07/11/2017 - 17:52

Hasta siempre, Agustín

Francisco Suárez, director de Canarias7, recuerda al que fuera un querido trabajador del periódico, fallecido ayer tras una larga enfermedad

Hasta siempre, Agustín
Francisco Suárez, director de Canarias7 (Foto C7)

FRANCISCO SUÁREZ

Fue hace, año arriba año abajo, una década. Apareció por el periódico un consultor de medios que nos echó una mano a ese ejercicio siempre sano que es la reflexión y al segundo día de estar por la Redacción soltó la siguiente pregunta: «¿Quién es Agustín, porque todo el mundo me dice que es una persona clave para que esto funcione?». Él preguntaba por Agustín Ortega Arencibia, que falleció anoche en la capital grancanaria rodeado de los suyos.

 

Para los que no lo conocieron, pero alguna vez se acercaron a la sede del periódico, en El Sebadal, o para los que llamaron por teléfono, Agustín era esa persona solícita que atendía en centralita. El que daba los buenos días al visitante, pero era mucho más que eso: el que avisaba a los fotógrafos de lo que tenían asignado en el parte de trabajo; el que detectaba si había algún desajuste en la planificación de la jornada; el que calmaba a ese lector airado al que no le gustaba lo que había salido en el periódico; el que explicaba con bendita paciencia que si se había producido un error en el horario de un partido o si había aparecido una errata en un texto, había sido sin mala intención y que comprendía el enfado del que llamaba; el que cuando llegaban los redactores y había esperando una visita que se presumía incómoda, hacía un gesto cómplice de advertencia; el que siempre tenía sintonizada en la televisión un programa informativo para descolgar sobre la marcha el teléfono y advertir a los compañeros de la edición digital si estaban al tanto de lo que acababa de suceder para contarlo a los lectores...

 

Era también el que se alegraba con las exclusivas y esos pisotones periodísticos que no son más que flor de un día, y era igualmente al que le apesadumbraba cuando eran otras cabeceras las que se anotaban los tantos.

 

En todos los años que estuvo al pie del cañón, cuesta recordar un mal gesto, una respuesta fuera de tono... Y si era difícil que ocurriera con los de la casa, resultaba imposible que lo hiciera con los de fuera. Hasta el punto de que, cuando la enfermedad se plantó en su cuerpo y ya no pudo estar en el sitio de siempre, eran muchos los que acudían a Canarias7 y preguntaban, sin saber su nombre, por él.

 

Ahora que se ha ido quedan los recuerdos pero sabemos que eso no llena la ausencia. Ni mucho menos el dolor de los suyos. Su viuda y su hijo, como el resto de la familia, saben mejor que nadie las virtudes de quien se fue y el recuerdo imborrable que deja.

 

Cuentan que nadie es imprescindible pero cada uno sabe en su esfera más íntima que no es del todo cierto. Y es verdad que la vida sigue pero se echa en falta a los que no están. En ese capítulo del vacío, de la dolorosa ausencia y de la eterna pregunta de por qué se fue tan temprano, hay unas letras ganadas a pulso para Agustín Ortega Arencibia.

 

Descansa en paz, Agustín. Anoche era un poco tarde para llamar uno a uno a todos los compañeros porque, a fin de cuentas, nadie mejor que tú se sabía todos los teléfonos. Pero intuyo no equivocarme si apunto que todos los que estamos -y los que estuvieron- en esta casa te echaremos de menos.

 

Allí donde estés, ojalá te elijan para dar la bienvenida. Y para poner un poco de orden.

 

Hasta siempre.

 

Francisco Suárez Álamo es director del periódico Canarias7. Artículo publicado en ese rotativo en la edición de este martes.

 

Comentarios

  • Susi Arencibia
    07/11/2017 - 18:12

    Descanse en paz

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