18/05/2017 - 16:48

Artenara embelesa a un centenar de teldenses

Artenara embelesa a un centenar de teldenses

TELDEACTUALIDAD

Telde.- El programa Encantados de conocerte, una iniciativa de la Casa-Museo León y Castillo que consiste en excursiones sabatinas a diferentes municipios de la Isla, visitó el pasado sábado 13 de mayo Artenara.

 

El grupo, formado por 140 personas, disfrutó de un recorrido por los lugares más emblemáticos del municipio cumbrero y de privilegiadas vistas del Roque Nublo, el Bentayga y la cuenca de Tejeda. Todo ello con José Antonio Luján Henríquez, cronista oficial de Artenara, y Antonio María González Padrón, cronista de Telde y director de la Casa-Museo León y Castillo, como guías.

 

Descubriendo Artenera

por Jesús Ruiz

 

La Casa Museo León y Castillo de Telde dependiente de la Red de Casas Museo del Cabildo de Gran Canaria en su programa cultural “Encantado de Conocerte”, continua con el éxito de asistencia de público obtenido en las anteriores visitas a las localidades grancanarias de Valsequillo, Gáldar, Agüimes, Arucas, Ingenio, Santa Brígida y Teror. 

 

Esta vez con la inscripción de 140 personas, la mañana del sábado 13 de mayo se realizó la visita cultural al pueblo cumbrero de Artenara. Recorrido que como todos los realizados se inició a las puertas del Parque urbano de San Juan para tomar la ruta por Arucas, La Goleta, Valleseco, Pinos de Gáldar y tomar la GC 21, hasta llegar a las mismas laderas, entrada del bellísimo entorno pueblo de Artenara, donde fuimos recibidos por el Cronista Oficial de este pueblo, don José Antonio Luján Henríquez, presidente de la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias, Coordinador del Anuario Crónicas de Canarias, Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de La Laguna, Catedrático de Lengua Castellana y Literatura de Secundaria. Hijo Predilecto de Artenara. En 2012 le fue otorgada la Insignia de Oro del Municipio de Artenara. Es Socio Honorífico de la Escuela Luján Pérez y miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria.


Autor de numerosas publicaciones, Aspectos históricos de Artenara (1ªedición, 1994); La obra poética de José Cástor Quintana Sánchez; el ensayo El paisaje de Gran Canaria en la literatura (1999), y una extraordinaria recopilación de artículos periodísticos en Piedra Lunar (2003). Promotor de “La Ruta de Unamuno en Gran Canaria”, coordina el catálogo Unamuno, encuentro con la isla (1999), y es coautor de la guía didáctica La Ruta de Unamuno en Gran Canaria (2004). La actividad económica de Artenara (2012); Tempestad de piedra (2009); El arca de Ismael y otros relatos de Covanara (2012); y la obra poética Salmodia Atlántica (2013). Colaborador del Periódico La Provincia/Diario de Las Palmas en su sección Piedra Lunar.


El grupo visitante desde la salida de Telde con la asistencia del Cronista Oficial, D. Antonio María González Padrón, director de la Casa Museo León y Castillo, en el trayecto adelantó información sobre las características geográficas, históricas y sociales de Artenara. En un acceso interesante, sobre todo a partir de las aproximaciones a la cumbre que lucía todo el esplendor de un luminoso día de primavera, temperatura y color, que nos predisponía a disfrutar de este deseado paseo por Artenara como así ocurrió durante el recorrido. El pueblo cumbrero de Artenara exhibe una colección de esculturas de conocidos artistas, entre otros, Manuel González Muñoz, Máximo Riol Cimas, José Luis Marrero, y la reciente inaugurada en 2015, El Faro de los Alisios, a partir de una creación artística de Emilio Padrón Miranda, otra de las esculturas recién instalada, El Faro de los Alisios, en el Mirador de los Poetas.


Llegados ante el Mirador de la Atalaya, topónimo detallado y recogido en documentos desde el siglo XVI, donde se erigen las monumentales esculturas en acero cortén, Foresta y Protego, obras del escultor afincado en Telde, Máximo Riol Cimas, en homenaje a los trabajadores de medio ambiente y conservación de la naturaleza. En este escenario se inicia la intervención de Luján, en el que nos describe la necesaria visión y lectura como un libro abierto del paisaje y paisanaje que tenemos ante nuestros ojos, en su versatilidad de conjunto de paisajes, asimetría y climas diferentes, que disfrutamos en Gran Canaria. Artenara asentado sobre una balconada natural de las cumbres de la isla, se puede considerar como un lugar privilegiado para hacer una síntesis geográfica, socio-económica, etnográfica e histórica, de la evolución de un pueblo situado en nuestra cumbre, punto limítrofe de los Municipios de Gáldar, Agaete, San Nicolás de Tolentino, Tejeda y Valleseco. 


