Retrasar la coalición

TA ofrece el comentario diario de Rafael Álvarez Gil

Retrasar la coalición
Rafael Álvarez Gil/TA.
RAFAEL ÁLVAREZ GIL

Entre las elecciones generales de diciembre de 2015 y las de junio de 2016, la repetición, tenía que haberse forjado el pacto de izquierdas. No fue así. Y hubo que esperar a los primeros días de enero de 2020, sesión de investidura de Pedro Sánchez, para hacer lo que era inevitable. Pero los números entre el PSOE y Unidas Podemos, más los nacionalismos periféricos, daban desde hace años. Ese retraso se está pagando ahora políticamente.

 

Dicho esto, el director otrora de ‘El País’, Antonio Caño, se ha pronunciado al respecto: la intención del buque insignia del Grupo Prisa era que naufragara la idea mencionada y que el PSOE apostara por el PP y/o Ciudadanos. Cualquier medio de comunicación tiene derecho a su propia línea editorial, faltaría más, y debe ser así porque no queda otra, no existe la objetividad mística en el periodismo, pero otra cosa es que se juegue a que no sea así (algo ficticio) o que el medio de referencia del electorado del PSOE durante muchos años trate de negar que procure revertir lo que se decida en Ferraz.

 

Es evidente que los poderes fácticos en Madrid no querían el Gobierno de coalición de izquierdas, el primero desde la Segunda República. Sánchez lo denunció en La Sexta, señaló al Grupo Prisa como bloque mediático que iba en su contra. Eso sí, luego, en 2019, el propio Sánchez jugó a evitar el acuerdo con Pablo Iglesias y forzó la repetición electoral que solo sirvió para que los dos partidos de izquierdas perdiesen votos y escaños y, a su vez, la ultraderecha creciera en el Parlamento. Menudo negocio.

 

Hoy la realidad es otra. Andalucía ha desatado las alarmas con el retroceso electoral de las izquierdas. Hay una fatiga sociológica porque se empezó en 2020, tarde y porque ya no quedaba otra, lo que tenía que haber comenzado en La Moncloa mucho antes, en 2016. Años perdidos que, encima, coinciden con el ‘procés’. El PP tiene la mirada puesta en conquistar numerosos ayuntamientos en mayo de 2023 y, por último, lograr el poder central. La estrategia es evidente. Se desconocen los motivos, o si es fruto de la pandemia y sus secuelas del confinamiento y desinformación, pero se palpa la derechización de la sociedad. Incluso, entre las generaciones más jóvenes. Factores que, en última instancia, no se observan con el debido tiempo desde el coche oficial y los despachos con moqueta. Por eso los comicios andaluces han noqueado a más de uno. Y, ciertamente, la victoria tan holgada del PP no se la esperaba ni Alberto Núñez Feijóo hasta el mismo domingo por la tarde en el que GAD3 lo indicó en su sondeo. ‘El País’ dirigido por Caño estaría encantado con el tablero actual. Es verdad, que con él al mando, y la Gran Recesión de 2008 mediante que desbarató a las redacciones, su fuste intelectual como cabecera que atesoró desde la Transición ya no era el mismo. Había días, antes y hoy, que el soporte papel estaba enflaquecido en el número de páginas cuando lo tradicional era que fuese un diario que al lector tranquilamente le costase leerlo toda la jornada. El Grupo Prisa apostó por lo que apostó: negar el Ejecutivo hoy existente; es lo que ha venido a reconocer Caño. Llama a desengaños y, de paso, advierte (sin quererlo) los peligros que atenazan a las izquierdas en el horizonte: ¿cómo ganar el pulso político sin una izquierda mediática?, ¿cómo hacerlo si, además, la derecha está en auge?

 

Comentarios

  • Isabel
    24/06/2022 - 10:42

    La desinformación de los medios de comunicación es un auténtico escándalo. Se dice que en Rusia no ha libertad de expresión, pero me temo que en occidente (EU y España) el secuestro informativo es mayúsculo gracias a la precariedad de los periodistas y a las purgas a periodistas que se atreven a plantar cara como Pablo González.

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  • Walo León Almeida
    24/06/2022 - 09:18

    Solo La Base, como en sus anteriores intervenciones con medios propios como La Tuerca o Fort Apache, llevada por Pablo Iglesias, Sara Serrano y Manu Levin ahora son una apuesta mediática de la Izquierda comprometida con los auténticos valores tradicionales de la izquierda más los incorporados de los movimiento sociales del S XXI, El Feminismo, La Ecología, La Economía Circular o Renta básica.

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