23/02/2009 - 22:15

La mentira como razón de Estado

La mentira como razón de Estado

En nuestro empeño de buscar una y otra vez más, textos que nos pudieran reconducir el pensamiento respecto a la forma de comportarse de nuestros políticos de hoy en día, tropezamos con la crónica titulada “El Gobierno y la cuestión de la verdad”, firmada por el articulista Mariano Grondona, publicada en el periódico La Nación, de la República de Argentina, el pasado día 1 de febrero de 2009.

En ella el Sr. Grondona, con su habitual maestría, narra las curiosidades que se dieron en el debate entre el cardenal Joseph Ratzinger y el filósofo Paolo Flores d´Arcais, cuya temática basculaba en la existencia o inexistencia de Dios.

Si partimos de la máxima de que por aquel entonces el cardenal estaba a punto de convertirse en el Papa Benedicto XVI, mientras que el filósofo Flores, es ateo, creo que no se puede dar una situación más contradictoria entre los interpelantes. No obstante, llegaron a coincidir en la simpleza de las repuestas que los valores evangélicos y filosóficos suelen dar a cualquier planteamiento que se les haga, aduciendo ambos que era una forma inteligente de buscar la verdad en cualquier situación que se diera.

De igual forma, llegaron a la conclusión tras un amplio diálogo, de que el fracaso del comunismo se debió a su derivación como sistema totalitario, en el que el poder del Estado era total y por consiguiente, ajeno a los intereses de la totalidad, el pueblo, lo que denotó la mentira como característica primordial en el ejercicio de la gobernabilidad.

Tras descalificar al totalitarismo comunista por apelar sistemáticamente a la mentira, ampliaron el campo de acción a cualquier sistema totalitario de izquierda o de derecha y nos hacen plantearnos, dentro de una duda razonable, la pregunta de que si nuestros gobernantes nos mienten o nos dicen la verdad.

Porque lo que si está claro, es que nuestros políticos dentro del sistema democrático también nos mienten en sus campañas electorales, formulando una y mil promesas que luego no cumplirán, exagerando sus aspectos favorables y minimizando los desfavorables.

Se nos ha formado un tomate en la cabeza, respecto a que, la mentira no puede ser considerada una característica propia del totalitarismo, ya que, también infecta la democracia y, si todos mienten,… ¿Por qué descalificar al totalitarismo y no a la democracia, dado que ambas beben en la misma fuente?

Históricamente, vemos que en los tiempos del absolutismo monárquico, los reyes se inventaron algo que se venía en llamar “la razón de Estado”, en la que fundamentaban sus decisiones, sin necesidad alguna de contarle al pueblo (los súbditos) la verdad, el cual al parecer no tenía necesidad alguna de ella, tal vez por el temor de una súbita ejecución. La única verdad que era necesaria, era la de los funcionarios ante el monarca, ya que, en caso de engaño se consideraba una grave traición, todo ello, frente al pecado venial que suponía para el monarca aquella razón de Estado o mentira.

Si la democracia es la soberanía del pueblo y no la de un monarca, es el pueblo el que necesita que le digan la verdad, dado que lo contrario es traicionarlo, es deformar o negar la información necesaria para tomar sus soberanas decisiones. En este caso, en el de la democracia, no cabe razón de Estado alguna y la mentira se convierte en un pecado mortal y ante ello, el pecador debe pagar su culpa sin exoneración alguna, porque ha traicionado al pueblo soberano, debiendo ser juzgado (que no ejecutado) pero sin el beneficio de aforo alguno.

Finalmente se llega a la conclusión de que, el totalitarismo es una dimensión desproporcionada del absolutismo, porque hace uso de las dos verdades: una auténtica para los que mandan, que la saben pero la callan, y otra aparente y falsa, para el pueblo, convertido por esta práctica en un conjunto de súbditos y no de ciudadanos, a los que de la misma manera se les miente.