A 1279 metros de altura, es el núcleo urbano más alto de la isla, el pueblo más pequeño, y de menos recursos propios. Municipio de 69 km2, la cota más alta está situada en Los Moriscos, a 1770 mts, cerca de la Cruz de Tejeda, rodeado de profundos y abruptos valles, laderas, que descienden hasta la zona litoral de la playa fósil de Las Arenas, al final de los escarpados riscos del Andén Verde, con acceso muy difícil. Y arriba desde cualquier mirador el espectacular e impresionante paisaje del Municipio de Tejeda, frente a los iconos geográficos de los Roques Nublo, Bentayga, y demás accidentes de la depresión geológica que ha dado lugar a la cuenca de Tejeda, que el tiempo y la erosión ha cincelado como una maravillosa Tempestad Petrificada.


El casco urbano de Artenara en torno a su iglesia lo formaron una población que en realidad ha crecido muy poco, llegó a tener 2200 habitantes, en la actualidad cuenta con una población de 1281 habitantes, muy dispersa en diferentes pagos de esta geografía con sus propios recursos de agricultura, ganadería, etc, en su lenta evolución cuenta en los años 1960-1970 con mucha emigración a otros lugares. Hasta la década de los años 30 apenas unas pocas casas se situaban junto a la actual iglesia,  la mayoría de la población vivía en casas-cueva, hábitats situados al borde de las abruptas laderas que forman parte del paisaje rural de este accidentado municipio. Actualmente, el uso de las cuevas es algo habitual en todo el municipio de Artenara, tanto para uso residencial, como agropecuario e incluso turístico. Un bello panorama se divisa desde el Mirador de La Cilla, cuyo acceso después de atravesar un túnel  de unos 80 metros, da a un solapón o terraza con un magnífico mirador panorámico, espacio que también alberga un famoso restaurante. Sobre esta montaña y mirador se sitúa la blanca escultura del Sagrado Corazón de Jesús, del artista, José Luis Marrero.


Descendiendo por el casco urbano una parada ante la escultura del artista canario Manolo González dedicada al mundo ciclista, a la Federación de Ciclismo de Gran Canaria cuya patrona es la Virgen de la Cuevita, donde cada año en agosto hay una concentración de ciclismo para homenajear a su Virgen. El escultor Manolo González, con estancias en Artenara donde conserva su casa cueva, es autor de la escultura dedicada a Los Piqueros de Artenara; en el Parque Nuevo, el timple esculpido en piedra como homenaje al folclore de Canarias; un busto como homenaje a Antonio Guillen, el dedicado a Unamuno en el Mirador de su nombre, otras obras, como el Tritón de La Laja, el Guiniguada, etc, en Las Palmas de Gran Canaria. 


Sobre el Mirador de los Poetas, en el antiguo camino real que enlaza con Tejeda, una escultura, El Faro de los Alisios, inspiración poética basada en una creación artística, obra de 35 cms. de Emilio Padrón Miranda, obra escultórica que surgió a raíz de la conmemoración del Centenario de la Escuela Luján Pérez de Las Palmas de Gran Canaria (1918-2018), que se celebrará en enero de 2018, fruto de un planteamiento cultural, en un encuentro anual de escritores y artistas, como expresara Luján Henríquez en su Iniciativa y Simbología, <>, en un enclave geográfico que saluda a los alisios desde este mirador cumbrero de Los Poetas, en Artenara. Proyecto presentado en octubre de 2015 en el Gabinete Literario. Primera obra pública que de manera permanente exhibe la Escuela Luján Pérez, participando de la red de esculturas del museo al aire libre de Artenara.  


