La casa de Saulo

Antonio María González Padrón

La casa de Saulo
Casa natal de Saulo Torón en Telde (Foto TA)
Antonio María González Padrón

Apenas hace unas horas, el periódico La Provincia-Diario de Las Palmas sacó a la luz un artículo en el que se manifiesta el deseo de muchos teldenses de contar, en el Patrimonio Municipal, con la casa natal de Saulo Torón Navarro.

 

La noticia, llevada a sus páginas por la redactora local de dicho rotativo, toma con acierto las palabras de María Isabel Torón Navarro, hija del poeta, así como de otras tantas personas, entre las que nos encontramos.

 

Hagamos un ejercicio de memoria histórica. Don Montiano Torón, que, a finales del siglo XIX, ejercía como Secretario General del M.I. Ayuntamiento de esta ciudad, quedó viudo muy prontamente. Su situación anímica y sus ansias por progresar y darle a sus hijos unas salidas profesionales holgadas, le hizo aceptar la dirección de los Almacenes Generales del Puerto de la Luz, por indicación de quienes fueran sus benefactores, los hermanos Juan y Fernando León y Castillo.

 

Don Montiano, gentilmente apodado por los teldenses El Viejo, para diferenciarlo de su nieto, el poeta-dramaturgo Montiano Placeres Torón, era hombre de instruida formación académica con extensos conocimientos en leyes y en administración de empresas, lo que le hacía valedor del aprecio, la confianza y el respeto del común de sus coetáneos. Con una honradez a prueba de bomba, respetuoso al máximo con las leyes, jamás se permitió actuar a su libre albedrío. Hombre de palabra, tenía gala de no haber defraudado jamás las expectativas que sobre él se habían hecho sus semejantes. Bajo esas premisas y disciplinas educó estoicamente a sus hijos. Por lo que no ha de extrañarnos la magnífica hechura ética y moral con la que fueron adornados sus dos vástagos: Julián y Saulo.

 

En un primer momento la familia Torón Navarro tuvo su hogar en el barrio conventual de San Francisco, en una casa unifamiliar marcada con el número uno de la calle Trescasas, esquina calle Carreñas. Al poco tiempo se trasladarían a otra propiedad de la familia Navarro, concretamente en la antigua calle Real, hoy León y Castillo, número 34 del barrio de San Juan. Ésta última resulta ser una notable construcción con hermosas labores de cantería, adornando puertas y ventanas. Su noble prestancia no la hacen pasar desapercibida por cuantos por allí pasan.

 

Al marcharse la familia Torón Navarro a la capital insular, vendieron el edificio en cuestión a la familia Calderín, en cuyas manos, aun hoy permanece, siendo su actual propietario don Manuel Calderín Hernández.

 

Al pasar de los años, la vetusta morada, ha ido deteriorándose. Cuestión ésta que no ha de extrañarnos, si mantenemos que la misma posee más de trescientos años.

 

Hace ya tres décadas, que se colocó en su fachada una placa de cantería gris de Arucas, recordando que allí había nacido y vivido el poeta Saulo Torón Navarro. Unos años más tarde y por iniciativa de nuestro Ayuntamiento, se instaló sobre ésta un tondo o medallón circular con la efigie del laureado escritor. Estos motivos, más que decorativos, querían llamar la atención del viandante, y así homenajear de forma continuada a uno de los más notables líricos insulares.

 

A principios de los años ochenta, logramos convencer a la Concejala de Cultura de entonces, para que cada año y dentro de las fiestas patronales de San Juan Bautista (24 de junio) se llevara a cabo Un Recorrido Literario, que llevaría por título Homenaje a la Escuela Lírica de Telde.

 

Así, la ciudadanía junto a sus representantes políticos y a la Banda Municipal de Música, deambulábamos por las calles de nuestra ciudad al encuentro de las siete casas de los otros tantos poetas. Al llegar a la casa de don Saulo, siempre le dábamos la palabra a su hija la cantante lírica María Isabel Torón Macario y tanto ella como nosotros reclamábamos, una y otra vez que, bien el Cabildo de Gran Canaria, el Ayuntamiento de Telde o en su defecto el Gobierno de Canarias, adquirieran cuanto antes la edificación, dedicándola por entero a casa-museo de todos los miembros de la Escuela Lírica teldense, a saber: Julián Torón Navarro, Saulo Torón Navarro, Montiano Placeres Torón, Luis Báez Mayor, Hilda Zudán, Patricio Pérez Moreno y Fernando González Rodríguez.

 

Al ser Telde ciudad de escritores de todo tipo y condición, pero también paisaje literario por excelencia, ya que desde el siglo XVI al XXI, se cuentan por decenas los escritores de aquí y allá, que la tomaron como espacio creativo. Bien le valdría poseer una Casa de las Letras, con éste o cualquier otro título, en donde no sólo pudiéramos conservar los más variados objetos personales, que en vida pertenecieron a nuestros escritores, sino ser guardianes de textos originales y bibliografía de los mismos. Para avalar lo anteriormente expuesto, recordemos La Dragontea de Lope de Vega y su canto a la derrota de Drake en Melenara o las célebres Espiritistas de Telde de Luis León Barreto, entre otras muchas obras de interés.

 

Esta propuesta que tantas veces hemos hecho saber a los diferentes cargos públicos que de esta ciudad e isla han sido, la repetimos hoy por escrito, cuando se va a cumplir treinta años de la primera vez que la hicimos. Antes como ahora contamos con el decidido apoyo de ese ciudadano ejemplar que es don Manuel Calderín Hernández, dispuesto, como siempre a revertir la propiedad al Patrimonio común de los teldenses.

 

Antonio María González Padrón es licenciado en Historia del Arte, cronista oficial de Telde e Hijo Predilecto de esta ciudad.

 
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