Pero si como sostenía el prelado, esta definición no afecta la naturaleza del totalitarismo, ya que, éste se apoya en la sistematización de la mentira, no aplicando la misma consideración a la democracia, nos vemos de nuevo en una encrucijada y por más que queremos aceptarlo, no podemos dejar de preguntarnos… ¿Que grado de mentira tenemos que tolerar en la democracia para evitar que se convierta en un totalitarismo encubierto?... ¿La gobernabilidad con mayoría absoluta dentro del sistema democrático no propicia un sistema de gobierno totalitario a todas luces?...

Menudo pollo se me ha montado en el meollo… ¿será una majadería más de las nuestras?... Feliz cumple.

 

Comentarios

  • EL MAJADERO
    08/03/2009 - 10:04

    Estimada Zenaida: Para juzgar o prejuzgar a alguien, es necesario antes que nada mentar su nombre o identificarle con claridad, que nunca ha sido mi caso. Vuelvo y le repito, "el majadero" no denuncia ni prejuzga a nadie, en principio, por creer firmemente en la presunción de inocencia de la que él también goza. No puedo pretender disfrutar de los derechos que me otorga la democracia si antes no respeto los derechos de los demás conciudadanos. Son los lectores, los que a raiz de los comentarios y analisis que hago de las situaciones, ponen desde su derecho y respensabilidad, nombre y apellidos a los que estiman protagonistas de esas situaciones. Si no le gusta esta forma de escribir, respeto su opinión, pero en este caso, me toca a mi ser responsable de lo que escribo exclusivamente. Reciba un afectuoso saludo de su atto. y s.s. P.D.- Algún día tal vez se entere el por qué de estas majaderías en todo su contexto. La labor de equipo es así, señora mía.

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  • Neptuno
    25/02/2009 - 08:28

    El indígena no ha llegado a la civilización, si lo hubiera hecho se daría cuenta de que no sólo los que nombra en su comentario son mentirosos (que lo son), también mienten los que llevan varios años desde el gobierno falseando la situación del país día a día, sin querer reconocer la evidencia que lo que tenemos encima no sólo ha venido de EE.UU., sino que es producto de la inmovilidad de un ejecutivo que no tiene ideas para sacarnos del hoyo. Así que amigo Indígena, a cambiar los cristales de las gafas. Saludos cordiales

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  • Zenaida amador
    24/02/2009 - 23:51

    ¡Pues mire que es usted majadero!, yo opino diferente, si los soliloquios son tan claros como para solo poner el nombre de quien o de que opina, pienso que incita al lector a poner nombre y apellidos. No obstante no voy a entrar en discusión con "mi majadero" porque lo considero así desde su primer artículo, muchos me han encantado,otros no los he entendido alguno no he compartido, este es el caso de su comentario, no lo comparto pero lo respeto. Al igual que respeto a todo aquel que hoy no se quiera disculpar, sus razones tendrán y como las desconozco,no entro a exigir nada. Lo dicho, me he disculpado por un comentario jocoso, algún día conoceré a Don domingo Ramírez y nos volveremos a reir juntos de esto. Y otra cosa majadero, siempre en la vida, las personas han juzgado a otras por estas u otras acciones, nadie se libra de haberlo hecho alguna vez, hasta los santos lo hicieron, así que empecemos por ser claros, Dios le librará de juzgar a nadie en público ¿pero en privado tampoco ha juzgado a nadie? si me responde que no, empezaré a creer que "mi majadero" no es humano si no divino, y entonces a partir de hoy en vez de leer sus artñículos, encenderé una vela y empezaré a rezar

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  • Indígena
    24/02/2009 - 20:50

    Amigo majadero ha realizado usted una reflexión digna de enmarcarla. Estoy totalmente en su misma línea. Los que tienen alma y pensamiento totalitario, como Soria, Cospedal, Aguirres, ven normal el mentir y no se ponen ni colorados. Están convencidos que dicen la verdad aunque ni ellos mismos se lo crean. Pero es su verdad porque les conviene para defender sus intereses y no los del pueblo. Ahora lo más lamentable es que personas inteligentes se lo crean. Indígena

