La desunión de CC

TA ofrece la columna diaria de Rafael Álvarez Gil

La desunión de CC
Rafael Álvarez Gil
RAFAEL ÁLVAREZ GIL

El PSOE se pasó décadas pensando en cómo desmembrar a CC. Los años noventa, tras la moción de censura, fue un desierto que solo cambió con la ola socialista capitaneada por Juan Fernando López Aguilar en 2007. Y aquello, a efectos prácticos, solo supuso cambios en Gran Canaria: cabildo y ayuntamiento capitalino. Hasta entonces y después, la gran duda del PSOE era cómo ir dinamitando a CC que era catalogada, desde la bancada de la izquierda, como ATI y sus satélites. Es más, en 2007 con la incontestable victoria de López Aguilar (26 escaños) se especuló hasta última hora con la remota posibilidad de convencer a Antonio Castro Cordobez, a Asamblea Majorera o a algún otro que rompiese el acuerdo entre CC y PP forjado de antemano. El quebradero de cabeza para el socialismo isleño desde 1993 fue enorme y persistente.

 

Ana Oramas y la táctica seguida por el ‘clavijismo’ ha logrado lo que el PSOE por sí mismo no pudo durante décadas. La arenga de Oramas en los primeros días de enero de 2020 en la sesión de investidura de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados ha supuesto una hipoteca en pactos posibles de futuro para CC al espetar: "Le digo no, no y mil veces no". En ese instante, todos los intentos de confluencia del nacionalismo canario promovidos por Mario Cabrera y Marcial Morales quedaron deshechos. Y a partir de ese momento, Oramas (conjurada con Fernando Clavijo) ligó la suerte de CC a ATI.

 

El tiempo ha transcurrido y se va confirmando, cada vez más, lo que ATI no quiso asumir: CC retrocede demoscópicamente y, en concreto, en Gran Canaria está totalmente ausente. Hasta en Mogán Onalia Bueno está más próxima ya al PP que a Clavijo; y se trata, nada más y nada menos, que del segundo municipio turístico de la isla.

 

Este es el resultado de la estratagema del ‘clavijismo’ que, primero, echó a los consejeros socialistas del Gobierno en la legislatura 2015-2019 y, segundo, desató una guerra mediática contra Román Rodríguez y NC. Clavijo consiguió que CC quedara aislada, pendiente de un PP que ya no tendría los números de antaño fruto de la ruptura del bipartidismo dinástico y, a la postre, perpetró la activación del desmontaje de su propio partido que no alcanzó ni López Aguilar ni el PSOE años atrás. En Asamblea Majorera y en otros círculos municipalistas temen que la maniobra del ‘clavijismo’, escenificada por Oramas en Madrid, implique un segundo mandato de sequía; de agotadora e ingrata oposición. El mejor escenario al que puede aspirar ahora mismo CC, sondeos en manos, es que Ángel Víctor Torres le conceda tres consejerías. Sin embargo, hay dos factores determinantes que lo impiden: supondría que el PSOE perdería su presencia gubernamental en el Cabildo de Gran Canaria y contaría con el rechazo frontal del PSOE en Tenerife. Por algo Santiago Pérez retornó a la casa común de la izquierda… Toda CC mira a Clavijo y Oramas. 2023 está cerca, aunque ya hay cansancio acumulado. Esperar encima a 2027 sería letal para CC. Y que Oramas pueda coquetear con Vox en el horizonte estatal, arrimando a la organización al PP y a la ultraderecha que irán de la mano, irrita a Cabrera, Morales y a Asamblea Majorera a poco que se sienten conjuntamente a analizarlo.

 

Comentarios

  • Rafael G. Morera
    15/01/2022 - 10:36

    Un excelente articulo de Rafael Alvarez Gil que retrata y desnuda a Coalicion Canaria.....

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