15/05/2018 - 20:59

El Calero, de la cal al cielo

TA ofrece a sus lectores un artículo del cronista oficial de Teror sobre el devenir del barrio teldense de El Calero

El Calero, de la cal al cielo
La iglesia de El Calero a medio construir desde la calle de Esteban Navarro (Foto cedida a TA)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- TELDEACTUALIDAD ofrece a sus lectores un artículo del cronista oficial de Teror sobre el origen y el devenir histórico del barrio teldense de El Calero.

 

El Calero, de la cal al cielo

Por José Luis Yánez Rodríguez

Y es así. El que ahora es uno de los más populosos, pujantes, y reivindicativos barrios, no sólo del término municipal de Telde sino de todo el sur grancanario comenzó siendo a poco de la conquista un lugar de provisión de cal, materia tan necesaria para la construcción como para el blanqueo de los edificios.

 

En data de 1550 se entregan a Diego Ramírez y Francisco López, cuarenta fanegas de tierras en La Calera, “... en el término de Telde en el lomo que dizen de la calera destrota parte del barranquyto estan quarenta hanegadas de tierras montuosas que nadie las tiene aprobechadas ni aprobecha cosa nenguna las quales alindan con tierra de Diego de Reyna e por otra parte el barranco de Sylba y por otra parte tierras de Ximon Rodriguez”. En toda la orografía isleña, hornos, hornillos, caleros y caleras dejan patente la importancia de este proceso que tras quemar el carbonato cálcico o caliche daba como resultado la tan apreciada cal.

 

Y durante siglos toda esta extensa zona que iba desde la costa de Telde hacia las alturas del municipio se dedicó a un mediana explotación de sus tierras de cultivo y hasta eriales, no tan productivos como las vegas teldenses. Tendrían que llegar los años de mediados del pasado siglo para que el desarrollo del cultivo del tomate y, poco después, los inicios del boom turístico de nuestro sur, dieran un empuje de dimensiones insospechadas a toda la zona.

 

Y al socaire de trabajo y búsqueda de bienestar familiar, toda estas tierras se fueron poblando de hombres y mujeres de Fontanales, Juncalillo, Teror, Tenteniguada,…conformaron unos núcleos sociales muy heterogéneos pero a la vez fuertemente unidos por la exigencia de mejoras en materias sociales, educativas, accesos, etc. Y, muchas veces, de defensa frente a los terratenientes propietarios de las expensas fincas dedicadas a la zafra tomatera.

 

El punto de partida puede considerarse la erección de la parroquia del Santo Cura de Ars en Melenara, en marzo de 1943, con un ámbito territorial muy extenso y que incluía desde la costa teldense hasta barrios como el que hoy nos ocupa. Tal como recordara hace unos años, el sacerdote Andrés Viera llegado a servir como tal en estos lugares terminando la década de los 50… “no había autopista ni medios de transporte…en Melenara había un grupo de pescadores, en los otros barrios la mayor parte de la gente trabajaba en los tomates...”

 

Y hubo que poner manos a la obra. Y es aquí donde mejor se aprecia el carácter más singular, más peculiar de la gente de estos lugares: la necesidad de unirse, de luchar, de exigir que de la nada surgiera todo lo que ha nacido en el extenso territorio que va desde la ciudad de los Faycanes hasta su puerto. En una época en la que la oligarquía económica y la política eran muchas veces poco proclives a atender este tipo de peticiones y mucho menos si eran planteadas como exigencias. Pero en Telde, no. El Telde hubo personas que, surgidos desde un profundo respeto -casi de compromiso cristiano- con estas necesidades pusieron de lo que tenían gracias a sus circunstancias familiares y a su propio esfuerzo, para que ello fuese posible. Entre todas estas personalidades teldenses destacó sobremanera la figura de don Esteban Navarro Sánchez quien, consciente de esas necesidades colaboró de muchas maneras. Fue Esteban Navarro, tal como lo describiera un cronista de mediados del siglo XX “ejemplo de deportista (hermano de José Navarro, el luchador apodado “El Rubio”) sensato, y constante…tanto en la agricultura donde su actividad formal le definió mejor, como hombre de empresa; de fe, de amor a esta tierra canaria, y sus posibilidades”.

 

Esteban Navarro (1873-1955) fue vocal de la Junta Rectora de la Cooperativa Agrícola del Sur y ya en 1953 donaría los terrenos de 750 metros cuadrados para el centro escolar del barrio de El Calero, que serían inaugurados dos años más tarde. Suegro del que en 1974 sería designado Presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria, don Juan Pulido Castro; tuvo siempre muy clara su obligación para con estas personas que desde los años 40 pero sobre todo después de la inauguración de la Autopista de Gando en 1964, convertirían al Calero en una población diversa, motivada, luchadora, tan típica de estos sures grancanarios poblados al calor del crecimiento económico.

 

Y a ese calor se unió también en terrenos cedidos por el propio don Esteban la construcción de la iglesia de Nª Sª de Fátima, que precisamente tras la procesión del día de la Virgen de Fátima de 1961, el ayuntamiento teldense, premió nominando la calle de la Iglesia también con su nombre por su “carácter abierto, de una sinceridad límpida incapaz de ofrecer la menor doblez ni la más insignificante sinuosidad, generoso y desprendido con todos”.

 

La iglesia tardó en hacerse y hasta mediados de la década de los sesenta no se concluyó con sus dos esbeltas torres coronadas de balcones tal como las diseñara el insigne artista José Arencibia y desaparecidos en una reciente restauración. La portuguesa Ambrosina Pinto de la Cruz regaló la imagen de la Patrona y la familia de Esteban Navarro la de su santo homónimo. La parroquia celebrará su medio siglo de existencia el próximo año, una ocasión ideal para unir más a sus habitantes.

 

Todo en El Calero ha costado mucho conseguirlo; y mucho de lo conseguido: asfaltado, centros educativos, alumbrado, hasta el reciente Centro de Atención Especializada (CAE), ha sido gracias al empuje vecinal, magníficamente expresados en la Asociación Bentagache o en personalidades como la de Manuel Cabrera Corujo (Presidente del AMPA del CEIP Esteban Navarro) o su hija Gloria Cabrera, luchadora permanente por estos logros y tantos otros y otras.

 

Yo, recientemente tuve el honor de dedicar al encuentro entre la Virgen de Fátima y Nª Sª de las Nieves en Lomo Magullo unos versos con los que me despido y agradezco profundamente el buen trato que estas buenas gentes me han deparado.

 

Hoy aquí te recibimos

Nuestra Señora de Fátima

que ya del Lomo Magullo

rendida tienes el alma.

 

El siglo que celebramos

de tu santa aparición;

es la ofrenda que a ti hacemos

que impregna orgullo y amor.

 

Y desde el Goro a Jinamar

de La Herradura a Las Huesas

sobre las tierras teldenses

eres sublime princesa.

 

Unidos nuestros fervores

también unen el camino

de las Nieves y de Fátima,

con Telde y con sus vecinos

 

José Luis Yánez Rodríguez es cronista oficial de Teror

(Artículo cedido a TELDEACTUALIDAD por su autor)

 

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