04/01/2018 - 07:26

El valioso legado del teldense Antonio María González Padrón

TA ofrece una reflexión del profesor y escritor Christian Santana sobre la figura del cronista oficial de Telde

El valioso legado del teldense Antonio María González Padrón
Christian Santana (Foto TA)

CHRISTIAN SANTANA

Desde pequeño me educaron para ser agradecido, porque el tiempo y el esfuerzo que los demás nos dedican merece su justa correspondencia, y porque cada vez es más difícil encontrar ejemplos de generosidad entre quienes nos rodean.

 

Por eso no quiero dejar pasar la oportunidad de destacar la profesionalidad y la dedicación de Antonio María González Padrón (Telde, 5 de enero de 1955). Y es que el hecho de que la víspera de Reyes se jubile como director de la Casa Museo León y Castillo es la excusa perfecta para destacar lo mucho que ha aportado a su ciudad natal, a Gran Canaria y a la cultura en general. Demasiadas razones para que yo, exalumno suyo y vecino de Salinetas, lo deje pasar.

 

Licenciado en Filosofía y Letras, en la sección de Geografía e Historia, y especialista en Historia del Arte por la Universidad de San Fernando de La Laguna, además de diplomado en Estudios Canarios, mi paisano es un gran motivo de orgullo. No en vano, es presidente de la Asociación de Amigos de las Casas-Museos y Fundaciones de Escritores de España y Portugal. Además de constar, a título personal, como académico correspondiente de la Real Academia de la Historia; miembro de Número de la Sociedad Científica El Museo Canario; de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria; de la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias; de Raeco (Real Asociación Española de Cronistas Oficiales); del Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria; de ICOM-España; y de la Asociación Profesional de Museólogos de España.

 

Ejemplos que hacen que sea lógico que fuera nombrado como cronista oficial de la ciudad de Telde desde el 7 de noviembre de 1985; y que su Ayuntamiento le reconociera como Hijo Predilecto el 13 de junio de 2008. González Padrón fue el primer presidente de la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias, cargo que desempeñó entre 2003 y 2006. Es premio Puertos de Las Palmas a la Labor Sociocultural (2014); y pertenece al Comité Científico del Museo de Bellas Artes de Las Palmas de Gran Canaria.

 

Ciertamente, la nomina de méritos es infinita y se ha forjado con paso firme, conformando una trayectoria impecable. Cada tarea que ha abordado la ha tomado con enorme rigurosidad, siempre serio, siempre con un sentido de la responsabilidad digno de encomio. Una persona excelente que busca la excelencia y que transmite su sabiduría con vocación didáctica. Escucharle en una conferencia es una delicia. Nunca hay papeles en su atril y diserta de forma tan pedagógica que, en más de una ocasión, el espectador tiene la sensación de que él mismo ha vivido directamente el acontecimiento histórico que relata. Sus más de 18 monografías publicadas; sus más de 150 artículos y ponencias que han visto la luz; sus más de 190 artículos de opinión; sus más de 190 conferencias; sus 8 críticas literarias; sus 11 prólogos; sus 43 pregones; y más... Mucho más. Tanto que da vértigo.

 

Este es el Antonio María que ha hecho lo que pocos, que ha demostrado que obras son amores y que no hay mejor forma que demostrar de lo que uno es capaz que trabajando duro. Porque la palabra es hermosa, si se cumple, y él lo hace, siempre, sin excepción. Nunca traiciona sus principios.

 

Como decía al inicio, fui alumno suyo, pero es que, además, tuve la enorme suerte de trabajar con él codo con codo, concretamente siendo yo coordinador de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria. Una experiencia inolvidable, gracias al valioso y excelente personal de la Consejería, además de lo mucho que me enseñó mi compañero y consejero Pedro Luis Rosales Pedrero. Sin embargo, debo admitir que, de entre todos, que me trataron de maravilla, siempre sentí especial debilidad por Antonio María. No sólo por sus evidentes capacidades y su apabullante currículo, sino por todo lo que me ayudó y me supo aconsejar.

 

Ese es Antonio María, con la humildad de los sabios, el cariño de un amigo, el consejo de un profesor, y el valor de quién hace las cosas por amor al arte y la cultura. Telde y Gran Canaria han sido afortunadas todos estos años por tenerle. Yo, teldense, discípulo y amigo, porque no me canso de decirlo, sé que llegara un buen día en el que se le valore como merece. Y que a los más jóvenes se les diga: "Hubo un tiempo, en la época de Antonio María Padrón González?". Porque si creemos que lo mejor está por llegar, es precisamente gracias a personas únicas, ejemplares e irrepetibles como él. Otra excusa más para sentirse orgulloso de ser teldense, y de defender y cuidar la cultura y la historia por la que tanto y tan bien ha trabajado.

 

Christian Santana Hernández, natural de Telde, es doctor en Filología Inglesa y escritor.

 

Comentarios

  • Julio Pérez Tejera
    08/01/2018 - 15:00

    Enhorabuena a Don Antonio María González Padrón, al que el gozo de la jubilación (del latín jubilatio -ionis) sólo alcanzará a darle la libertad horaria. Por lo demás, no va a poder jubilarse porque sus actividades han estado tan íntimamente ligadas a su vida que el acabarse las unas sería como acabarse la otra. El Conservador del Museo, el Cronista Oficial, el Historiador, el Académico, el Hijo Predilecto (que también lo es), el esposo, el padre, el amigo... Múltiple y plural en una pieza. Vaya esta décima como mínimo homenaje: Creo que no vas a poder/ jubilarte, pues llegar/ consiste en venir a estar/ en donde no se halla, un ser./ La alegría, en el quehacer/ de la vida, fue contigo/ siempre. Por eso te digo:/ Si júbilo es tu vivir, / ya es tuyo, no ha de venir./ ¡No te jubilas, mi amigo! Un abrazo

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  • José Luis Berg
    05/01/2018 - 14:51

    Antonio González Padrón ha acumulado sobrados méritos para que consideremos que seríamos nosotros, los teldenses, los honrados si la Corporación lo nombra Hijo Predilecto de Telde. Nada más que agregar. La labor de don Antonio, como la de Nico Castellano, son la expresión de una vocación social tan evidente que no se le ocultan a nadie que no tenga celosas y mezquinas piedras en el corazón. Gracias, don Antonio; gracias, don Nicolás.

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