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  • EL MAJADERO
    24/02/2009 - 20:17

    Estimada Zenaida Amador, si en el comentario del hecho no nombras al santo, no incurres en ofensa o falso testimonio y por consiguiente no es necesario pedir disculpas a nadie. Si el lector pone nombre y apellido al personaje que tipifica el comentario, es él quien debiera pedir disculpas... Nadie ha arrojado una piedra y luego ha escondido la mano, en mis majaderías saco mis conclusiones, que tengo perfecto derecho y las planteo a mi manera, sin nombrar a ninguna persona (simplemente porque no soy quien para juzgar a nadie), lo que cada lector piense es su derecho y responsabilidad. Por lo general no me dirijo a nadie en particular, son razonamientos, pensamientos en soliloquio, son... en definitiva... majaderías mías.

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  • Zenaida amador
    24/02/2009 - 13:33

    Estimado majadero, opino que no se debe tolerar "ningún grado de mentiras" en democracía, bastantes mentiras hemos tragado ya, para mí esto no es democracia, es totalitarismo encubierto justamente por esas mentiras. Y aunque este no sea el lugar, creo haber leído una pequeña llamada de atención hacia mí o hacia quienes criticaron y condenaron a los exonerados en el caso Faycán, usted dice que hace comentarios y deja caer sus opiniones, y quienes ponen nombres son los lectores. Le diré algo, solo pongo nombres a los que me afectan directamente a mí, he pedido disculpas publicamente por algo que todavía no se que dije, ni el afectado tampoco, porque el único comentario que tengo guardado sobre este señor, es que cuándo le dieron la escoba de oro, (yo pedí un accesi publicamente, por ser la limpiadora de mi calle durante dos años), este comentario ni es dañino ni es ofensivo, es jocoso, por mi parte he cumplido, solo espero que aunque haya dejado caer, comentarios que pudieran haber llevado a error a otras personas, pida usted disculpas también, porque no está bien tirar la piedra esconder la mano, y encima exigir a los demás que sean ellos quienes se disculpen.

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  • Lalita Sánchez.
    24/02/2009 - 11:42

    Aunque yo no entiendo mucho de estas cosas, pero pinta usted Sr./Sra. Majader@ la actualidad con tintes muy tenebrosos, creo que debemos dejar el beneficio de la duda a nuestros políticos, ya que, en caso contrario no actuarían como tales y por consiguiente tampoco tendrían la posibilidad de mentirnos una vez más, como de costumbre. Sí, pero... sí.

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  • Neptuno
    24/02/2009 - 09:24

    No creo en absoluto que sea una majadería, por el contrario, son razonamientos que están de absoluta actualidad porque vemos cada día que los políticos de uno u otro partido nos mienten sistemáticamente, a unos se les llama catastrofistas y de otros dicen (sus correligionarios, claro) que no dicen la verdad por no alarmar a la población. La sociedad española está empezando a hartarse y ya es hora de cambiar las políticas electorales y el partidismo que existe en este país solicitando a voz en grito Listas abiertas. Hasta el momento sólo he oído una voz en contra de éste tipo de elección y ha sido un miembro de un partido nacional, su razonamiento es que no se pueden hacer políticas para todo el país. En mi opinión, durante los treinta años de democracia, los políticas que han hecho estos partidos mayoritarios sólo buscan su perpetuidad en el poder. Mientras un alto porcentaje de la población siga sin querer saber nada de política, los medradores seguirán anidando en los partidos políticos y serán los que lleven la sardina a su brasero. Saludos cordiales

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  • Ciudadano Kent
    23/02/2009 - 22:51

    Tanto las acciones como los razonamientos que realizan y esgrimen los políticos, para entenderlos y aceptarlos, hay que tomarlos desde el lado contrario a lo que ofertan. No son creíbles por entender que estan por encima del conocimiento generalizado del pueblo soberano, al que pretenden engañar a cada paso. Después de 27 años, siguen jugando con el sistema democrático, son unos irresponsables.

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