sábado, 23 de septiembre de 2017Director: Carmelo J. OjedaISSN 1885-5636
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Opinión -31/07/2017 - Actualizada a las 08:29
Colaboración

Una teoría

Nieves Rodríguez

Andaba yo dándoles vueltas al tema desde hacía tiempo y haciéndome la misma pregunta sin encontrar la respuesta a cuestiones como esta: ¿es tonto el presidente del gobierno o por el contrario es un ser astuto?

 

A este debacle había llegado desde hacía ya algún tiempo, y no apuntaba ninguna posible solución por más que lo pensara.

Más de una vez me había preguntado: ¿son sus respuestas absurdas y tontas, o contenían un mensaje oculto? ¿Sus frases inconexas, faltas de toda lógica o de una sintaxis espeluznante, eran producto de un cerebro acribillado por los medios o encerraban algún slogan que impactara en las masas? ¿Eran producto de su cosecha o la fabricaban los más sesudos ingenieros de la palabra?

 

Estas y otras preguntas me hervían en el cerebro -ya saben, tengo el mal hábito de pensar-. Pero ¡helas! Una luz se me encendió al oír al presidente declarar ante el juez por el caso Gurtel, y creo haber esbozado ya una teoría: todas sus respuestas están preparadas, incluso las que pudieran parecer más irrisorias: “es el vecino el que elige al alcalde, y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”.

 

Y es que Rajoy no hace más que hablar para la gran mayoría de los españoles, tanto para el que cree a pies juntillas, como para el que nunca analiza porque para qué si todo seguirá igual; discurre tanto para el conformista como para el desconfiado, que piensen ellos, tanto para el que espera sólo sus vacaciones para ser feliz como para el que va de fiesta en fiesta (la prensa local parece un programa de festejos de la isla). Sus frases van tanto para los que no quieren saber como para el que critica al que destaca y cela a su vecino porque hace algo.

 

Rajoy, como los lectores de Best seller, tiene su gran público, que es la mayoría de los españoles, porque si lo hiciera para los franceses ya lo habrían obligado a dimitir. El presidente y sus ingenieros saben bien a qué masa madre hablarle y cómo hacerlo. Por esta razón, no se inmuta cuando envía mensajes enrevesados y sin sentido para hacer creer que es alguien serio cuando, en realidad, emite frases absurdas y sin sentido del tipo: "Yo prefiero no subir el IVA en 2013 pero también le digo que si en ese momento es bueno subir el IVA lo haré y haré cualquier cosa aunque no me guste y haya dicho que no lo voy a hacer”. O por el contrario, frases directas y de una simplicidad parvularia, vacías de contenido, que crean el efecto buscado para la gran mayoría ignorante, que piensa estar ante un tipo cabal y práctico, que habla un vocabulario al alcance de todos: “ una vaso es un vaso, y un plato es un plato”.

 

Sentencias -repito- elegidas para la gran masa de iletrados oyentes, a los que convence a base de estadísticas (la nueva es que ha bajado el paro a base de aumentar el empleo precario y la explotación), y con enunciados aparentemente misteriosos pero faltas de todo significado.

 

La fobia del presidente a las ruedas de prensa es conocida por todos, donde cualquier pregunta lo puede coger con el pie trastocado. No es un buen orador y lo sabe, por eso tiene un buen equipo que conoce el gusto de la gran mayoría: el mismo que se sienta a ver “ Gran hermano “ y no lee un libro al año (el 40 % de los españoles según el barómetro del CIS).

 

Rajoy habla para sus paisanos, esos a la que el orden lógico de la frase y la sintaxis les da igual. La incultura en este país, si va acompañada de dinero, se premia, y la crítica inteligente acampa por su ausencia. A los que se atreven a hablar, ya se sabe, se les retira pronto del circo mediático como a Maruja Torres, o se les destierra a vivir fuera como a Goytisolo.

 

Y mientras tanto, los mediocres se regodean en su autosuficiencia pueblerina: “yo no entiendo de eso”. En este contexto, frases como esta son posibles: "Cuanto peor mejor para todos, y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político".

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.