29/03/2009 - 22:56

Cuando se es… buena gente

Cuando se es… buena gente
La nueva calle Paseo Alejo Pérez Santana (Benefactor) (Foto TELDEACTUALIDAD)

Por lo general, me siento muy incapaz de valorar a la gente con la que suelo vivir pero, hay algunas que por las vivencias que durante tanto tiempo hemos compartido y por su forma de ser o actuar, de alguna forma, te lo ponen más crudo aún si cabe. Me refiero a esas personas a las que tienes la dicha, la honra y el honor de tener por amigos de verdad.

Y es que, asomados a la ventana de la vida, hay situaciones que al vivirlas y observarlas, definen claramente el tipo de personas con las que convives, unos malos, otros menos malos y otros realmente buenos. De estos últimos es de donde provienen aquellos que entrañablemente denominamos buena gente.

Cuando eres capaz de construir toda una relación social amena, desde el respeto, con el trato correcto y cotidiano a tanta y tanta gente y, además por especial consideración eres capaz de memorizar el nombre y apellido de varias generaciones de aquellos, es prueba de que realizas una dedicación especial hacia ellos, aunque luego te sirva para mejorar o simplificar tus acciones para con estos (con una cartera de cuero bajo el brazo y cobrando los recibos de la luz a domicilio). Sin premeditación alguna, ganas la consideración y la especial atención de tus interlocutores, hasta el punto de que te consideran… buena gente.

Cuando por el sacrificio que pueda suponer el estudio y la preparación profesional, en horas nocturnas y fuera de la jornada normal de trabajo, para alcanzar nuevas metas en la vida, generalmente te ves recompensado con la especial consideración de aquel que te brinda un trabajo y que al saberte honrado y entregado a tu profesión, tarde o temprano, te recompensa con una participación en la empresa (pionera en la venta de muebles), bien sea por mantener a su lado el rendimiento que le das y que le reporta un alto beneficio, o simple y llanamente, por la seguridad de considerarte… buena gente.

Cuando al pasar cierto tiempo, recoges el fruto de tu entrega y te constituyes en empresa propia y además, eres capaz de formar una gran familia con la plantilla de los empleados que en la misma trabajan (muy superior a la inicial), a los cuales dedicas parte del rendimiento comercial en aras de una mejor preparación profesional de aquellos y la mejora del nivel de vida de sus familias, terminan mirándote como a un padre y no como al jefe o dueño de la empresa y, aunque no quieras, en el alma de cada uno de ellos, te consideraran… buena gente.

Cuando eres capaz, sin pensarlo mucho, de entregar tu tiempo a los demás, cuando les oyes contarte sus problemas sociales o familiares y, además te desprendes de parte de tus bienes de forma altruista (muebles, alimentos, medicamentos, etc.), como una rutina más en tu vida, sin darle importancia alguna y en el silencio del anonimato, sin que una mano se entere de lo que da la otra, realmente eres caritativo y te consideran… buena gente.

Cuando ensalzas a la gente que conoces con gratitud, humildad y decencia y, no participas en las críticas despectivas a terceros o no permites que se realicen en tu presencia, es cuando estoy seguro de que eres… buena gente.

Cuando todo el protocolo ha pasado y con él el bullicio, cuando el tiempo va relegando la actualidad, cuando algunos se pueden olvidar de lo que sucedió esa noche del 26 de marzo de 2009, (a cuyo acto desgraciadamente no pude asistir por impedírmelo mi salud), es cuando siento la necesidad de decirte que he tenido la gran fortuna de conocerte y contar con tu amistad, circunstancias que me han hecho disfrutar de la presencia de alguien que considero a ciencia cierta que es… buena gente.

Ahora, cuando he venido a sacar la foto que ilustra esta colaboración, cuando bajo el sol radiante en el silencio se puede oír aún el murmullo de lo que fue, cuando el nombre de una persona figura en el letrero de una calle o un paseo, cuando ello supone un reconocimiento a la trayectoria social o profesional del personaje y, que puede que parezca fría la consideración, pero cuando uno piensa y conoce tu trayectoria, es capaz de llegar a creer que la reseña de (Benefactor) que figura en aquella, debiera cambiarse por la de… buena gente.

Puede que al final, crea que todo esto puede ser una majadería más de las nuestras, pero… ¡Ojalá!... hubieran muchas más buena gente en el mundo, que nos pudieran servir de referente. Es gratificante la realidad.

 

Comentarios

  • EL MAJADERO
    03/04/2009 - 06:07

    Respetado Ciudadano Kent: No estoy muy de acuerdo con usted respecto a que suelo hacer "críticas despectivas" unicamente. El Majadero plantea situaciones hipotéticas respecto a la actualidad, sin mencionar el nombre de ningún protagonista, es el lector quien identifica bajo su responsabilidad a los personajes que cree se tipifican en las crónicas, pero en todo caso estoy también de acuerdo con usted respecto a la persona del Sr. Pérez Santana, a quien aprecio y respeto mucho.

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  • Ciudadano Kent
    30/03/2009 - 20:37

    Hay que ver cuanta sorpresa, yo creía que EL MAJADERO, sólo reseñaba críticas despectivas, estoy asombrado, pero me alegro de estar además equivocado y por si fuera poco, es la primera vez que estoy de acuerdo con él o ella. Son verdades como puños, aunque le faltó mencionar el nombre de ese gran amigo suyo, que creo que es al igual que el mío, Don Alejo Pérez Santana, todo un caballero y como usted dice buena gente.

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