar que estas circunstancias no se siguen dando. Pero lo que si está claro es que si el Gobierno Autónomo o la propia Justicia no abre una investigación al respecto para, como se dice, dirimir responsabilidades, todo puede terminar en la consolidación de una ofensa a esas madres, al pueblo canario y a considerar que entonces... todo vale. Sea cual sea el precio o la cuestión.

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