12/04/2018 - 06:44

Guillermo Pérez trata en Telde los efectos de la revolución rusa en el mundo

En la tercera ponencia del curso que se celebra en la Casa-Museo León y Castillo, en el que interviene este jueves el catedrático Ricardo Martín

Guillermo Pérez trata en Telde los efectos de la revolución rusa en el mundo
Guillermo Pérez, anoche en Telde minutos antes de su conferencia (Foto Antonio Alí)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- El profesor Guillermo Pérez Sánchez, catedrático de Historia Contemporánea y director del Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid, abordó anoche en Telde el impacto que tuvo la Revolución Rusa en Europa.

 

Pérez indagó en las repercusiones del fenómeno revolucionario de 1917 en la tercera ponencia del X Curso de Historia de las Relaciones Internacionales que se celebra en la Casa-Museo León y Castillo, organizado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), a través de su Facultad de Geografía e Historia, y el Servicio de Museos de la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canarias.

 

Crónica de la conferencia de Guillermo Pérez

por Jesús Ruiz Mesa

Con la tercera ponencia impartida la tarde del miércoles 11 de abril continua el ciclo de conferencias del XI Curso de Historia de las Relaciones Internacionales en la Casa Museo León y Castillo, Centro de Estudios de Historia Contemporánea, programa de ponencias que conmemora el Centenario de la Revolución Rusa 1917-2017, que vienen siendo impartidas desde el lunes 9 al viernes 13 de abril, por destacadas personalidades, especialistas en las materias históricas que en esta edición se centrarán en uno de los hitos históricos que influenciaron la política, sociedad, economía y relaciones internacionales en el pasado siglo XX, la Revolución Rusa de 1917 y sus consecuencias mundiales.

 

Recibidos en la institución museística teldense de la Casa Museo León y Castillo como Centro de Estudios de Historia Contemporánea, Casa-Museo que nace en 1954, fruto de la preocupación del Cabildo de Gran Canaria por salvaguardar el legado de los hermanos Juan y Fernando de Léon y Castillo. Dos grancanarios, uno ingeniero de Caminos, Canales y Puertos nacido en Las Palmas de Gran Canaria, don Juan, hacedor de grandes obras de infraestructura muy necesarias para el desarrollo de Gran Canaria como fue el Puerto de La Luz, y su hermano Fernando, nacido en Telde, político y diplomático español, ministro, vicepresidente de las Cortes, senador vitalicio del Reino y Embajador de España en París durante 32 años. Convirtiéndose esta casa en un Museo donde se realizan según los programas numerosos y diversos actos culturales que complementan culturalmente las funciones propias de la entidad museística teldense.

 

Presentado por el Director del Curso Dr. Javier Ponce Marrero, Profesor Titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que agradece la colaboración del ex director del museo Antonio González Padrón, y de los que han aportado durante estos diez años, la excelente labor y su mejor hacer para hacer realidad estos cursos de Historia de la Relaciones Internacionales, hasta este año 2018 en su XI edición, con temas que se han planteado siempre desde la actualidad de los acontecimientos históricos.

 

La tercera conferencia que con el título El Impacto de la Revolución Rusa en Europa, imparte el Profesor Dr. D. Guillermo Á. Pérez Sánchez, Doctor en Historia Contemporánea-con Premio Extraordinario- por la Universidad de Valladolid y Catedrático de Universidad en el Departamento de Historia Moderna, Contemporánea de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Valladolid y Director de su Instituto de Estudios Europeos. Ha realizado estancias de investigación y docencia en las Universidades de Paris X-Nanterre-, París XII-Val de Marne-, La Sapienza de Roma, Instituto Universitario Europeo de Florencia (Salvador de Madariaga Fellow), Universidad de Vesprem y Pecs (Hungría), Universidad Nacional de Rosario (Argentina), Universidad de la República (Montevideo, Uruguay), Universidad Católica de la Santísima Concepción (Concepción, Chile), Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (Valparaíso/Viña del Mar, Chile), Universidad de Guadalajara (México).

 

Expone a modo de sinopsis de su interesante disertación ante el público asistente un informativo guía como avance de su ponencia con la proyección de un power point de textos e imágenes que apoyaron documentalmente el tema de referencia: “El Impacto de la Revolución Rusa en Europa”: si de una maldición bíblica se tratara, las tierras de Europa sufrieron dos Harmagedones en el siglo XX. Para desdoro de los ideólogos y dirigentes de las potencias vencedoras de la Gran Guerra y para desventura de los europeos en su conjunto, la paz estalló veinte años después de ser impuestas, impulsada por las agresiones nazi y soviética al Estado de Polonia.