La visita al templo parroquial de San Matías en su vinculación artística con la ciudad de Telde, destacan los murales del altar y naves laterales, obras del pintor teldense José Arencibia Gil, encargadas en 1960, autor de otros murales como los de la iglesia de San Francisco de la Alameda de Colón, en Las Palmas de Gran Canaria, e iglesia de Santa Lucía. Un artista teldense cuyos trabajos pictóricos son muestra de su influencia artística en la isla. En Artenara durante sus estancias se identificó con el mismo pueblo considerando el lujo que hoy representa admirar estos frescos de la iglesia de San Matías, representando La Ascensión del Señor, La Asunción de la Virgen en la nave derecha, y Elías ascendiendo al cielo en el carro en la nave izquierda. Y sobre el friso inferior los paisajes y pueblo de Artenara, y la Caldera de Tejeda.


 En el exterior de la fachada una placa conmemorativa expone: “Templo Parroquial de San Matías. En este lugar se erigió a comienzos del siglo XVII la primera ermita de Artenara vinculada al Beneficio de Santiago y al Convento Franciscano de Gáldar. Declarado Curato en 1742 se erige en parroquia en abril de 1782. En 1870 se levanta el actual templo que fue reconstruido a mediados de este siglo con la edificación de las torres. La decoración interior se culmina en 1968. Artenara 25-II-1996”. Las imágenes de San Matías (anónima, 1719), Virgen del Rosario (1886), San Juan Evangelista (1901), y el cuadro ángel de la Guarda (1872). El apóstol San Matías Patrón de Artenara desde 1679, fue declarado Patrón de los Pinares de Gran Canaria en 1997. La fiesta se celebra el último domingo de febrero.


Antonio González Padrón en su intervención expresa la biografía y obra de José Arencibia Gil, que nace en 1914 en Las Palmas de Gran Canaria, pero pronto su familia se traslada a Telde, donde se educa bajo la atención de don Miguel Benítez, quien le enseña a pintar, demostrando dotes desde pequeño pintando a dos manos. En Madrid estudia en la Academia de Bellas Artes de San Fernando donde logra la licenciatura en Bellas Artes. Con la guerra civil se le moviliza en Madrid en el bando republicano. Al término de la contienda civil fue confinado en Valencia por dos años. Tras contraer matrimonio permanece un año en Venezuela. De regreso en Telde se le encarga uno de los proyectos artísticos urbanos para embellecer la ciudad, reformar las salidas y entradas, arreglar el barrio de San Francisco y pinturas de temas religiosos. Pinta en la iglesia de Santa Lucía de Tirajana, la iglesia de San Francisco de Asís en Las Palmas, la capilla del antiguo hospital de la Virgen del Pino de Las Palmas. Procedimientos de pinturas al fresco, sobre el muro directamente, pero en realidad son pinturas al óleo sobre tejido para que no le afecte la humedad. 


Arencibia planteó tres cosas en estas pinturas de Artenara basadas en una trilogía bíblica, estudiando muy bien sus personajes, un Cristo resucitado que asciende victorioso a los cielos, en la parte baja representa a los apóstoles y mujeres y entre ellas a la propia Virgen, las tres Marías. El mundo de los ángeles, el carro de fuego elevándose hacia la señal de la Cruz, y María señalada por el Espíritu Santo. Los personajes representados son pescadores de la playa de Melenara, el único representado de Artenara, un joven, personaje popular, “Adolfito”. La composición sin ser muy lineal, sin isocefalia, forman un conjunto diferente de personajes, en una atmosfera de profundidad, que enmarca toda la pintura. Con las primeras vidrieras se pretendía crear un ámbito de recogimiento interior, plasmando los matices de las puestas de sol y efectos del atardecer tras estas montañas cumbreras, repitiendo esos matices sobre el fresco numerosas veces hasta lograr el cromatismo del ocaso sobre las cumbres. José Arencibia, falleció repentinamente en 1968, su hijo Luis, residente en Madrid, escultor, pintor, escritor, que conocía el trabajo de su padre, en épocas posteriores visitó la obra pictórica, y en el reconocimiento que se le rindió a su padre en el 2014, con la entrega de la Insignia de Oro del Municipio de Artenara, a título póstumo. 


La siguiente parada en este estimulante recorrido se realiza en el mirador de Unamuno, para contemplar el paisaje panorámico que desde este punto el escritor y pensador vasco admiró con gran interés,  espectáculo natural calificando su visión de Tormenta Petrificada; en un lateral una placa en bronce informa de dicha reflexión cuando el intelectual español estuvo en este lugar en 1910: “¡Qué sueño el de la vida sobre aquel abismo pétreo!”.


