Santiago Gil: "Me asusta lo que podemos encontrar cuando todo esto acabe"

Licenciado en Ciencias de la Información, es un novelista grancanario reconocido y columnista de varios medios de comunicacion, entre ellos TELDEACTUALIDAD

Carmelo Ojeda

Santiago  Gil:
Santiago Gil, en la Casa Museo León y Castillo (Foto C7)

Natural de Guía y licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, es autor de varias novelas. Forma parte de la denominada Generación 21 de nuevos novelistas canarios que destacan por su narrativa.​ Es columnista de varios medios de comunicación, entre ellos TELDEACTUALIDAD.

 

1- La primera pregunta es obligada: ¿Cómo se encuentra? ¿Cómo está pasando estos días y semanas de confinamiento forzoso?

Son días extraños, una experiencia nueva de la vida, por tanto estoy como casi todo el mundo, estupefacto y pendiente de la evolución de la pandemia.

 

Los días los paso escribiendo mucho, leyendo y trabajando en proyectos que espero poner en marcha en los próximos meses.

 

2.- ¿Desarrolla alguna actividad por teletrabajo o de alguna otra forma?

Mantengo las colaboraciones en los medios y aprovecho para corregir un par de novelas que quizá necesitaban este tiempo tan largo para ser reescritas y para poder habitar dentro de ellas sin que nada de fuera me perturbara. Incluso me he atrevido a escribir una nouvelle que discurre en estos mismos días y que acabo de publicar en ATTK Editores (de momento disponible solo en digital en Amazon, pero espero que salga en papel próximamente) con el título de El imposible amor. También he terminado una segunda nouvelle que completa a esta primera publicación titulada La mirada de Eugenia, que será publicada por ATTK en unas semanas. Digamos que esas ficciones me han servido para tratar de ver todo esto desde fuera, con esa distancia necesaria que siempre nos ofrece la literatura para poder entender un poco mejor lo que vivimos.

 

3.- ¿En qué emplea las horas del día?

Siempre he sido muy disciplinado a la hora de escribir. No creo en la inspiración sino en el trabajo diario. Madrugo mucho, escribo, practico algo de deporte (primero en casa y ahora, por suerte, por el barranco Guiniguada), leo, preparo la comida (de estos días saldré mejor cocinero) y, por supuesto, trato de dejar un tiempo para ese dolce far niente necesario para saber que estamos vivos, y que no es otra cosa que sentarme en un sillón y dejar pasar el tiempo dejando la mente en blanco, que a veces es la mejor manera de pensar.

 

4.- ¿Ha recuperado alguna afición perdida en estas jornadas de cuarentena?

Quizá he recuperado el placer de la comida y del tiempo necesario para prepararla y luego para saborearla con tranquilidad, con un buen vino, y tratando de que sea cada día un pequeño acontecimiento. Buscar el placer de lo sencillo, que es al final lo más grandioso.

 

5.- ¿Qué reflexión personal hace de lo que está pasando en todo el mundo en estas semanas?

Me muevo todo el rato entre los dos extremos. Algunas veces creo que habrá un gran cambio y que viviremos siendo más solidarios y menos ambiciosos y gregarios, y otras veces me asusta lo que podemos encontrar cuando todo esto acabe, una posible gran hecatombe económica y social de la que no será fácil salir. De cualquier manera, hace tiempo que aprendí a dejar que, cuando no hay respuestas, sea la propia la vida la que ayude a encontrar los caminos. Vamos a confiar en esa capacidad casi milagrera que ha caracterizado al ser humano tantas veces.

 

6.- ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de lo que está aconteciendo?

La incompetencia de buena parte de quienes nos gobiernan y de quienes aspiran a gobernarnos, sobre todo a nivel nacional. Creo que fuimos dejando en manos de mediocres y de líderes sin empaque (los que salían mejor en las fotografías) nuestro propio destino sin darnos cuenta de que alguna vez ese destino podía complicarse tanto.

 

Hay que recuperar a los que más saben y traer de nuevo a la vida política a todos esos mayores que hemos desaprovechado durante estos años. También descorazona comprobar cómo hemos tratado a esos mayores que nos regalaron la vida que teníamos con su trabajo y su esfuerzo. Urge un cambio absoluto en todo lo que tiene que ver con lo social, y también ha quedado claro que lo público, sobre todo la sanidad y la educación, debe ser siempre lo más importante y lo que no se pueda cuestionar por ninguno de esos especuladores que quisieron echarlo abajo.

 

7.- Telde ha sido uno de los municipios menos azotados por el virus ¿Cómo ve la situación local?

Sigo la actualidad de Telde por los medios y no deja de ser un poco más preocupante por la cantidad de habitantes que tiene y por la situación social de alguno de sus barrios. No hay política que valga ahora mismo que no se asiente en la solidaridad, en que nos apoyemos unos a otros. Las administraciones deben tener esa altura de miras para que nadie se quede atrás tanto ahora como cuando termine el estado de alarma.

 

8.- ¿Cuánto tiempo cree que tardaremos en recuperarnos de la crisis económica derivada de la pandemia?

Ojalá lo supiera, pero sí estoy seguro de que en los próximos cien años todos los manuales de historia y todos los estudios económicos se remitirán una y otra vez a la Covid-19. Parece increíble que hace apenas un par de meses no supiéramos nada de esas letras y esa cifra que ahora ha cambiado por completo nuestra realidad.

 

9.- ¿Se puede sacar alguna lectura positiva de esta calamidad global?

La soledad lleva a la reflexión, al análisis y, en muchos casos, a la creatividad. Quiero pensar que muchos ciudadanos de todo el mundo están aprendiendo a valorar lo que es realmente importante, y que no es otra cosa que la salud y el disfrute de los pequeños placeres cotidianos. También confío en que cambiemos nuestra manera de convivir con el planeta, que defendamos cada vez más todo lo que evite el deterioro del medioambiente.

 

10.- ¿Cree que todo volverá a ser igual cuando se levante el confinamiento?

Es imposible que todo siga igual después del confinamiento. Habrá un antes y un después en nuestras vidas, y creo que nuestro deber es preservar los valores democráticos, sobre todo la libertad y la igualdad, para que nadie nos lleve a los extremos aprovechando la gran crisis económica que se avecina.ue

 

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