 

Después de la Segunda Guerra Mundial, los territorios delimitados, de norte a sur, por el río Oder y los Sudetes y las estepas de Bielorrusia, Ucrania, la cordillera Balcánica y el mar Negro, alcanzaron un valor estratégico de primer orden, de manera especial para la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que pudo llevar a cabo dos de sus grandes objetivos: crear un cordón de seguridad (conocido como el Telón de Acero) y exportar la revolución socialista soviética. Teniendo en cuenta la situación central de Alemania, los ejércitos aliados en su marcha hacia Berlín-corazón del mundo germánico- prefiguran sus propias zonas de influencia al Oeste y al Este de la capital del Reich. La potencia oriental era la Unión Soviética y, por tanto, todos los países dentro de la extensa franja territorial ya descrita cayeron bajo su influencia. Desde este punto de vista y como consecuencia directa de la guerra, surgió una nueva realidad geopolítica: Europa del Este.

 

De este modo, Europa del Este se convirtió, dentro de las previsiones de Stalin, en la frontera del imperio soviético, el cordón defensivo o de seguridad ya citado. Estas pretensiones del líder comunista no pudieron ser impedidas por sus otrora aliados bélicos, que debieron doblegarse ante el empuje del Ejército Rojo en su avance hacia poniente. La división y polarización entre el Este y el Oeste se consumó durante los primeros años de posguerra, cuando las relaciones entre los vencedores se deterioraron irremisiblemente ante la actitud desplegada por la URSS en su zona de influencia, y se caracterizaba por el apoyo desmesurado a los partidos comunistas o violación sistemática de los acuerdos de paz para la reconstrucción democrática y el libre ejercicio de la soberanía en todos estos países. A partir de este momento la zona de influencia soviética-Europa del Este- fue transformada en un espacio “satelizado” en el cual los países de su órbita comenzaban a relacionarse con el astro rey -la URSS- a través del vínculo de “mando-obediencia”-, el mismo que mantenían los respectivos partidos comunistas con relación al Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).

 

Sin embargo, el proceso se inició antes incluso de terminar la guerra. En la certidumbre de que se encontraban ante una situación irrepetible para realizar la revolución proletaria –consumada, como sabemos, treinta años antes en la Rusia zarista-, los partidos comunistas nacionales –con mayor o menor apoyo popular según se tratara de países como Checoslovaquia, Bulgaria o Polonia, por referirnos a ambos extremos-, se apresuraron con gran disciplina y vitalidad a participar en gobiernos de coalición conforme a la consabida doctrina del Frente Popular. Los comunistas, siguiendo a la perfección la teoría leninista de “vanguardia del proletariado”, pasaron con la inestimable ayuda soviética a controlar los gabinetes rápidamente al hacerse con ministerios clave como Interior, Justicia, Defensa o Información.

 

Ejerciendo sin complejos su autoridad, procedieron a organizar en beneficio propio elecciones pluralistas tal como les obligaban los acuerdos de las cumbres celebradas al más alto nivel. Allí donde no ganaron, actuaron con energía contra los partidos de oposición a través de procesos sumarísimos basados en acusaciones sin fundamento de “lesa patria”: todo elemento sospechoso de “fascista”, “colaboracionista” o “contrarrevolucionario” fue depurado o liquidado físicamente. Al mismo tiempo, los partidos políticos fueron satelizados, absorbidos o simplemente, desaparecieron. De una u otra forma, la implantación absoluta del sistema socialista de tipo soviético no pudo hacerse en todos los países sino por la fuerza.

 

Según la interpretación de Zbigwiew Brzezinski se dio en ellos un rechazo orgánico al dogma marxista-leninista- es decir, a la versión del marxismo que, construida por Lenin, consagró Stalin- del mismo modo que como un organismo vivo rechaza órganos que le pretenden trasplantar. El primer proceso revolucionario de la posguerra en la Europa del Este fue consumado por los comunistas entre 1945 y 1048. Cuando se produjo la reacción occidental ya había caído sobre estos países el telón de acero. En palabras de Václav Havel, lo que se produjo a partir de ese momento, y durante las cuatro décadas del sistema socialista, fue <>.

 

Fue durante los cuarenta años de “Guerra Fría” cuando el término “Europa del Este” tuvo sentido y vigencia: no significaba otra cosa que un conjunto de países -Polonia, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria - alineados en bloque en torno a la URSS y organizados según el modelo socialista de tipo soviético”.

 

Un interesante y concurrido debate cierra este acto del XI Curso de Historia de las Relaciones Internacionales en su tercera ponencia. Enhorabuena y muchas gracias.

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD. 


 

Ponencia de Ricardo Martín de la Guardia, este jueves

Este jueves, a las 19.00 horas, intervendrá Ricardo Martín de la Guardia, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid. La revolución que cambió el mundo será el tema que aborde en la cuarta ponencia del curso.

 

Enviar Comentario

X