José A. Lujan presentó el proyecto cultural de la Ruta de Unamuno, estando en la presidencia del Cabildo el teldense don José Macías Santana, recientemente fallecido. Con el apoyo del Ayuntamiento de Artenara el proyecto se aprueba, creándose la Ruta de Unamuno. Miguel de Unamuno pasó un mes en Gran Canaria en 1910 con motivo de la celebración de unos juegos florales. Dicho recorrido nace en Las Palmas, sigue por Teror, sube a las cumbres, y él describe nuestros paisajes y las convulsiones de la tierra, caracterizándolos con personajes míticos,  observa aquella Tempestad Petrificada como un lema para ver nuestro mundo interior. Él nos enseñó a ver y apreciar el paisaje, planteando esa visión en todos sus aspectos naturales, incluye el paisaje de Gran Canaria y La Laguna de Tenerife en el circuito de los paisajes europeos e hispánicos, que recoge en el libro, Por Tierras de Portugal y España. Esa es la razón de que el recuerdo de Unamuno permanezca siempre en Artenara, en su mirador, mirando extasiado el paisaje  sobre el abismo, y se le conmemora con la escultura del artista Manolo González.


Se visitan las Casas Cueva parada obligada de esta ruta, hábitat natural horadado en la roca y adquirida en 1962 por don Santiago Aranda, quien la rehabilita manteniendo sus características propias de este tipo de vivienda en Artenara, que dejó para la posteridad como un tributo etnográfico a los últimos cien años con sus formas de vida. Luego, el Ayuntamiento las adquiere y la convierte en Museo Etnográfico Casas Cuevas. Nos recibe el docente jubilado, colaborador cultural altruista del Ayuntamiento, Hijo Adoptivo de Artenara, don César Agut Ferrer, que informa detalladamente sobre este Museo, desde un patio  canario, hasta los diversos interiores que muestran: la Cueva nº 1, tres aposentos donde se reflejan el modo de vida de las familias que las ocupaban, dormitorios, muebles, ropajes, talla, etc. La Cueva nº 2 dedicada a las labores de agricultura y sus instrumentos. En la Cueva nº 3 un pequeño jardín con fuente y lavadero. Los oficios más representativos y típicos de la zona están representados en la Cueva nº 4, oficios de Piqueros, loceras, telares, etc. En la Cueva nº 5 el homenaje a los antepasados que emigraron a Cuba en tiempos de penurias y necesidades para encontrar horizontes mejores. Una de las Cuevas, la 6, destinada a aseos actuales. En la Cueva 7 encontramos la destinada a cocina, desde el horno para cocer el pan hasta el fogal para cocinar, todos los utensilios con que se molía el grano para el gofio, hacer queso, tostar el millo, tinajas, utensilios para planchar, lozas, etc. Un mundo de detalles etnográficos que han formado parte de aquellas gentes que habitaron estas cuevas, hoy convertido en Museo Casas Cuevas para su interés turístico y local. 


La hora de reponer fuerzas llega en forma de una suculenta comida que, a criterio del grupo, tomamos disfrutando del maravilloso paisaje cumbrero, desde el Mirador de La Cilla, uno de los balcones asomados a estos abruptos y profundos barrancos que discurren a lo largo de esta cuenca de Tejeda, vistos desde las bellas laderas del municipio de Artenara. 


Terminada la comida subimos a visitar la cueva ermita donde se venera la Virgen de la Cuevita, que rodea la tradicional y popular devoción a esta famosa imagen. Como en otros lugares del Archipiélago, aquí, los artenarenses y visitantes celebran por el mes de agosto su fiesta y es justamente un tiempo donde se viene a pasar unos días para estar con su Virgen de la Cuevita, que se convierte en elemento aglutinador de la conciencia colectiva y recuerdo de un pueblo en estas alturas. El primer poblamiento de Artenara surge en torno a 1599, finales del siglo XVI, se ocupan terrenos valiosos donde había agua, y este santuario surge y se le atribuye su advocación por aumento de la comunidad, teniendo en cuenta su pertenencia a Gáldar, se convierte en ayuda de parroquia en la antigua ermita, hoy San Matías. 


