15/03/2009 - 22:55

La prepotencia envenena la humildad

La prepotencia envenena la humildad

La actualidad socio-política en la que día a día nos vemos inmersos, está presidida por una baratura cada vez más atenuada, es tan bajo el valor de las cosas que se proponen como solución al ciudadano, que no dejan de suponer un baratón de poca monta, de una pobreza argumental tan ridícula que denuncia la poca valía intelectual de sus protagonistas.

No es que pretendamos que la estructura social esté dirigida por ninguna eminencia, porque a la prueba nos remitimos, es casi imposible encontrar a nadie que sea eminente en su línea de actuación, aunque por lo que luego cobran se les debiera exigir tales cualidades, o cuando menos, que no sean totalmente lo contrario de lo que de ellos esperamos aquellos que con nuestros dineros pagamos su estadía.

La situación se vuelve cruenta, cuando estos baratijas, por la falta de un mínimo de cordura en sus acciones para con los demás, con los que no son capaces tan siquiera de encarar la realidad, por carecer de fundamentos rebatibles o defendibles, preñados de caprichos dictatoriales que fundamentan y legalizan en la decisión adoptada por la suma de dos minorías que constituyen una mayoría, la cual les permite protagonizar un encarnizamiento henchido de crueldad y maldad para cebarse en el daño a otra persona, desde donde además alardean de su autoridad confundiéndola con la prepotencia propia del ignorante convulsiv@.

Esta especie de indivídu@s que pululan dentro del Organigrama Oficial de nuestro Estado Democrático, reconocen sin rubor alguno hacer uso del derecho que les otorga la mayoría de votos que les ha situado en el poder, para luego cometer cualquier tipo de aberración, atropello o fechoría con talante inmaculadamente democrático, en cuyo ejercicio no cuentan para nada los derechos de los individuos que pudieran discrepar, que también tienen las mismas consideraciones como indivídu@ tal, dentro del contexto democrático que también limita sus devaneos, pero que al parecer no le son de aplicación, por consideración mayoritaria, con lo cual el grupo de cómplices o compinches, es más numeroso y, además creen estar por encima de la consideración social que sus discrepantes puedan merecer. La prepotencia envenena la humildad.

De estos comportamientos, que les lleva a entronizarse en el poder, que les ciega ante la realidad de un futuro próximo (cuatro años después de…), que les hace pensar y creerse a perpetuidad en ese escaño momentáneo que ocupan hoy, surgen una sarta de actitudes barriobajeras propias de la inseguridad y el temor que el prepotente muestra, cada vez que vislumbra la realidad tras el tul de sus desatinos cotidianos, en un disparatado afán de ignorar la evidencia inmediata de su propio ningunéo. Hoy creen ser algo o alguien, mañana no serán ni su propia sombra y, ¡Ay de aquel que no arroje tras de sí su sombra!... no habrá pasado, porque tampoco ha estado, con lo cual nunca ha sido… ni será.

Ahora, me asalta la duda… ¿Todo esto no será una majadería más de las nuestras?... ¿Habré soñado que vivía en democracia?... ¿Quién mañana no será merece hoy ser?... pero y… ¿Si no es, para que pienso en todo esto, si tampoco está?...

“Solo le pido a Dios, que lo injusto no me sea indiferente, que no me abofeteen la otra mejilla, después de que una garra, me arañó la suerte.” (León Gieco)

 

Comentarios

  • Juan Marrero
    27/04/2009 - 11:27

    Majadero: Me comentaron que las iniciales del nombre del "Topillo" son T.G.B.S.

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  • Zenaida amador
    16/03/2009 - 00:06

    Afortunadamente como dice "mi querido majadero " nada es eterno, todo se acaba, lo qque habría que mirar es ¿de que manera acabará?. Curiosamente hoy iba a poner la canción esta en el foro, la que canta Mercedes Sosa y ana Belén en dos versiones diferentes, y en la que entra esa frase de León Gieco) luego me qarrepentí, y además voy a añadir otra,"si un traidor puede más que unos cuántos, que esos cuántos no lo olviden facilmente". No volverán aser, no tienen sombra.

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