09/09/2017 - 17:04

Álvaro Monzón, senderos del alma isleña

TA ofrece una reflexión del cronista oficial de Gran Canaria, Juan José Laforet

Álvaro Monzón, senderos del alma isleña
Juan José Laforet (d) y Álvaro Monzón (Foto TA)

JUAN JOSÉ LAFORET

Un compromiso imprevisto en el último momento me impidió asistir, como tenía decidido, a la presentación de la guía de senderos grancanarios que Álvaro Monzón ha publicado bajo un título elocuente, Descubriendo Gran Canaria, con un gerundio muy oportuno que parece señalarnos una necesidad imperiosa, un deber siempre aplazado por muchísimos grancanarios, el de acercarse a esa geografía insular cercana, pero al tiempo desconocida y lejana para una gran mayoría, lo que hizo que nuestros antepasados y autores como Domingo Doreste Fray Lesco hablarán de la “transcumbre” para referirse a una gran parte de la isla que ha sido raramente visitada y conocida por sus propios habitantes, pese a sus monumentales atractivos.

 

Sin embargo, estos días agosteños de cierto relax canicular me han permitido una presentación, digamos, particular y personalizada de esta publicación, pues siempre el encuentro del lector con la obra que tiene en sus manos, en un momento y lugar oportuno, hace que la misma incluso se transforme, se complemente, se adentre por sendas insospechadas hasta para el autor; y se hace así verdad aquello de que las grandes obras son al final verdaderas vivencias entre autor y lector.

 

Y junto a ello, al recorrer página a página cada una de las “5 rutas a pie” que propone y presenta muy bien documentadas, magníficamente ilustradas y con un estilo cercano, amical y envolvente, me pareció encontrarme de nuevo con Alvaro Monzón en alguno de aquellos rincones de cumbres y pinares, como me ha ocurrido en más de una ocasión cuando nos hemos cruzado en nuestras respectivas rutas por la isla, y comentamos ciertas particularidades de los lugares donde nos encontrábamos o asuntos relacionados con Gran Canaria en general, pues la naturaleza insular es además un acogedor foro para la tertulia y la charla amena, interesante y distendida, algo que también se aprecia en el trasfondo de los textos que describen cada una de las cinco rutas que propone en esta ocasión –y digo “ocasión” pues este ni es su primer trabajo, ya que tiene otros previos que son una obra compilatoria diría casi enciclopédica, ni será la última, pues estoy seguro que en su taller de ideas ya germinan nuevos proyectos-

 

Hoy, afortunadamente, son cada vez más los grancanarios, así como miles de foráneos, los que van conociendo esa legendaria y sugestiva “transcumbre”, pues cada fin de semana, incluso diría cada día de la semana, es imposible no encontrarse con cientos de senderistas, o de corredores de montaña, en los más diversos caminos e inmersos en los más variados paisajes isleños.

 

Sin embargo, adentrarse en los senderos de la naturaleza exige cierta preparación y ciertas medidas previas, como puede ser un conocimiento del lugar y de la ruta a recorrer, algo que garantice tanto la seguridad de los participantes, como un disfrute mucho mayor y más enriquecedor de su caminata y de su encuentro con los parajes que se le abren.

 

Y es aquí donde aparece la efectividad y la utilización ineludible de una guía como la que ahora ofrece Álvaro Monzón, en un formato cómodo y adecuado incluso para llevar en la mochila, petate o riñonera, y en tres de los idiomas de mayor universalidad, español, inglés y francés, que no duda en abrir con una página que precisamente titula “Camina protegido”, con siete claras, directas y efectivas recomendaciones para que la actividad se realice de forma adecuada y sin riesgos de ningún tipo; al mismo tiempo, es de resaltar como la presentación de cada ruta se inicia con su “nivel de dificultad”, lo que permite a cada persona o grupo saber si la senda que desea recorrer es apta para sus capacidades y circunstancias.

 

Una guía con cinco rutas por muy diversos ámbitos, a través del Barranco de los Cernícalos, un habitat que “…propicia toda una diversidad en equilibrio que nos regala maravillosos olores y colores a lo largo de su recorrido…”, de una “Circular de Fontanales” donde el otoño se convierte en una “…verdadera sinfonía de colores…”, la laspalmeña “Bahía de El Confital” donde su aúnan “…playas, ciudad, volcanes, restos etnográficos y prehispánicos…”, la “Ventana del Nublo” en las cumbres más altas donde “…admirar un paisaje geológico y petrificado que, con buen tiempo, incluso estará adornado con las nieves del pico más alto de España…”, o una sugestiva excursión por “Inagua – El Viso” una “…rica biodiversidad que disfruta de aire puro, esbeltas y rocosas montañas e insólitos y remotos parajes…

 

Un paraíso escondido entre altas montañas que le sorprenderá…”, que permitirán a quién las haga de forma pormenorizada tener un conocimiento muy cercano y certero de una isla que también ha sido definida por Fray Lesco, sin equivocarse en su apreciación, como “continente en miniatura”; una guía que es también un merecido homenaje al 35 Aniversario del Colectivo Turcón, a sus 35 años de educación ambiental y de sus publicaciones de temática ecologista, y además un recuerdo emotivo y emocionado de quien fuera un pionero en la promoción de estas ediciones de rutas por la isla, David Díaz Meneses. Una guía que es mucho más; es un libro donde Gran Canaria se crece en la luz de estas tardes estivales por los senderos del alma isleña, tal como Álvaro Monzón las ha vivido y soñado en cientos de horas a través de todas ellas.

 

Juan José Laforet es cronista oficial de Gran Canaria.

 

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