02/12/2008 - 20:09

Mentes enanas en Telde

Mentes enanas en Telde
Monumento al doctor Chil y Naranjo, en San Juan (Foto TELDEACTUALIDAD)

Cuando la forma de obrar del individuo carece totalmente de convicción; cuando su quehacer adolece de una ideología religiosa, ética o política a la cual adherirse, se puede afirmar que se trata de un “don nadie” que de forma intranscendental pasa por la vida sin pena ni gloria o, como en algunos casos, en un proceder totalmente negativo y haciendo mucho daño a sus conciudadanos.

Este tipo de personaje suele tener dos vertientes bien definidas, pero que en cualquier caso, las dos le conducen por las sinuosas carreteras de la vida, pasando por lugares que le son totalmente desconocidos hasta llegar al puerto de la inutilidad, sí… allí donde llega el remanso de las olas muertas del mar de la ignorancia donde seguramente se ahogará.

El caso es que, es el producto de una mala crianza, de alguien que falto de un mínimo valor ético, desde su ignorancia se mira en el espejo de la vida al cual repiten una y mil veces ser el idóneo o el perfecto dentro del entronque social, sin pudor ni humildad alguna, tanto y tanto lo repiten que, el día menos esperado es capaz de creérselo.

Lo grave del asunto pasa por, cuando los que le oyen auto piropearse, por la rutina del discurso cotidiano y en un alarde de despreocupación o falta de compromiso, se sumen en un absurdo mimetismo y hacen suyos los comportamientos y opiniones de aquel, otorgándole la divina condición del patricio que maneja a la plebe.

Es grave que después de más de dos mil años de evolución, tan sólo en nuestra Era, aún sigamos sin mirar o analizar las vivencias pasadas, los comportamientos y sus resultados, y existan algunos que creen que esa ficticia situación, tal vez de momento privilegiada, les va a durar eternamente y que nunca van a necesitar una mano que les ayude a incorporarse después de la caída en su erróneo andar.

Desgraciadamente, en ese momento, seguro que la mano que le tienden es precisamente la de aquel al que hizo mal, y la tomará desesperadamente, sin recapacitar ni sobre los motivos de su caída ni sobre la razón que fundamenta la acción de quien le ayuda, por considerarlo de obligatorio cumplimiento, aunque sea de dientes afuera.

Esa es la forma de obrar de muchos personajes de nuestra sociedad, quienes se toman la licencia de hacer una valoración de a quienes han de considerar y a quienes no. A quienes han de tener en cuenta y a quienes desechan, por no considerarlos necesarios en su escalada al monte de la ignorancia y la inutilidad inmediata.

Los que somos desechados, apartados, ninguneados o ignorados, tal vez debamos agradecer el trato, ya que, nuestra ausencia o no participación en este tipo de proceder ha sido por exclusión y no por la comodidad de una concienzuda falta de compromiso que nos haría partícipe de la más denigrante de las connivencias.

Podríamos mostrarnos heridos o vilipendiados, perjudicados profesional o económicamente por el trato recibido, podríamos despotricar uno y mil reproches e insultos, pero no, no somos dados a responder con el mismo proceder con el que se nos trata, nosotros hablamos otro idioma y seguramente esas mentes enanas necesitaran un traductor para interpretar concienzudamente cuanto antecede.

Ahora, se me ocurre pensar que,… ¿Tal vez sea una majadería más de las nuestras?

 

Comentarios

  • JAVIER
    03/12/2008 - 01:23

    Ño loco!!! yo vengo de Las Palmas, que pasó?

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