Como factor poblacional surge en Acusa, desde el siglo VI, en una línea que iría desde Gáldar, Acusa, El Roque, inmediaciones del Bentayga y Las Tirajanas. Esto representa la ocupación interior de Gran Canaria, que comprende la cultura de las Cuevas, sus habitantes vivían en cuevas y a resguardo de posibles ataques, salvo los aborígenes de la costa que evidentemente eran más vulnerables a los ataques de piratas y otras invasiones. En Artenara existen unos catorce topónimos como Guardaya, Tirma, Tamadaba, Tifaracas, Acusa (Arecuse), Artenara, etc, términos  que luego se sustituyeron por denominaciones cristianas.  Tinamar se convirtió en San Mateo, Sataute o Tasaute era Santa Brígida, Tirajana, San Bartolomé de Tirajana, Santa Lucía de Tirajana, Las Tirajanas, etc, en un proceso de colonización y aculturación que suple la cultura anterior o antigua por la nueva. Hay dos primeras fundaciones dependiendo de Gáldar, la iglesia de San Matías y en la Vega de Acusa, rica en cultivo de trigo, de la que la iglesia recibía un diezmo, de cosechas que se guardan, se almacenan en La Cilla, (Cellum-cella), para guardar el grano; este término se generalizó para estancia del grano, la paja, etc, que era administrado según ley y ordenanza.


En medio de este tiempo se producen crisis y en el siglo XIX en un período de hambrunas, sequías, que causan penalidades en la subsistencia y la población emigra. Con los años regresan mejoradas sus economías, y un emigrante artenarense que regresa de América trae la imagen. Talla de estilo doméstico se encontraba en una cueva aledaña a la actual. Después de estudios realizados presenta toda la iconografía de imágenes sacras y artísticas originarias de América. La iglesia de abajo entra en ruinas y el culto hay que celebrarlo en una ermita, en esta pequeña cueva, hasta 1860 que se construye esta ermita cueva, dejando exentos el altar, el confesionario y el púlpito, de gran rusticidad, con ciertos adornos sobre las paredes, totalmente labrada en la roca. 


Se inicia con el compromiso de dedicarle la fiesta de los estudiantes, que se hace en 1928 y consagran el pueblo de Artenara a la Virgen de la Cuevita. El culto humilde, doméstico, da origen el culto popular y tradicional; desde el año 1939 se firma el compromiso de dedicarle todos los años una fiesta, bajando la imagen hasta la parroquia en la plaza. Apoyados por la presidencia del Cabildo, cuyo presidente, don Federico Díaz Bertrana,  natural de Artenara, apoya estas iniciativas y se nombra a la Virgen de la Cuevita, patrona del folclore canario. En la plaza se reúnen agrupaciones folclóricas, el último domingo de agosto para rendir homenaje a su Virgen. Igualmente se nombra Patrona del Ciclismo Canario, de carácter insular, con la concentración deportiva en la misma plaza ante la imagen, en un ambiente festivo artenarense. Después de todos los homenajes y fiestas se sube a la Virgen a su ermita cueva en un escenario cumbrero festivo de gran atractivo, símbolo cultural religioso muy celebrado por este municipio cumbrero. 


Partiendo del punto más antiguo de Artenara situado en Acusa, desde el siglo VI, actualmente hay un nuevo discurso en torno a Risco Caído, la montaña de Chapín, las Cuevas de Caballero, la Cueva de los Candiles, en la presentación de las Montañas Sagradas de Gran Canaria, con la declaración de la UNESCO que se ha solicitado como candidatura, aprobada recientemente, para proponer el lugar de Risco Caído como Patrimonio de la Humanidad. 


Finalizadas todas las visitas se regresa a la ciudad de los faycanes, Telde. El agradecimiento a las amplias, muy bien documentadas y amenas  intervenciones del anfitrión, Cronista Oficial de Artenara, don José Antonio Luján Henríquez, y de don Antonio González Padrón, Cronista Oficial de Telde, que hicieron las delicias informativas y culturales de la voluntad general de los visitantes, en conocer, más y mejor el devenir histórico y social de los pueblos de nuestra isla. El sábado 10 del próximo mes de junio del año en curso, tendrá lugar D. m. la visita al Telde Prehispánico, del programa cultural, “Encantado de Conocerte”, en el que se visitarán la Cueva del Gran Faycán, en Tara, y la Ermita Cueva de Ntra. Sra. de Candelaria, así como los enclaves de Cuatro Puertas en Montaña Bermeja y el núcleo poblacional aborigen de Tufia.  Después del paréntesis del verano, el programa Encantado de Conocerte, se retomará en el mes de octubre con la visita a San Mateo, y el mes de noviembre a Moya y Firgas. En diciembre Temisas (Agüimes) y Santa Lucía de Tirajana.

 

Enhorabuena y muchas gracias. 

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

 

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